24 de Septiembre, 3 am.
Departamento de los Gemini-Gómez
Ática, Grecia
Saga salió de la recamara por quinta vez en tres horas, pero esta vez, con un té de tila caliente en la mano que se había preparado para el mismo. Casi mató al pobre de Shaka al darse cuenta que traía a una Laura inconsciente, mojada, y con un agujero de proyectil en el pecho que por fortuna, estaba cubierto por el chaleco antibalas, por lo que el dañó había sido mínimo. Shaka había tenido que literalmente darle un golpe en la cara a Saga para que reaccionara fuera de su histeria y sus gritos al verla y le pusiera más atención como médico que como marido, lo que hizo que Saga corriera con Laura en brazos hacia su habitación para desvestirla, auscultarla y prender la calefacción de la habitación para evitar que cogiera una pulmonía.
Laura no había despertado aun, pero Saga sabía que dormía apaciblemente porque su respiración era acompasada y tranquila y de vez en cuando sonreía como si tuviera un sueño tranquilo. No tenía ningún otro golpe, rasguño ni nada por el estilo a excepción hecha del dejado por el golpe de la bala, por lo que Saga, después de orarle a Athena para agradecerle el traerla viva a casa, había regresado a la sala donde había dejado a Shaka, solamente para darse cuenta que había caído rendido en el sofá.
Ahora mismo, después de revisar el sueño de Laura una vez más, se sentó frente a donde descansaba Shaka. Parecía estar más cansado de lo normal, pero le mantenía un poco de té en la estufa calentándose para cuando despertara. No sabía aun lo que había pasado, pero sabía que Shaka había actuado correctamente al traérsela a la casa en lugar de haberla llevado a un hospital pues eso no se lo hubiera perdonado nunca. Además, el mismo había confesado que no era Aleix.
Todo eso lo tenía al borde de otro ataque de nervios y Shaka debió sentir lo penetrante de su mirada, porque comenzó a despertar poco a poco y a incorporarse en el sillón.
- Disculpa mis malos modales pero me he quedado dormido. – declaró mientras volteaba a ver el departamento – Vaya. No sufres de nada aquí.
- La palabra que buscas es acogedora.
- No. Más bien ostentosa, muy tú. Pero quien soy yo para juzgarte? – respondió Shaka – Como esta ella?
- Está descansando gracias a ti. Tú también debes estar muy cansado.
- Un poco. te mueres por preguntarme como llegue aquí y por qué la traje aquí. Verdad?
- Me conoces bien.
- Kanon dijo que ya es oficialmente tu mujer.
- Lo es. – Lo miró Saga en tono de advertencia.
Shaka se detuvo un momento. Su historia con Laura era algo difícil y no convenía provocar la ira de Saga.
- Su placa en el cuello dice su dirección. La traje aquí contigo en lugar de llevarla a un hospital porque no se me ocurrió nada mejor. Lo siento.
- Creo que usaste tu buen juicio. – dijo Saga sirviéndole él te en una taza y entregándoselo – Debo confesarte que fue impactante verte con la Scale que fuera de mi hermano.
- Ni me lo recuerdes.
Shaka tomó la taza para darle un sorbo y al sentir la bebida caliente pasar por su garganta, comenzó a temblar sin control. Todas las emociones contenidas de los últimos días querían salir a flote al mismo tiempo. Saga supuso que era de frio, así que tranquilamente colocó una manta alrededor de sus hombros pero Shaka tuvo que dejar la taza en la mesita frente a él, para no tirar el contenido.
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Sucesores que Valen Oro 2
FanfictionContinuacion de la primera parte: A los Caballeros Dorados les ha sido negado el permiso de tener cualquier aprendiz hasta nuevo aviso e incluso Kiki ha sido enviado como aprendiz directamente bajo las ordenes de Shion para que todos esten parejos...
