Cap.38

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- Tal vez solo debes darle tiempo...- no paro de caminar, estuvo turnando su vista a la capital y al pasillo por donde andaban para no tropezar. El más grande no le volteo a ver en ningún momento, solo fijaba sus ojos al frente manteniendo su semblante serio.

- ¿Para que?...no es como si los fuera a ver cada día de mi vida...- le respondió con nulo interés de seguir con esa charla.

"Peter" bufo un poco, el desinterés que Moscú le mostraba no le iba a servir de mucho, reprimía las ganas de decirle que tal vez muy pronto no solo vea a los mexicanos más seguido si no que también los tendrá que llamar familia.

- Dime, ¿Qué te agrada de ellos?.- cuestiono, tiene que usar cualquier cosa para que la actitud del chico moscovita se ablandara solo un poco.

- No tengo idea...son escandalosos, desordenados y seguramente son impuntuales...- ambos se detuvieron frente a la habitación que anteriormente les habían indicado es donde se encontraban los seis estados. Moscú dio tres golpes fuertes a la puerta, tardaron aproximadamente tres minutos en abrir.

- ¿Eh?...- se logro apreciar a la capital de rosa, con ropas holgadas y muy desordenas, acompañado de un rostro somnoliento.- ¿Qué hacen aquí?...- dijo con molestia, no porque no quería verlos, solo que su cabeza dolía por tener que levantarse a la fuerza para abrir la puerta.

- Venimos por ustedes...- le dijo San Petersburgo en un tono dulce.- Se supone que los recogeríamos fuera del hotel a las doce...

- ¿Ya son las doce?...- dijo no creyéndolo, aguantado las ganas de desplomarse ahí y volver a dormir.

- Doce y media...- le respondió Moscú llamando la atención. 

- Mmm 'ta madre...- sacudió su rostro un poco en un intento de despertar bien.- Ok déjenme despierto a los demás...si quieren pasar...- se dio vuelta y como pudo logro entrar de nuevo a la recamara dejando la puerta abierta en caso de que los otros dos quisieran esperarlos. Moscú vio de reojo a la ciudad que lo acompañaba esperando que le diera la razón a la descripción que había dado hace unos minutos, Peter se encogió de hombros rendido, ¿ahora como podía negar eso?.

- A ver bola de pendejos...-hablo en alto la capital abriendo las cortinas de la gran ventana de su habitación de hotel, recibiendo al instante quejas por los estados.

- A ver al cine.- renegó Veracruz tapando todo su rostro con las sabanas.- Deja dormir culero...

- O se me levantan o los levanto bola de irresponsables...- CDMX les miro con los brazos cruzados. 

Había cuatro camas, dos en cada lado de la habitación, una ya vacía y en la que la capital estaba descansando, en la otra estaban Edo.Mex y Oaxaca muy bien acomodados, no parecía que el espacio fuera un problema para los dos; del otro lado, una cama para Veracruz, y la siguiente estaba siendo compartida por Chihuahua y Sonora, abrazados y acurrucados, debido a sus grandes tamaños a duras penas lograban caber en la cama, ninguno quiso compartir cama con CDMX y Veracruz ya que de entre ellos seis, esos dos son los que más se mueven por la noche, lo que significaba que alguien iba a terminar en el suelo.

- No eres mi papá, cállate.- respondió el oaxaqueño, preparándose para volver en sueño.

El Moscovia rodo los ojos por el escenario que presenciaba, paseo sus ojos por la habitación tratando de encontrar algo con que poner fin a la infantil discusión de los hermanos mexicanos,  su vista localizo una pila de trastes, seguramente producto de una cena en la noche anterior; se acerco con prisa a estos y tomo una charola y una cuchara, volvió a caminar al centro de la habitación y con fuerza golpeo la bandeja metálica con la cuchara.

¡Cambio De Planes!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora