Cap.53

1.3K 162 41
                                        

Lo primero que hizo al abrir los ojos fue soltar varios quejidos, sostuvo su cabeza sintiendo las punzadas que esta daba, como si le estuvieran perforando desde fuera con un taladro. Miro a la ventana percatándose que el sol iluminaba su nuevo día. De sus labios soltó un gruñido, todo su cuerpo dolía y pesaba más de lo normal esa mañana. A lo lejos, tras las paredes, logro percibir algo de ruido, si fuera más escéptico de lo que ya es diría que son fantasmas ya que vivía solo, pero esos ruidos lejos de causarle miedo o preocupación, le molesto, alguien no invitado estaba en su casa y ahora su trabajo era echarlos. Se saco las cobijas, se puso de pie como pudo y tomo sus pantuflas para ponérselas, dándose cuenta al fin de que estaba casi desnudo, a pesar de no recordar en que momento de despojo de su ropa, no le dio la debida importancia, después de todo, él acostumbraba a dormir en boxers. Salió caminando por el pasillo, siguiendo el origen de los ruidos y tratar de saber que era lo que pasaba; termino llegando al baño, notando a alguien en la regadera con un trapeador y una cubeta.

- ¿Qué haces?...- cuestiono a su hermano no invitado. Bielorrusia le volteo a ver con sorpresa.

- ¡Buenos días!.- Respondido con una gran sonrisa.- Y respondiendo a tu pregunta, limpio tu vomito...- hablo con una extraña serenidad terminando de enjuagar las paredes de la ducha.

- ¿Mi...vomito?.- se señalo incrédulo sin comprender las palabras del menor.

- Resulta que ayer tomaste todo lo que estuvo a tu alcance...- salió de la regadera quitándose los guantes de hule, digan lo que digan, él no pensaba sacrificar su manos y embarrarlos de vomito y cloro. 

- Eso explica el dolor...- miro a otro lado tratando de imaginar lo que hizo y dijo la noche anterior.- ¿Y por qué estas aquí?...

- Creí que dormirías hasta tarde.- Hablo otra voz a su lado derecho.

- Kas...¿Qué haces aquí?...- cuestiono ahora al kazajo, de Bielorrusia si esperaba una visita por voluntad, ¿pero de Kazajistán?.

- Impedimos tu suicidio tonto...- contesto con su típico tono serio y aburrido.

- ¿Me quería matar?.- ese escenario no paso por su cabeza realmente, aunque eso no explicaba el porque ellos estaban ahí.- ¿P-Pero que hacen aquí? ¿Los llame?...

- A Alemania...- hablo otro a su otro costado, Rusia le miro asustado, no estaba preparado para ver a tres de sus hermanos al mismo tiempo.- Lo llamaste llorando diciendo que tu vida no tenia sentido...- El ruso cubrió su cara avergonzado, para su mala suerte no recordaba ninguna de sus palabras luego de haber terminado una botella y media de vodka.- Él nos llamo preocupado, temiendo que te fueras a hacer algo, nos pidió que viniéramos a verte porque él no podía venir hasta acá...

- Tranquilo Rusia, nos puede pasar a cualquiera...- el bielorruso le dio unas palmadas para darle ánimos y que no se avergonzara por su tonto berrinche.

"Ding-Dong"

Los cuatro exsoviéticos escucharon el llamado en la puerta principal, se miraron entre si en esperando de  que alguno se animara a abrir la puerta.

- Ve tu.- hablo Ucrania a Rusia.

- ¿Por qué yo?.- replico con molestia e irritación.

- Es tu casa...- respondió con obviedad. Rusia miro a sus otros dos hermanos y estos le asintieron a favor del ucraniano. El ruso bufo y camino con fastidio, bajo las escaleras y llego a la puerta, tal vez seria un informante de su jefe.

- ¡М-M-Mексика!.

- B-B-Buenos días.- titirito por dos razones, por el frio que a duras penas alcanzaba a cubrir con sus alas, y por los nervios que subían desde sus piernas hasta su espalda.

¡Cambio De Planes!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora