Octubre 9, 4pm
Templo principal
Santuario de Hera, Grecia
Afro y DM asomaron la cabeza entre la enorme grieta de una pared para ver una cascada al otro lado. El pasto crecía uniformemente y flores multicolores se veían a lo lejos. La misma cascada donde meses antes, Aioros se había encontrado sin querer a Liz a la luz de la luna.
- ¿Estas seguro de que nadie nos encontrara aquí? – Preguntó DM en voz baja.
- Si quieres estar más seguro de mi palabra, pondré algunas rosas – dijo atravesando la grieta para volver la cabeza y burlarse– o tal vez tienes miedo que esa cabezota no quepa por aquí.
DM le hizo una seña obscena y atravesó también la grieta siguiéndolo.
- Si tu gran trasero entra, mi cabeza también – reclamó haciendo reír a Afro
- Gracias por notarlo jajajaja
Atravesaron todo el muro y DM volteó de nuevo para todos lados buscando más gente, pero el lugar estaba muy tranquilo y sin nadie alrededor.
- Oye, pero... creí que solo se podía acceder desde el salón del patriarca y por el rio – mencionó DM – aunque de noche creo que si he terminado por aquí en una que otra borrachera. Jajaja
- Y así es, pero en la renovación dejaron esa grieta que yo cubrí con mis hermosas bebés para que quedara como mi entrad privada. Así entro y salgo cuando me plazca. – contestó Afro – de Hecho – le señaló un balcón tres pisos más arriba – Ese es el balcón de los aposentos de Athena.... Diga Hera... o no. Espera. ¿Si ella no está entonces debe ser donde esta Sasha? ¿O Aioros? Hay no sé, pero uno de ellos y aquel – señaló otro de donde bajaban unas escaleras – Son los aposentos del Patriarca.
DM caminó unos metros hacia dentro. Ese era uno de los paisajes más bellos y tranquilos de todo el santuario. Con razón los lideres eran los únicos que tenían permitido usarlo. El sol pegaba de lleno y tenía que taparse los ojos para evitar los rayos del sol que aumentaban su intensidad al reflejarse en el agua.
- Se nos va a echar a perder las sardinas que trajiste con este sol – refunfuño – Y mi pau pau se me va a calentar.
- Ese ya lo tienes bien caliente. A mí no me culpes Jajaja – dijo Afro mientras se cubría el reflejo del sol en el agua que le daba en los ojos – pero tienes razón, mejor vámonos a la sombrita. Debajo del balcón está bien de Athena.
- Y así si se asoman no nos regañan.
- Exacto, pero por si las dudas... - hizo crecer unos rosales por todo el barandal para tapar que pudieran verlos – mis hermosas rosas nos ayudaran.
Afro sacó un mantel que extendió entre unas piedras que usaron para recargarse descaradamente y poco a poco sacó varios ingredientes que comenzó a mezclar frente a DM quien miraba entre curioso y con asco.
- ¿Recuérdame por que debo sacrificarme yo con tus experimentos?
- ¡Oh vamos! ¡Ayúdame anda! ¡Quiero hacer una receta única y fantástica!
- ¿Sí, pero para qué? – respondió oliendo la mezcla
- Para ver si puedo usarla para impresionar a alguien.
- ¿A quién?
Los sonidos de Las Pisadas de dos personas arriba de sus cabezas los obligaron a callar para no ser descubiertos. Para su sorpresa, las rocas de la construcción hacían algo de eco por lo que podían escuchar todo lo que pasaba ahí arriba.
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Sucesores que Valen Oro 2
FanfictionContinuacion de la primera parte: A los Caballeros Dorados les ha sido negado el permiso de tener cualquier aprendiz hasta nuevo aviso e incluso Kiki ha sido enviado como aprendiz directamente bajo las ordenes de Shion para que todos esten parejos...
