Octubre 19, 10:00 a.m.
Juzgado Penal
Roma, Italia
- ... se le declara INOCENTE. El acusado queda libre y esta Corte le pide disculpas por las molestias.
El golpe del martillo del juez que había desestimado el caso resonó por todo el lugar mientras se escuchaba a toda la sala murmurar con disgusto ante el veredicto del Jurado que comenzaba a retirarse mirando hacia el frente con aprehensión. Querían salir lo más rápido posible para evitar cualquier repercusión de parte de una de las Familias de las Mafias Italianas más poderosas y sangrientas. Minos cerró su portafolio escandalosamente con una gran sonrisa de satisfacción. De nuevo había ganado, uno de los casos más difíciles de su carrera y en contra de uno de los Fiscales más preparados en el ramo. Shaina estaría muy orgulloso de él cuando le contara.
- ¡Maldito Griffon! Pero pronto te vere caer de ese pedestal y todos haremos fiesta ese día. – Le gritó el Fiscal, rojo de rabia mientras lo señalaba con el dedo.
- Sí... sí. Yo pongo el alcohol ese día – Contestó Minos indiferente volteándose hacia su cliente – Bueno Alphonse. Como le prometí a tu abuelo, ya estas libre. Ahora si me lo permites...
- Espera un momento Griffon – la voz de un anciano vestido con gabardina negra y sombrero gris que usaba la ayuda de un bastón y flanqueado por dos hombres, lo hizo voltear – ¿Llevas prisa? Aun no hablamos de tus honorarios.
Minos puso la mano sobre el hombro del anciano.
- ¿La verdad? Ya que tengo un poco de tiempo libre, quisiera recorrer uno que otro restaurante italiano que me recomienden para llevarle algún platillo deliciosoamimujer. Quiero que celebremos juntos ya que no me la puedo traer a este tipo de eventos.
- ¿Acaso tiene miedo de que pueda afectarle verlo en acción?
- Mas bien tengo miedo de que sus emociones provoquen que mate a alguien que me mire raro. Es algo celosa, ¿sabe?
El anciano sonrió mientras asentía con la cabeza comprendiendo y comenzaba a caminar despacio hacia la salida seguido por el tal Alphonse y los dos guardaespaldas.
- Sígueme Griffon. Hablemos en un lugar seguro. – Minos comenzó a seguirlo. – No le recomiendo que lleve alguna delicia culinaria local para recalentarla después. Si quieres llevártelo a tu casa, que dudo mucho que este en Roma, no llegaría con ese sabor realmente italiano. Nuestra comida, a menos que sea algún postre frío, debe comerse en el momento y a la mejor temperatura posible.
Los cuatro salieron a donde un grupo de reporteros ya interrogaba al Fiscal y a los familiares de la víctima quienes gritaban a los cuatro vientos sus inconformidades con el resultado del proceso mientras el grupo de Minos, los ignoraban. Una limusina blindada negra abrió sus puertas justo debajo de las escaleras por donde habían salido y Alphonse corrió a abrir la puerta. Don Vito llegó hasta ahí y entró en el auto. Minos leyó el ambiente con el rabillo del ojo y supo de inmediato que se esperaba que el también entrara. Lo hizo seguido de joven nieto de su anfitrión sentándose de frente para poder platicar. Uno de los guardias entró al asiento junto al chofer, mientras el otro se retiraba del lugar para seguirlos en una motocicleta
Don Vito golpeó el piso con su bastón y el auto avanzó unas calles. Minos miraba su reloj de pulsera. Era temprano. No tenía nada mejor que hacer y además debía cobrar por sus servicios.
- Disculpe que esta pequeña reunión haya sido dentro de mi vehículo, pero es el único lugar sobre la tierra en la que puedo estar seguro de que nada saldrá de aquí sin mi consentimiento – le dijo el Patriarca Italiano – Por eso llegué a viejo.
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Sucesores que Valen Oro 2
FanficContinuacion de la primera parte: A los Caballeros Dorados les ha sido negado el permiso de tener cualquier aprendiz hasta nuevo aviso e incluso Kiki ha sido enviado como aprendiz directamente bajo las ordenes de Shion para que todos esten parejos...
