En el momento en el que me dejan salir de la enfermería, ando rápidamente por el pasillo de la sede, recordando el recorrido que hice desde allí hasta la habitación de Christie la última vez.
Me paro enfrente de la puerta con el número 401, y la toco fuertemente.
-¡Joder, ya voy!-Grita desde el otro lado de la puerta.
La puerta se abre, y ahí está Christie, con su pijama azul, pantalones llenos de corazones, con la capucha de la cual sobresale un unicornio, con sus pantuflas brillantes. Sí, esta es mi abogada, ahora veo que por desgracia.
-Helena, me alegro de que estés recuperada, pero son las 5 de la mañana ¿No te vendría mejor quedarte en la enfermería hasta la hora del desayuno?-Dice todo esto mientras bosteza, con ojos somnolientos.
-No me vengas con estupideces, Christie, sabes perfectamente por qué estoy aquí.-Intento reprimir mi enfado, pero me es imposible.-¡Está muerto! ¡Los dos están muertos! Y tú, Christie, tú...
-Ay, Helena, no son horas para esto, entiendo que estés enfadada, pero pareces un perro rabioso ahora mismo, ni los PR3 se comparan a tí.-Dice, con esa arrogante sonrisa suya que ya he empezado a odiar.
-Tú lo permitiste.-Digo mientras acorto las distancias, parándome frente a ella, nuestros cuerpos separados por unos pocos centímetros.-No, tú lo ordenaste. Eres despiadada, odiosa, insensible, una persona con aires de superioridad que piensa que puede hacer cualquier cosa con nosotros, como absolutamente todos los que dirigís este lugar. Tú, Sarah, y segura estoy de que Layla también... Todas hechas de la misma calaña, todas la misma escoria. Nosotros marionetas vuestras, y vosotras marionetas del jefe.
Christie me sostiene la mirada, la cual tiene que alzar para poder mirarme fijamente, a diferencia de cuando lleva sus tacones.
-¿Has terminado?
-No habré terminado hasta que este lugar y todos los que estáis dentro os pudrais y acabéis como queréis vernos a nosotros, muertos.-Suelto esta última frase en un susurro cargado de rabia e ira, casi escupiéndole en la cara a mi abogada.
Me doy la vuelta, dejando a Christie con una mirada inexpresiva parada delante de su puerta.
"Le he quitado esa estúpida sonrisa de la cara, pronto tendrá lo que se merece, ella y todos, que el juego empiece".
Sigo andando enfadada por el pasillo, hacia no sé dónde, y por un momento me siento la persona más hipócrita que existe. No estoy enfadada por sus muertes, apenas los conocía. Estoy enfadada por el hecho de que me han arrebatado la única pista que tenía. Al final, tal vez yo misma soy tan poco humana como ellos...
Al girar una esquina, me choco fuertemente con otra víctima, lo cual hace que caiga al suelo.
-¡Lo siento! Iba con prisas.-Se disculpa la víctima, alzo la vista y me encuentro con Leo, quien se sorprende al verme.
Me estrecha la mano para que me levante, y yo lo hago con su ayuda.
-Esto me trae recuerdos.-Susurro al ser levantada.
-Solo que esta vez, el que te ha hecho caer he sido yo.-Dice sonriente.-Te veo de mal humor ¿Ha pasado algo?
Aprieto la mandíbula mirando hacia abajo, pero suspiro asegurándome de no caer presa de la ira.
-Estupideces... Ayer no te vi en la prueba, ni a Bryan y Roger.
-Ya... Estábamos haciendo... cosas.-Dice rascándose la nuca.
-¿Me estás diciendo que os la saltasteis? ¿Acaso es eso posible?
-Llevo mucho tiempo aquí, Helena, saltarme una prueba es de las cosas más fáciles que he hecho.
-Pero... ¿Cómo no se han dado cuenta? ¿No hacen revisiones?¿Recuentos?
-Primero, aquí dentro somos muchos, nadie lo nota si faltan 3. Segundo ¿Revisiones y recuentos? Fáciles de manipular, para los altos rangos, hemos pasado la prueba, se trata de cambiar un par de cosas en la sala de control, y ya está hecho.
La información que acabo de recibir logra enervarme aún más, y que mi autocontrol se pierda. Ellos pudieron huir de la prueba, mientras yo sufría, y por mi culpa acabaron muertas 2 personas.
-¿Por qué, Leo? ¿Por qué no me dijiste nada? ¿Sabes acaso lo mal que lo pasé?
-No podía... No podías venir con nosotros, Helena, lo que estamos haciendo podría perjudicarte.
-¿"Lo que estamos haciendo"? Ya me lo estás explicando, Leo, y sea lo que sea, voy a formar parte. No pienso quedarme de brazos cruzados dejándome ser utilizada por esta gente. No me van a usar, no voy a ser una marioneta, ni de ellos, ni de nadie ¿Queda claro?
Percibo un atisbo de sonrisa en el rostro de Leo.
-Siempre igual...-Parece empezar a meditar algo, como si estuviese teniendo un duelo interno.-Venga, acompáñame.
Leo me coge del brazo y empezamos a andar de nuevo por el ancho pasillo. Voy detrás de él, siguiéndolo hacia donde sea que me esté guiando. Al observar su cuerpo de espaldas, me invade una sensación de familiaridad, y recuerdo el sueño que tuve, aquel recuerdo del que ambos éramos protagonistas.
¿Y si ninguno de los dos recordamos nada de lo que sucedió? ¿Y si realmente sí nos conocíamos, pero no lo recordamos? ¿Cuál es nuestra historia? ¿Qué nos sucedió?
No puedo evitar que la curiosidad me invada, ahora mismo, no nos conocemos de nada, Leo es tan solo otra víctima más, como Rogen, Bryan, como lo fue Marta. Pero, ¿Y si realmente en nuestro pasado está la clave para desmontar toda esta farsa, la sede? ¿Y si esa es la razón por la cual nos quitan los recuerdos? Tal vez, solo tal vez, nuestro pasado podría ser el verdadero peligro al que los dirigentes de este sitio temen.
"Y tal vez yo, que parezco aún conservar algunos recuerdos, soy el arma perfecta con la que disparar y conseguir destruir este lugar"
Recuerdo lo que me dijo aquella voz en mi mente durante la prueba, y creo que empiezo a verle el sentido: estoy aquí para que la llave encuentre la puerta, pero no la puerta que conduce a la Exterminación, sino la que da paso a nuestra tan ansiada libertad.
A veces, una sola llave es capaz de abrir dos puertas.
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Helena
Bí ẩn / Giật gân"Miré a mi alrededor, y entonces lo vi todo, como si de un recuerdo se tratase... La víctima, la asesina, la escena del crimen, el juez, el abogado, a los dos chicos, a una chica con las manos cubiertas de sangre, un arma, y a la policía... Pero esa...