Lo que no quiero sentir

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El lunes amaneció con un aire extraño.
Para Sasuke, el fin de semana había sido una batalla silenciosa.
Desde que salió del departamento de Naruto, no podía dejar de pensar en él.
En su sonrisa, en su voz, en cómo se veía tan natural, tan real, tan… cercano.

Había pasado la noche intentando borrar su rostro de su mente, pero cada intento lo hundía más.
Porque no podía negar que lo extrañaba, que quería volver a verlo, que lo hacía feliz.
Y eso, precisamente eso, era lo que más le dolía admitir.

“Solo es tu amigo”, se repetía una y otra vez.
Pero esa frase comenzaba a perder fuerza.
Cada vez que recordaba cómo Naruto lo miró, con esa mezcla de ternura y culpa, su corazón latía con más fuerza de la que quería aceptar.

Le molestaba.
Le irritaba sentirse así, vulnerable, confundido.
Sasuke Uchiha no se dejaba dominar por nadie.
Y mucho menos por sus propios sentimientos.

En la escuela, fingía normalidad.
Llegaba temprano, se sentaba junto a Naruto como antes, escuchaba las clases, tomaba apuntes.
Todo parecía igual… pero no lo era.

Naruto lo notaba.
Cada vez que le hablaba, Sasuke parecía distraído, como si estuviera en otro mundo.
Ya no respondía con sarcasmos ni sonrisas breves.
Solo asentía o cambiaba de tema.

—Oye, Sasuke, ¿te pasa algo? —preguntó una mañana, mientras esperaban al profesor.

Sasuke levantó la vista del cuaderno, fingiendo indiferencia.
—No, ¿por qué?
—No sé… —Naruto se encogió de hombros—. Te noto raro. Desde el sábado.

El corazón de Sasuke se tensó al escuchar esa palabra.
“El sábado.”
Ese día seguía quemándole en la memoria.

—Solo estoy cansado —respondió sin mirarlo.
Naruto lo observó un momento más, dudando, pero no insistió.
—Bueno… si quieres hablar, ya sabes que aquí estoy. —Le sonrió, sincero.

Sasuke apartó la mirada de inmediato.
Porque cuando Naruto sonreía así, tan despreocupado, el pecho le dolía.
Y odiaba que le doliera.

Los días pasaron, y la tensión solo crecía.
Naruto intentaba acercarse, hacer que Sasuke hablara, pero él se cerraba.
Al principio pensó que aún estaba molesto por lo ocurrido con la mentira de “Menma”, pero esto era diferente.
Había algo más.

Sasuke evitaba sus ojos, pero se quedaba a su lado.
Se callaba, pero no se alejaba.
Y esa contradicción confundía a Naruto por completo.

Una tarde, durante el receso, Naruto decidió insistir.
Se sentaron bajo un árbol, como siempre hacían, pero el silencio entre ellos se sentía más pesado.

—Sasuke —empezó el rubio—, ¿te hice algo otra vez?
El Uchiha lo miró con una expresión que mezclaba sorpresa y nerviosismo.
—No.
—Entonces… ¿por qué estás tan distante?

Sasuke apartó la vista, exhalando con frustración.
—No lo entiendes, Naruto.
—Pues explícamelo —dijo el rubio, sin rendirse.

El moreno apretó los puños.
¿Cómo podía explicarlo, si ni él mismo entendía lo que le pasaba?
¿Cómo podía decirle que lo miraba y sentía algo que no sabía si debía sentir?

—Solo… necesito tiempo —murmuró finalmente.
Naruto se quedó callado. Quería preguntar más, pero el tono de Sasuke era tan serio que no se atrevió.
Asintió despacio.
—Está bien. Pero no te alejes del todo, ¿sí?

Sasuke levantó la mirada y lo vio sonreír con esa calidez inquebrantable.
Y otra vez, el corazón le dio un vuelco.

Esa noche, Sasuke se tumbó en su cama, mirando el techo.
Cerró los ojos, y en lugar de oscuridad, vio la sonrisa de Naruto.
Su voz.
Su risa.
Su forma de preocuparse por él sin pedir nada a cambio.

“Idiota”, pensó con rabia contenida. “¿Por qué te importa tanto?”

Le molestaba que Naruto lo hiciera sentir seguro.
Que pudiera derribar sus muros sin esfuerzo.
Que con solo mirarlo, le hiciera olvidar que alguna vez estuvo enojado.

Y al mismo tiempo… quería volver a verlo al día siguiente.
Quería seguir escuchando su voz.
Quería quedarse en esa calma que solo él le daba.

Pero era un deseo que no debía tener.
O al menos, eso creía.

Los días siguientes fueron una mezcla de torpeza y tensión.
Naruto se daba cuenta de que Sasuke lo miraba más de lo usual.
A veces lo atrapaba observándolo en silencio, sin decir nada.
Y cuando sus miradas se cruzaban, Sasuke apartaba la vista de inmediato, fingiendo que no había pasado nada.

Naruto no entendía qué ocurría.
A veces creía que Sasuke lo odiaba, otras veces que lo evitaba… y otras, simplemente que algo estaba mal y él no sabía cómo ayudarlo.

Una tarde, en la salida, lo alcanzó en el portón.

—Oye, ¿quieres que te acompañe? —preguntó con su entusiasmo habitual.
Sasuke lo miró un momento antes de responder.
—Si quieres.

Caminaron juntos. Al principio, en silencio.
Hasta que Naruto, como siempre, rompió el hielo.
—Oye, ¿recuerdas cuando te asustaste con la película?
Sasuke frunció el ceño.
—Tú fuiste el que se escondió bajo la cobija.
Naruto soltó una carcajada.
—¡Era una escena horrible! ¡Y tú ni te inmutaste!

Sasuke negó con la cabeza, pero la comisura de sus labios se levantó apenas.
Y por un instante, el ambiente volvió a sentirse como antes.

Naruto lo notó, y su sonrisa se volvió más suave.
—Extrañaba esto —dijo sin pensarlo.

Sasuke lo miró.
Y algo en su pecho se apretó.
Porque él también lo extrañaba.
Pero no podía decirlo.
No podía admitir que lo necesitaba así.

Solo respondió con un leve:
—Yo también.

Esa noche, mientras Sasuke intentaba concentrarse en sus tareas, su mente volvió a divagar.
La voz de Naruto resonaba en su cabeza, su risa, sus palabras.
Le molestaba lo fácil que era para él invadirlo todo.

Y por primera vez, se permitió ser honesto consigo mismo.
No era enojo lo que sentía.
Era miedo.

Miedo de aceptar que su corazón había encontrado en Naruto algo más que amistad.
Miedo de perderlo si lo admitía.
Miedo de que nada volviera a ser igual.

Pero entre todo ese caos, una verdad crecía silenciosa:
No podía dejar de quererlo cerca.

Al día siguiente, Naruto lo esperó como siempre en la puerta del aula.
Tenía esa sonrisa despreocupada de cada mañana.
—¡Buenos días, Sasuke!

Y Sasuke, por más que quisiera fingir indiferencia, no pudo evitar sonreír un poco también.
Era inútil resistirse a algo tan simple, tan cálido, tan… Naruto.

No sabía cómo ni cuándo había pasado.
Solo sabía que su mundo empezaba a girar alrededor de ese chico torpe, luminoso y honesto que lo había desarmado sin darse cuenta.

Y aunque intentara negarlo, ya era demasiado tarde.
Naruto Uzumaki se había convertido en todo lo que no quería sentir.

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Holaa, perdón por la tardanza, no olviden dejar un comentario, me ayudan mucho

Espero que les esté gustando
Los quierooo

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⏰ Última actualización: Nov 06, 2025 ⏰

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