Capítulo 13

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-Marcus...

Sus labios forman una pequeña sonrisa e intenta acercarse a mí, pero retrocedo por instinto. Es como si supiera que está enfrente en mí, pero a la vez mi cuerpo no lo acepta o procesa. Marcus aprieta los labios y retrocede dándome más espacio.

- ¿Cómo...?

-No morí esa noche.

-Eso lo tengo claro. – respondo con un poco de brusquedad. Me doy cuenta que sigo apuntándole con el arma y bajo lentamente el brazo, pero no le pongo seguro. – Me dijeron que habías muerto... por mi culpa.

Marcus suspira y se sienta en la orilla de la cama que había detrás de él.

-Cuando estaba en la calle con ellos pensé que iba a morir. – dice bajando la voz.

- ¿Ellos? – pregunte interrumpiéndolo.

-La gente de Kozlov.

Trago saliva y desvío la mirada.

-No tarde en darme cuenta de lo que estaba pasando. – sigue contando. – Desapareciste, tu apartamento era un desastre, y llegaron esos tipos a mí buscando información. Hice un trato con ellos.

- ¿Qué? – susurro. Vuelvo a levantar el arma, pero sabia en el fondo que no podría hacerlo. – ¿Estas con ellos?

- ¡No! – contesta apresuradamente e intenta acercarse de nuevo. – Solo les hice creer eso.

Lo miro a los ojos tratando de ver si él que hablaba era mi Marcus.

-Jamás haría algo para hacerte daño. – me dice con seriedad y veo como se vuelve vulnerable frente a mí. – Estaba desesperado por encontrarte y tome la oportunidad, pero no estoy con ellos en verdad.

-Cole dijo que...

-Ahh, el tipo con el que estabas. – dice asintiendo, pero puedo detectar un poco de molestia en su voz. – La razón por la cual casi me matan a golpes fue para hacerle creer que si lo habían hecho. No podían arriesgarse a que él supiera la verdad, así que me golpearon hasta casi matarme. Tu amigo pudo con todos y llamó a la ambulancia, pero antes de llegar al hospital la gente de Kozlov detuvo el vehículo. Me llevaron con ellos e hicieron que los paramédicos dijeran que había muerto.

En este momento la que ocupaba sentarse era yo. Bajo el arma y esta vez sí le pongo el seguro.

- ¿Por qué hicieron tanto por tenerte?

- ¿Es enserio Maddy? – me pregunta incrédulo. – Pensaron que sabría a donde podrías ir o que me contactarías porque estamos juntos. – me mira apretando los labios. – ¿Lo estamos?

- ¿Qué? – ahora la que no podría creer su pregunta era yo. – ¿Enserio vas a armar una discusión en estos momentos?

-Te vi con ese hombre... Cole. Parecen algo más que amigos o lo que sean.

- ¡Pensé que habías muerto! – estallo al borde del llanto. – Te intenté hablar en cuanto pasó todo, pero me di cuenta que era muy peligroso. ¿Crees que no trate de contactarte o que no me importabas? ¡Mira donde estamos por mi culpa! – un sollozo se escapa de mis labios. – Creí que nunca volvería a verte y ahora que te tengo frente a mí, vivo... ¿y lo primero que haces es reclamarme por tus celos?

Marcus baja la mirada, pero alcanzo ver su arrepentimiento.

-Yo tampoco creí volverte a ver. – murmura. – No confían mucho en mi así que tampoco me decían demasiado de cómo o donde estabas. Hubo un momento donde perdí la esperanza. – se levanta de la cama y se acerca lentamente a mí, al ver que esta vez no retrocedo acelera el paso. Llega junto a mí, me quita el antifaz lentamente y toma mi rostro con sus manos. – Lo siento. Lo único que importa ahora es que te recupere.

Nos unimos en un abrazo y escondo mi rostro en el hueco de su cuello. Me aprieta contra él y siento los latidos de su corazón contra mi cuerpo.

Jamás he creído en los milagros, pero a pesar de que no es como si literalmente hubiera resucitado, así lo siento. Para mí, Marcus se había ido para siempre de mi vida y el hecho de que lo tenga aquí conmigo, en mis brazos, se siente como un milagro.

- ¿Maddy?

La voz de Cole me regresa a la realidad y me separo lentamente de Marcus, pero no lo suelto.

- ¿Sí? – contesto después de unos segundos. Marcus tarda en comprender a quien le hablo, estábamos tan sumidos en nuestro momento que se nos olvidó lo que pasa fuera de él.

Escucho a Cole suspirar de alivio.

- ¿Todo bien? ¿Por qué no contestabas?

-Todo está bien. – respondo mirando a Marcus. – En un minuto te veo frente al elevador.

Apago el intercomunicador.

-Ven conmigo. – le pido. Marcus cierra los ojos y niega con la cabeza. – ¿Por qué?

-Tengo unos asuntos pendientes aquí.

-Dijiste que solo fingías estar de su lado ¿Por qué...?

-Te volveré a encontrar. – me interrumpe sin levantar la voz. – Sal de aquí y ponte a salvo. Nos volveremos a reunir ¿de acuerdo?

Niego con la cabeza.

-No te quiero dejar atrás. – le digo a punto de volver a llorar. – No otra vez.

-Me quedare un poco más para saber si descubro algo de tu padre. – responde y bajo la mirada. –Estaré bien. – me tranquiliza y vuelve a tomar mi rostro con sus manos. Recarga su frente en la mía y nuestras respiraciones chocan. – Pero antes necesito que tu estés bien.

Sus labios toman los míos con fuerza y no dudo en regresarle el beso. Rodeo su cuello con mis brazos y enredo mis manos en su cabello. Extrañaba el sabor de sus labios y como se sentían al moverse con los míos. Sus manos se deslizan por mi espalda, acariciando cada parte de ella y apretándome contra él. Retrocedemos sin dejar de besarnos y mi cuerpo choca con la pared, sus manos regresan a mi cuello y da un ligero apretón que me hace soltar un suspiro. Nos separamos por falta de aire.

-Siento que pasó una eternidad desde que te sentía de esta manera. – susurra en mis labios. Me da un último beso lleno de pasión y se separa agitado. – Recuerda que te volveré a ver.

Asiento.

-Date la vuelta. – me ordena y alzo una ceja. – Para ponerte tu antifaz.

Sonrío y le hago caso. Acomoda el antifaz a la altura de mis ojos y lo amarra por detrás de mi cabeza. Siento como acaricia mi cabello y deposita un beso en mi hombro que me hace suspirar.

-Esto no será nada a comparación de cuando nos reencontremos. – dice contra mi hombro y siento su aliento chocar. Me volteo para quedar frente a él, su sonrisa se vuelve dulce y cálida, por un momento siento que estamos como hace un año, cuando solo éramos los dos. – Te amo.

Sin embargo, cuando le contesto siento que no estoy siendo del todo honesta porque no me siento exactamente como hace un año.

-Yo también te amo. 

En la miraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora