Me encuentro en la sala viendo televisión, estoy viendo algo que llaman danza vertical. Que es sobre gente bailando desde edificios altos pero las personas se encuentran atadas a cuerdas. Eso me hizo pensar en Jean Paul por lo que le pregunte si sabía algo al respecto.
—Oh, eso es danza vertical. Cuando hacia escalada, me tocó ver personas que lo practicaban— dijo Jean Paul.
—¿Tú lo llegaste a hacer? — le pregunte.
—Obvio que no. Lo mío era más escalar, no tenía tiempo para bailar. Además, yo prefiero escalar sin equipo— responde Jean Paul con orgullo.
—Ya veo, pensé que tú también lo practicabas— dije algo apenado.
—Claro que puedo bailar horizontalmente contigo— me dijo sonrojado Jean Paul mientras se rascaba la mejilla.
Yo me alegre de escuchar eso. Me puse de pie, lo agarré de la cintura y bailamos de forma romántica como si escucháramos música lenta. Nos besamos en los labios cuando en eso suena el timbre. Voy hacia la puerta para ver de quien se trataba y al abrirla veo que se trata de mi amigo Marcelo. Él me pide que lo deje entrar y lo dejó, supongo que no quería que lo viera la policía por el toque de queda. Ambos nos abrazamos olvidándonos del protocolo de salubridad. Jean Paul se acerca algo curioso.
—Jean Paul quiero presentarte a Marcelo, él es mi amigo.
—¿Él es el chico francés del que tanto me hablaste? — me pregunta Marcelo.
—Sí, y ya somos novios, aunque quisiera que lo mantuvieras en secreto— le dije.
—Claro, guardar secretos es lo mejor que hacemos— me dijo golpeándome el hombro.
Marcelo intenta abrazarlo, pero Jean Paul se mantiene alejado y lo rocía con desinfectante. Él quiere que respeten su espacio personal. Marcelo se pone a ver de pies a cabeza a mi novio, da vueltas alrededor de él para verlo mejor. Muestra una sonrisa complaciente.
—No esta nada mal— dijo Marcelo.
—¿Qué hace él aquí? Se supone que nadie puede salir— dijo Jean Paul algo molesto.
—Oh, su tono francés es notable, tienes buenos gustos, Antonio.
—Responde mi pregunta— ordenó Jean Paul.
—Iba a verme con alguien, pero en el camino vi a unos policías por lo que hui de ellos. Como la casa de Antonio era la más cercana decidí que era mejor venir aquí— explicó Marcelo.
—En primer lugar, ¿Por qué saliste? Se supone que hay toque de queda— dijo Jean Paul.
—Oye, ustedes al menos viven juntos. Yo estoy solo y necesitaba algo de compañía, sin mencionar que quería algo de emoción— señala Marcelo.
—No sé de que hablas— dijo Jean Paul algo sonrojado.
—¿Acaso tu inglés no es bueno? — pregunta Marcelo— Ahora que lo pienso, ¿sabes hablar español?
—Solo un poco, pero estoy aprendiendo— dijo Jean Paul cruzado de brazos.
—Claro, supongo que has tenido un aprendizaje rápido— dijo Marcelo con un tono burlón— ¿Acaso no te duele cuando aprendes?
Yo me río de ese comentario, Jean Paul no pareció captar la indirecta. Marcelo y yo nos reímos del tema. Mi novio decide volver a la sala por lo que me voy con Marcelo a la cocina para hablar.
Marcelo es mi amigo, al menos aquí en España. Él fue de los primeros en enterarse que era homosexual. Marcelo siempre ha sido un adicto a la locura, él me invitaba a muchas fiestas para que encontrara el amor, pero yo solía rechazar las invitaciones porque él se alocaba demasiado. Había ocasiones en que él se ofrecía a que yo perdiera su virginidad con él, pero yo me negaba.
Cuando ingrese a la facultad de VILE, yo me enamore de Jean Paul, claro que en ese entonces solo éramos amigos. Cuando volví a España, solo le conté a Marcelo que había hecho amigos, y me la pasé hablando de lo mucho que me gustaba Jean Paul. A veces siento que él se sintió destrozado por saber que lo remplace, pero otra parte suya lo aceptaba con rencor.
No me daba pena contarle sobre mi vida sexual, pues Marcelo es una persona ninfómana. Para este tema lo hablamos en español para que Jean Paul no entendiera de lo que hablábamos.
—Oye Antonio, recuerdo que cuando te pregunte sobre tener sexo contigo, tú me dijiste que solo lo harías después de perderla— me dice Marcelo.
—Sí, yo te había dicho que quería tener mi primera vez con alguien a quien amara— le dije con un tono agridulce— Persona si ese comentario sonó feo, pero tú no eras el indicado.
—Da igual. Ahora que ya perdiste tu virginidad...— acerca su mano hacia la mía para acariciarla — ¿Crees que ahora si quieras hacerlo conmigo?
—Te voy a pedir que te alejes, él es mío— dijo Jean Paul abrazándome por detrás— No entiendo nada de lo que están hablando, pero al menos sé que ese lenguaje corporal no indica nada bueno.
—¿Acaso el francés esta celoso? — pregunta Marcelo.
Marcelo era casi de la estatura de Jean Paul, por lo que ambos se podían ver frente a frente sin ningún problema.
—Oye amigo, tan solo lo voy a tomar prestado por un rato. Tú ya lo hiciste con él, déjame hacerlo yo también— dijo Marcelo.
—¿Acaso quieres que te lo diga en francés? Él es mío— dijo Jean Paul sin soltarme.
—Preferiría que me lo dijeras en español— dijo Marcelo burlándose de él.
Yo cambio el tema para evitar una pelea. Podría sacar a Marcelo de la casa, pero no puedo hacerlo ya que hay policías afuera por lo que dejó que se quede en casa hasta que se vayan. Cae la noche, Marcelo duerme en el cuarto de huéspedes, que era donde antes dormía Jean Paul. Él intenta seducirme, pero Jean Paul me jala del brazo. Nos vamos a la cama, mi novio me abraza como si yo fuese un tesoro que resguardar. Solo espero que las cosas estén mejor mañana, y que Jean Paul evite matarlo.
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Romance secreto
FanfictionAnte la pandemia, Jean Paul se va a vivir a casa de su amigo Antonio para pasar ahí la cuarentena. La historia es contada desde el punto de vista de Antonio (El Topo), quien tras tener a su amigo viviendo en su casa, comienza a dudar de sus emocio...
