La semana había sido un torbellino silencioso.
Ni una palabra entre ellos.
Solo miradas que se cruzaban por accidente y se apartaban enseguida, como si doliera el simple hecho de coincidir.
Naruto ya no podía más.
Cada día se levantaba decidido a hablar con Sasuke, y cada día terminaba sin hacerlo. Siempre había un “luego”, un “no ahora”, o simplemente el miedo de volver a verlo mirarlo con esa mezcla de decepción y rabia.
Fue Hinata quien, al verlo tan frustrado, tomó la iniciativa.
—Naruto… —dijo un día después de clases—, si esperas el momento perfecto, nunca va a llegar.
Naruto suspiró, hundiendo la cara entre las manos.
—No quiero que me odie más. Ya bastante hice con mentirle.
—Entonces haz algo para arreglarlo —respondió ella con suavidad, pero con una determinación que no solía mostrar—. Si no te escucha por su cuenta… haz que te escuche.
Naruto la miró, confundido.
—¿Eh? ¿A qué te refieres?
Hinata sonrió apenas.
—Déjamelo a mí.
El plan fue sencillo, aunque arriesgado.
Al día siguiente, Hinata esperó a Sasuke a la salida del salón.
—Sasuke-kun, el profesor de Historia quiere verte. Dice que necesita tu ayuda para mover unas cajas al aula de repuesto —dijo con voz tranquila.
Sasuke arqueó una ceja.
—¿Yo?
—Sí, dijo que confía en ti para eso.
El Uchiha suspiró, cruzando los brazos.
—Hn. Está bien.
Caminó por el pasillo hasta el salón vacío del fondo, donde supuestamente lo esperaban. Empujó la puerta y, apenas entró, escuchó el clic inconfundible de un cerrojo cerrándose detrás de él.
Giró sobre sus talones.
Naruto estaba ahí.
De pie, nervioso, con las manos entrelazadas y la mirada esquiva.
Del otro lado de la puerta, se escuchó la voz de Hinata, temblorosa pero firme:
—No saldrán hasta que hablen.
Y se fue.
El silencio fue inmediato.
Solo el sonido de la respiración de ambos llenaba la habitación.
Sasuke frunció el ceño.
—¿Qué es esto?
—Yo… —Naruto se frotó la nuca—. No me dejabas hablarte, así que Hinata quiso ayudarme.
—Vaya manera —replicó Sasuke con sarcasmo, dándose media vuelta—. Abre la puerta.
—No puedo. La cerró por fuera.
El Uchiha probó la manija, pero no cedía.
—Increíble… —murmuró con frustración.
Naruto tragó saliva.
—Podemos aprovechar y hablar, ¿no?
—¿Hablar? —repitió Sasuke, girándose con una mirada fría—. ¿Hablar de qué? ¿De cómo fingiste ser otra persona durante semanas? ¿De cómo me mentiste cada día?
Naruto bajó la cabeza.
—Sasuke, yo…
—Dime algo, Naruto —lo interrumpió con voz baja, pero cargada de enojo—. Si yo no hubiera descubierto la verdad… ¿pensabas decírmelo alguna vez? ¿O ibas a seguir fingiendo?
Naruto abrió la boca, pero no salió ninguna palabra.
Sasuke lo observó, esperando una respuesta que nunca llegó.
Su silencio fue más doloroso que cualquier excusa.
—Eso pensé —susurró el pelinegro, dando un paso atrás—. No planeabas decirme nada.
Naruto apretó los puños, conteniendo las lágrimas.
—No era por burlarme ni por jugar contigo…
—Entonces, ¿por qué? —gruñó Sasuke, perdiendo el control por un instante—. ¡¿Por qué mentiste?!
Naruto lo miró, con el corazón en la garganta.
—Porque tenía miedo. —Su voz tembló—. Miedo de que si sabías quién era de verdad, dejarías de hablarme.
Sasuke lo miró, incrédulo.
—¿Y qué crees que hiciste al ocultarlo?
Naruto se llevó las manos al cabello, desesperado.
—¡No lo planeé así! Al principio solo era una tontería, pero luego… —respiró hondo—, luego me di cuenta de que me gustaba estar contigo. Que eras diferente, y no quería que eso terminara.
Sasuke se quedó quieto, sin saber qué responder.
Naruto continuó, con la voz quebrada pero sincera:
—Yo no quería perder lo que teníamos. De verdad… eres mi amigo, Sasuke. —Sonrió débilmente—. No sé cuándo pasó, pero te volviste alguien importante para mí.
El silencio cayó otra vez, pesado, casi insoportable.
Sasuke desvió la mirada, apretando la mandíbula.
Por un momento, pareció que iba a gritarle otra vez, que su rabia ganaría.
Pero en su interior, las palabras de Naruto se repetían una y otra vez.
Eres mi amigo.
Le dolía.
Más de lo que quería admitir.
Porque en algún punto, había querido ser algo más.
—Eres un idiota… —murmuró al fin, con la voz temblorosa.
Naruto alzó la vista.
—¿Eh?
Sasuke lo miró, con el ceño fruncido pero los ojos brillando con algo más que enojo.
—Un completo idiota. Pero… —soltó el aire lentamente—, te creo.
Naruto parpadeó.
—¿En serio?
—Sí. —Sasuke se apoyó en la pared, cruzando los brazos—. Te creo, pero eso no borra lo que hiciste. Me dolió, ¿entiendes? No solo la mentira… sino pensar que para ti era tan fácil esconderte de mí.
Naruto asintió con un nudo en la garganta.
—Lo sé. Y te juro que nunca más te voy a ocultar nada, pase lo que pase.
Sasuke lo miró unos segundos, buscando falsedad en sus ojos… pero no la encontró.
Suspiró.
—Más te vale.
Naruto soltó una pequeña risa nerviosa.
—Entonces… ¿ya no estás enojado?
—Sigo molesto —dijo Sasuke, pero su voz sonó más suave—. Solo… necesito tiempo.
Naruto asintió despacio.
—Puedo darte todo el que necesites.
Hubo un momento de calma.
El sol entraba por la ventana del salón, iluminando el polvo flotando en el aire.
Sasuke se acercó lentamente a la puerta y la golpeó con los nudillos.
—Hinata, ya hablamos. Abre.
Del otro lado se escuchó un pequeño “¡¿en serio?!”, seguido de pasos apresurados y el sonido del cerrojo cediendo.
Cuando la puerta se abrió, Hinata los miró con cierta culpa, pero también con esperanza.
Naruto sonrió débilmente.
—Gracias, Hinata.
Sasuke pasó a su lado sin decir nada, pero no con la frialdad de antes.
Naruto lo siguió, y por primera vez en semanas, caminaron juntos por el pasillo.
No como antes, pero al menos… en el mismo rumbo.
Esa noche, Sasuke se quedó despierto mirando el techo.
Aún le dolía, sí, pero algo en su interior se había aliviado.
Quizá, después de todo, aún había algo que podía reconstruirse.
Y Naruto, desde su habitación, miraba el celular sin saber si escribirle o no.
Pero en su pecho, había una paz nueva.
Sabía que no todo estaba perdido.
Sabía que Sasuke lo había escuchado.
Y que, aunque doliera, esa era la primera piedra para empezar de nuevo.
ESTÁS LEYENDO
Modelo oculto
RomanceNaruto Uzumaki un famoso modelo rubio con ojos azules quiere tener una vida normal asi que se disfraza para no ser reconocido en su nueva escuela Sasuke Uchiha el mejor estudiante de la escuela e hijo de uno de los empresarios mas reconocidos se top...
