Cap.49

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//Al día siguiente//

- ¡Ay pero mira que bonitas!.- exclamaba el imperio observando el ramo de Dalias.

- 'Apá ya...- se quejo manteniendo su cabeza entre sus brazos recargado en la mesa de su cocina. Realmente no sabia que hacer con ellas, conservarlas solo le harán recordarle al ruso, pero tampoco quería tirarlas, eran muy bonitas.

- Las voy a poner en un florero...- dejo las flores en la mesa y se encamino a la alacena de la cocina para buscar en donde ponerlas. México rodo los ojos, su padre realmente se esmeraba por ignorar sus reclamos.- ¿Dónde compraría Rusia estas flores? Son muy hermosas.- Lleno un envase de vidrio con agua y coloco las flores en él.

-...¡¿C-Cómo sabes que fue Rusia?!.- estaba totalmente seguro de no haber mencionado a Rusia en todo el día.

- Soy tu padre México, no soy idiota...- respondió con obviedad. México simplemente volteo a otro lado fastidiado, le era molesto ver como su padre no parecía molesto con Rusia cuando ya sabe la verdad.

- Mejor tíralas...

- ¿'Tas pendejo? Son muy hermosas, si no las quieres me las quedo yo, las voy a dejar como decoración para la mesa.- Azteca le regalo una mirada indignante al tricolor, para luego colocar las flores al centro de la mesa, y se fue a hacer sus cosas en la cocina.

México miro las flores, le seria imposible negar que realmente le encanto que Rusia le diera esas Dalias, aunque aun tiene la duda de donde supo que eran sus favoritas, tal vez sea coincidencia. De no ser por el enojo y rencor que recorrían sus venas justo ahora, tal vez hubiera reaccionado diferente ante ese obsequio, quizás hubiera saltado a los brazos del ruso recibiendo su calor y cariño a la vez que él daba besos en su mejilla repitiendo lo mucho que lo quería, ese pudo ser su pasado, pero no lo quiso, porque el odio aun esta vivo en él.

- ¿En que piensas?...- escucho la voz de su padre a sus espaldas, este aun seguía haciendo su quehacer en la cocina.

- Nada...- hablo inconscientemente con un tono triste, dejando al descubierto que en su mente pasaba algo más que "nada".

- Él fue muy lindo al darte ese regalo...¿Cuándo fue la ultima vez que te dieron flores?.- Dijo mientras seguía lavando la fruta que había comprado hace rato.

- Ya no lo recuerdo...- se encogió más en su lugar aun admirando la belleza que irradiaban esas flores.

- Las Dalias rojas son otra forma de decir "Te quiero...siempre te querré"...- México sintió un tormento en su corazón, ¿eso es lo que quiso decir Rusia? Pero...¿Qué podía creer de él ahora que sabia todo? Su alma se estrujaba en una pena y confusión.- Por un momento creí que me había equivocado...

Tardaron algunos segundos para darse cuenta de que su padre dijo algo fuera de lugar.

- ¿Qué?...- se enderezo en su silla volteando a ver a su padre. El mayor le miro sabiendo que había hablado de más.

¡Toc Toc!

- *Gasp in Náhuatl* ¡Tenemos visitas!.- Azteca dejo lo que estaba haciendo y se encamino a la puerta principal, evitando por completo la pregunta de México.

- ¡'apá! ¿Qué quisiste decir? ¿En que se equivoco?.- no obtuvo respuesta solo la sonrisa nerviosa del imperio. México volvió a hacer un puchero molesto, parecía que todos querían torturarlo con las dudas que le generaban.

- ¡México! Mira quien te viene a ver...- El tricolor volteo levemente a la entrada de la cocina sin ningún interés de ver quien venia a molestar.

- ¡R-Rusia!.- casi salta de la silla al ver como su padre traía al ruso a la cocina.

- Hola Мексика.- saludo el ruso con una sonrisa nerviosa, mientras en sus manos llevaba una caja blanca con un moño rojo decorándolo.

- Tengo que sacar a pasear a Paco.- Hablo el Azteca mirando a ambos con una sonrisa.- Los dejare solos un momento.- Tomo la correa que colgaba de la pared junto a sus llaves, agarro al perro que parecía feliz de ver al ruso, y salió de la casa, dejando con ello a dos países con un silencio incomodo.

- ¿Qué haces aquí?...- cuestiono haciendo un gesto de molestia, recargando su codo en la mesa y su cabeza en su mano como soporte, dejando ver que no tenia el más mínimo interés de ver a Rusia.

- Te traje esto...- se acerco de manera lenta y temerosa a la mesa, dejando la caja con cuidado frente al latino. México miro con desinterés las acciones del ruso, pero en su interior tenia curiosidad de que había en esa caja. México miro al ruso con indiferencia, algo que daño emocionalmente a Rusia, el pobre se sentía tan débil e indefenso cada vez que México lo veía así, arrepintiéndose profundamente de cada pecado que halla cometido en un pasado.

- ¿Qué es?...- pregunto seco.

- Quisiera que lo descubrieras tu mismo...- sonrió aun dolido por no ser bienvenido de esa casa. México volvió a ver la caja, si que quería abrirla, pero no con el ruso ahí, sabia que lo que hubiera ahí dentro le generaría algún sentimiento de emoción difícil de controlar.

- ¿Es todo?...- hablo haciendo clara referencia a que no quería ver más a Rusia en su casa. Rusia claro que noto esto, cosa que le genero más dolor en su garganta, agacho la cabeza triste, parece ser que el camino para reconquistar a México seria largo y doloroso ¿Valdrá la pena?

- Мексика...Quiero que sepas que el plan de usarte como una herramienta se quedo enterrado en un pasado muy lejano...Tu cambiaste totalmente mis planes...- Rusia, con miedo, tomo la mano libre de México, la acaricio un poco y la termino acercando a su pecho, justo donde palpitaba su corazón.- Cambiaste mi vida y mi forma de verte...me hiciste quererte de una forma incondicional, dejaste una marca en mi corazón...Ahora mi futuro lo veo contigo a mi lado...¿Podrías concederme ese deseo?...- Miro con ojos llorosos al tricolor, expectante de sus palabras.

- Tu también me hiciste cambiar la forma en la que te veo...Pero no de una buena manera.- Por más que quiso, no pudo apartar su mano del pecho de Rusia, no porque Rusia lo estuviera forzando, al contrario, el agarre del ruso era demasiado ligero, lo que le impedía apartarse era era el dolor, temía que con quitar su mano, sufriría tanto como Rusia, como si le estuviera arrancando el corazón.

- Lo siento...- dejo la mano del mexicano sobre la mesa, dándole una ultima caricia.- M-Me retiro...- aun mirando abajo, dejo de la cocina y salió de la casa.

México escucho como se abría y se cerraba la puerta, sintiendo como se llevaban un pedazo de su corazón.

Cerro sus ojos con fuerza reprimiendo las ganas de llorar dando un golpe a la mesa. Miro de reojo la caja en la mesa.

- Eres...un idiota...- balbuceo quitando con cuidado el listón que resguardaba la caja. La cargo levemente notando que estaba pesada.- ¿Qué será?...- se cuestiono antes de abrirla.

Sintió una punzada en su pecho, sus manos temblaban levemente y su ojos se irritaron. Un pastel de chocolate, el olor que dejo escapar le hizo viajar días atrás, esa cabaña, nieve de montones, pancho, un hermoso atardecer, todo por ver y oler un pequeño pastel, "Perdóname" se podía leer en él, con una fresa centrada como decoración.

- Lo siento...- agacho su cabeza cubriendo su rostro con su mano derecha.- Tengo miedo...








***

Corto pero doloroso. Perdonen U,w,U...

¡Cambio De Planes!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora