4 de Octubre, 10am
Templo de Apolo
Olimpo
Apolo llegó directamente a su trono dorado dentro de su templo para sentarse en él, seguido de Sammy. Maldecía en su cabeza a Artemisa por no estar en su lugar una vez más y que ni Calixto ni Lascomoune quisieron tomar a Sammy para que comenzara su entrenamiento ya que Artemisa no había dado instrucciones al respecto y no querian ir en contra de sus deseo. Sammy junto a el se retorcía visiblemente incomoda e intentaba bajar su falda por detrás sin conseguirlo.
- Por qué debo disfrazarme de coneja? No me gusta – dijo haciendo un mohin.
- No tiene por qué gustarte. Es tu nuevo uniforme asi que acostumbrate – contestó cansado mientras atendía sus asuntos escritos en un gran pergamino en la mesita junto a él.
Sammy intentaba llegar con sus manitas al cierre para quitárselo sin conseguirlo frustrandola completamente.
- Está muy corto y las chorejas pesan.
- Ya te acostumbraras. Guarda silencio y Déjame trabajar.
- Cuando voy a comenzar a aprender a curar?
- Pronto.
- Dijiste que viviría cerca de Santi! – corrió al ver una lira del otro lado del salón – Me enseñas a tocarlo?
- Siempre eres así de inquieta? – Apolo miró a Sammy quien comenzaba a frotarse sus ojitos con el dorso de su mano ante el tono indiferente y desesperado del dios del sol. – Hagamos algo. Ve a mi habitación y busca uno de los libros verdes con ilustraciones para que comencemos a enseñarte algo. Anda!. Y de paso me das un respiro.
Sammy asintió y corrió hacia donde se lo había indicado Apolo. Este suspiró aliviado. Tal vez se había precipitado y debió esperar a que Artemisa estuviera lista para recibir a la niña antes de traerla al Olimpo, pero como iba a saber que Artemisa ni siquiera habia dejado dicho nada al respecto con sus asistentes? Iba a tener que comenzar a buscarla el mismo.
Unas pisadas ligeras entrando a su templo sin permiso, lo alertaron y subió la mirada por primera vez desde que Sammy había salido. Vio caminar hacia el a una chica muy joven de cabello castaño y vestido blanco que llevaba buscándolo tanto en el olimpo como en la tierra por casi dos días. Apolo le tomoo solo un momento reconocer a su hermana menor en su cuerpo original.
- Athena! No esperaba tu visita tan temprano.
- Buenos días, hermano.
Apolo enrollo sus pergaminos de nuevo, dejándolos en su cesta de mimbre dorada.
- Hacia milenios que no venias sin invitación con tu tan preciado y virginal cuerpo original – dijo con una sonrisa sardónica mientras la hacía sentir incomoda con su mirada que parecía estarla desnudando
Athena cruzoo un brazo abrazandose el otro para intentar ocultar sus suaves curvas.
- He venido a buscarte varias veces pero no has estado.
- Soy un dios muy ocupado; tengo ciclos que cubrir, gente que curar... no vago por la tierra sin hacer nada... como tú.
Athena lo miró con indiferencia. Apolo siempre sintiéndose mejor que los demás.
- Incluso fui a buscarte al Templo de Artemisa pero tampoco estabas ahí. Con eso de que pasas más tiempo allá que aquí... o al menos eso crei.
Apolo sonrió por primera vez.
- Escucho algo asi como celos?
- Te equivocas Apolo. Nunca me ha interesado tener celos de mis hermanos...
YOU ARE READING
Sucesores que Valen Oro 2
FanfictionContinuacion de la primera parte: A los Caballeros Dorados les ha sido negado el permiso de tener cualquier aprendiz hasta nuevo aviso e incluso Kiki ha sido enviado como aprendiz directamente bajo las ordenes de Shion para que todos esten parejos...
