Al día siguiente, el cielo estaba despejado, como si el mal tiempo se hubiera llevado consigo las dudas de Naruto. Se levantó con energía renovada, decidido a seguir intentando, aunque una parte de él temía volver a ser ignorado.
Mientras desayunaba, recordaba el encuentro del día anterior con Sasuke. Aquel “idiota” había sonado diferente, menos molesto, casi… familiar. Era una pequeña chispa de esperanza, y Naruto se aferró a ella como si fuera una señal del destino.
Llegó a la escuela un poco antes de lo habitual. El pasillo estaba tranquilo, y las luces del aula aún no se encendían del todo. Cuando abrió la puerta, vio a Sasuke sentado en su lugar de siempre, concentrado en un libro, con la expresión serena y los rayos del sol colándose por la ventana, iluminando su rostro con una calma casi hipnótica.
Naruto se detuvo unos segundos, observándolo. No entendía por qué le llamaba tanto la atención, por qué aquella frialdad suya lo hacía querer acercarse más. Tal vez era la idea de que detrás de esa mirada distante había alguien que, como él, también estaba solo.
Decidido, se sentó cerca, no demasiado para incomodarlo, pero lo suficiente como para intentar hablar si se presentaba la oportunidad.
La clase comenzó, y Naruto hizo un esfuerzo enorme por concentrarse. Sin embargo, sus ojos se desviaban una y otra vez hacia Sasuke. A pesar de la aparente indiferencia, había notado un leve cambio: ya no lo miraba con molestia, sino con algo más… quizás resignación, o tal vez curiosidad.
Al sonar la campana, Sasuke guardó sus cosas y se levantó con calma. Naruto dudó unos segundos, pero al final decidió seguirlo.
—Oye, Sasuke… —dijo con una sonrisa nerviosa—. Ayer… perdón otra vez por haberte tirado, es que iba con prisa.
Sasuke lo miró de reojo, sin detener el paso.
—Ya te dije que no pasa nada. Pero si lo vuelves a hacer, te haré pagar el café de la escuela.
Naruto se quedó sorprendido. ¿Una broma? ¿O tal vez una invitación escondida?
—¡Trato hecho! —respondió rápido, casi con demasiada emoción.
Sasuke no respondió, pero una ligera curva se dibujó en sus labios, apenas perceptible.
Durante el receso, Naruto volvió a sentarse cerca de Hinata, quien poco a poco empezaba a acostumbrarse a su presencia. Conversaron un poco sobre las tareas y los exámenes, y aunque las respuestas de la chica seguían siendo tímidas, Naruto sentía que algo estaba empezando a cambiar.
Sasuke, desde su lugar, no podía evitar mirar de reojo aquella escena. Le resultaba molesto ver al castaño riendo con otra persona, aunque no entendía por qué. Intentó concentrarse en su libro, pero las risas suaves de Naruto le distraían más de lo que quería admitir.
Cuando terminó el día, ambos salieron casi al mismo tiempo. Naruto, al verlo cerca, lo alcanzó con pasos rápidos.
—Oye, Sasuke, ¿quieres que te acompañe un tramo?
El moreno suspiró, sin detenerse.
—Haz lo que quieras, pero no empieces a hablar sin parar.
Naruto sonrió ampliamente.
—¡Trato hecho! Solo caminaré contigo.
El camino fue silencioso, pero Naruto no se sintió incómodo. Por primera vez, Sasuke no intentó alejarlo, y eso bastó para hacerle creer que sus esfuerzos comenzaban a dar frutos.
Mientras caminaban uno al lado del otro, el sol de la tarde teñía el cielo de naranja y dorado. Ninguno de los dos lo notó, pero aquel pequeño instante compartido marcaba el comienzo de algo nuevo.
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Gracias a todos los que siguen leyendo la historia, los quierooo
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Modelo oculto
RomansaNaruto Uzumaki un famoso modelo rubio con ojos azules quiere tener una vida normal asi que se disfraza para no ser reconocido en su nueva escuela Sasuke Uchiha el mejor estudiante de la escuela e hijo de uno de los empresarios mas reconocidos se top...
