- ¡Buenos días Rusia!.- el nombrado volteo enseguida viendo al mayor sonriente sosteniendo dos tasas de café.
- Buenos...días...- saludo de vuelta, aun se encontraba algo desubicado. Azteca se le acerco ofreciéndole una taza.
- ¿Cómo dormiste?.- pregunto con su característico tono tranquilo y feliz. Rusia tomo la taza sin pensárselo mucho, dándole un pequeño sorbo.
- B-Bien...supongo...- sintió algo de mareo y una pequeña punzada en sus cienes.
- ¿Gustas desayunar?.- cuestiono caminando de regreso a la cocina.
- Eh...yo...- antes de que pudiera responder, su teléfono sonó, este estaba reposando en la mesa de centro, junto al ramo de flores.- Creo que no podre quedarme...- sintió como su pierna era empujara ligeramente, volteo viendo al perro de la casa que lo llamaba.- Hola amigo...- se acerco la mano para que lo olfateara, Paco le inspecciono y termino dándole una pequeña lambida, Rusia sonrió y termino por acariciarlo detrás de las orejas, el perro gustoso se dejo. Pero su pequeño convivio con el can fue interrumpido de nuevo por su teléfono nuevamente sonando, era su jefe.
El ruso se piso de pie de prisa buscando sus zapatos y su abrigo, encontrándolos a un costado de él, dejo la taza y se puso su calzado.
- L-Lo siento Señor Azteca pero tengo que irme.- cuando su celular volvió a sonar, comenzó a alterarse.
- ¿Estas seguro?.- escucho la voz del imperio desde la cocina.
- En serio lo siento.- Miro de reojo como el perro con algo de esfuerzo extra tomaba el ramo de flores y se lo llevaba en el hocico.- ¡No Paco!.- trato de detenerlo pero su celular volvió a sonar, con la llamada de la misma persona, soltó un pequeño gruñido viendo como el perro iba escaleras arriba con el ramo. Tomo su celular y contesto.- ¡J-Jefe! ¡Ya estoy en camino!...- vio como el azteca se le acercaba curioso. Puso se teléfono en su pecho apenas escuchando los reclamos de su superior.- ¡Seños Azteca muchas gracias por dejarme dormir aquí pero tengo que irme!.- con prisa se acerco a la puerta de salida y se fue sin más, dejando al imperio con las palabras en la boca.
-...¿Adiós?...- Miro la taza de café casi llena, la cobija y almohada dobladas y bien acomodadas en el sofá y algunos pétalos rojos esparcidos por ahí.
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Apenas despertó alcanzo a escuchar como la puerta de su casa era cerrada. Se removió entre sus cobijas, teniendo un dolor de cabeza ligero, recordando lo que había pasado la noche anterior.
- Perdón...- restregó sus manos en sus ojos quitando las marcas de lagrimas que se habían quedado ahí.
"¡Gouf!" se escucho a la orilla de su cama. Un poco extrañado se asomo notando a Paco, sentado y moviendo su cola, y a su lado un ramo de rosas rojas. Miro su puerta notándola entreabierta y en su camino hasta su cama unos cuantos pétalos.
- ¿De dónde lo sacaste?...- salió de su cama tomando el ramo para inspeccionarlo, no tenia ninguna nota. Decidió seguir el camino de pétalos que el can había dejado tras haberlas traído a él.
Bajo las escaleras siguiendo el recorrido que hizo Paco hasta llegar a la sala de su casa, en el sofá había una colcha y una almohada y en la mesa una taza de café, aun podía ver el vapor saliendo de esta.
- ¡Buenos Días hijo!.- saludo su padre a sus espaldas.
- Pa' ¿alguien estuvo aquí?...- la respuesta seria obvia dada la evidencia, pero quería saber quien había dormido ahí sin que él se enterara.
-...Creo que la respuesta esta clara...- hablo señalando las rosas que el tricolor sostenía, y termino regresando a la cocina.
- Rusia...- miro de nuevo las rosas algo maltratadas, claro que había estado ahí.
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¡Cambio De Planes!
FanfictionUna oportunidad, es lo que veía en ese país, lo usaria solo para subir de nivel y poder derrocar a su mayor enemigo, y la ingenuidad del latino le daba mucha ventaja sobre el... O al menos es lo que pensó. México estaba por cambiar los planes si...
