Octubre 6, 9 am
Casa de los Ángelus
Soho, New York, USA
Liz salió del baño donde había ayudado a Sam a sentarse en la tina para bañarse y ponerle un protector a su pierna. Ya llevaba varios días ahí sin ver a su padre, quien parecía tener trabajo extra, aunque le llamaba periódicamente a Sam para saber si estaba bien o no. Bajó a la cocina a hacerse un refrigerio mientras pensaba en cuál sería su siguiente meta en la vida: Acaso aceptaría la propuesta de irse a trabajar en una expedición a Grecia? Esa era una buena opción para ella, así podría estar cerca de Aioros porque obviamente si le pidiera un trabajo formal a Hera, su padre se opondría. Pero también tenía la opción de tomar un año sabático. Estaba demasiado adelantada y tenía los recursos económicos para hacerlo. Iba a darle la primera mordida a su sándwich de pierna de pavo cuando su celular comenzó a sonar:
L Hello?
A Liz, cariño, que gusto escucharte
L Aioros! – recargó ambos codos en la barra de granito – No esperaba tu llamada a esta hora.
A Espero haber calculado bien el cambio de horario. Como has estado?
L Muy bien! Pensando en... ti
A Que linda. Yo también lo hacía. Por eso te llamee. Te extraño mucho. Como están las cosas por alla.?
L Mejor. Solo fue un susto. Parece que a Sam le dio por hacer trabajos de mantenimiento en la casa, se subió a una escalera muy alta, perdió el equilibrio y cayó. Afortunadamente solo se rompió el peroné y algunas magulladuras. Mi padre ya había tomado cartas en el asunto pero Sam no quiso que le pusieran enfermera. Es demasiado independiente. Me quedare con ella hasta que le quiten el yeso de la pierna.
A Creo que es lo mejor. Por aquí no hay novedades. Bueno si hay pero...
L No debes discutirlo con alguien que no está dentro del Santuario. Lo se. No te preocupes. A veces pienso que me gustaría llamarle a la Señora Hera para que me de trabajo ahí, pero después recuerdo que hay personas a las que no les caigo bien, y se me pasa.
A No digas eso. Todos aquí te apreciamos mucho. Bueno yo no, tú lo sabes, pero los demás sí.
L Ah sí... y por qué tu no?
A Pues porque yo...
Liz no pudo escuchar como Aioros terminó la frase porque la puerta de la cocina fue azotada contra la pared de forma violenta, por lo que ella de un sobresalto volteó hacia allá.
Gabriel la miraba de forma fría tratando de controlarse.
- Daddy! A qué hora llegaste?
- Dame ese teléfono. – contestó en tono firme extendiendo la mano.
Liz bajo la mirada y rápidamente colgó el teléfono.
- Pero yo solo...
- Dámelo! – sin esperar una respuesta, Gabriel le arrebató el teléfono presionándolo en su mano hasta hacerlo añicos para sorpresa y horror de Liz.
- Mis fotos!
Gabriel fue hasta la puerta principal, seguido de Liz, para echarle llave.
- Que está sucediendo? Por qué actúas así?
Gabriel corrió escaleras arriba y entró a su habitación.
- Elizabeth, Donde está tu laptop?
- Me... me dijiste Elizabeth!.
- Contesta lo que te pregunté!.
- La... la tiene Sam en el baño pero...
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Sucesores que Valen Oro 2
FanfictionContinuacion de la primera parte: A los Caballeros Dorados les ha sido negado el permiso de tener cualquier aprendiz hasta nuevo aviso e incluso Kiki ha sido enviado como aprendiz directamente bajo las ordenes de Shion para que todos esten parejos...
