Cap.35

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No tardaron demasiado en llegar a su siguiente parada, San Petersburgo. Llegando al aeropuerto de la ciudad, fueron recibidos por la misma humanización de la ciudad.

- Buenas Tardes, Rusia, México.- saludo de buena manera el chico con una gran sonrisa.- Me encargue de que sus cosas fueran llevadas a su casa Rusia.- le hablo al mayor mostrando todo el respeto posible.

- Он какой вежливый мальчик, я бы хотел, чтобы мои штаты были такими, как ты (Ay pero que educado muchachito, ojala mis estados fueran como tu...)- alago México el comportamiento del joven que les dio la bienvenida. A pesar de confundirse y asombrarse por que el mexicano le hablara en ruso, "Peter" se sonrojo levemente y sonrió con ternura.

- Gracias San Petersburgo.- Agradeció ahora el ruso dirigiendo su sonrisa al joven.

La cuidad se confundió más, miro a los dos repetidas veces sonriendo con nerviosismo por no comprender que era lo que pasaba. Los dos adultos soltaron carcajadas al notar esa extrañeza por el chico.

- Eh...Rusia y yo hicimos un juego, él tiene que hablar Español y yo ruso por el resto del viaje.- explico México aun manteniendo su risa divertida.

- ¡Oh! pues que divertido suena eso.- se unió a la burla jugando con sus manos.

- Mecsika, quiero que veas varias cosas de San Petersburgo.- hablo en ruso mostrando su total emoción con una gran sonrisa, México asistió varias veces igual de emocionado. Comenzaron a caminar para salir del aeropuerto para iniciar la aventura, pero Rusia recordó algo, se detuvo en seco y se giro para ver a San Petersburgo, que ya los iba siguiendo.- Peter...Amm...¿podrías ir a Moscú?.- la ciudad arqueo una ceja mirándolo atento y esperando razones.- Lo deje haciendo un..."Trabajo", y no quisiera que algo saliera mal y termine en una pelea...¿Puedes hacerme ese favor?...

- Claro Rusia.- respondió asintiendo con una sonrisa calmada. Tal vez él y Moscú no tengan la más estrecha relación, pero no le molesta para nada ir a inspeccionar a la capital, que bien es sabido no es bueno controlando su ira, y su cara de estar molesto con su misma existencia tampoco le era de ayuda, ya se estaba acostumbrando a escuchar noticias de como se metía en peleas por razones estúpidas.

- Ay San Petersburgo como quisiera adoptarte.- Hablo México detrás del país ruso. La cuidad volvió a sonreír avergonzado por como lo cortejaban. Sin más los dos países se fueron para por fin iniciar la casería de buenas experiencias.

El camino fue algo silencioso por parte del mexicano, el latino se estaba demasiado concentrado en admirar las calles de la ciudad. Al propietario de las tierras le pareció extraño como también tierno, extraño porque era una ciudad común y corriente, no había algo de lo cual emocionarse, por ahora, prácticamente se miraba como una cuidad más en el mundo, sabia que habían más como esa o incluso más bellas, pero igual le pareció tierno ver como México miraba fuera del carro sonriendo y gritando con entusiasmo cada que algo le llamaba la atención, incluso se atrevió a bajar el vidrio y sacar la cabeza, saludando a los ciudadanos que pasaban por las calles. Obviamente Rusia le regaño, más por su seguridad que por otra cosa, pero igual, México no aparto la vista fuera del auto. China tenia razón, al mexicano le emocionaba descubrir cosas nuevas.

Hablando del asiático, Rusia tenia que darle la cara, se sentía tan avergonzado por haber dicho aquellas palabras sobre el hispano, sin duda, se las trago completas, pero que idiota. No se había comunicado con China desde hace un buen tiempo, ¿seguirá molesto?

- ¡Rusia Mira!.- exclamo el latino de nuevo, mirando al ruso y apuntando afuera. Rusia se inclino un poco y vio eso que alteraba a México, tal cual un niño yendo a un parque de atracciones.

¡Cambio De Planes!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora