—oye, ¿me estas oyendo?, te estoy hablando—exclamo la mayor tratando se llamar la atención de su amiga.
—si te estoy oyendo—dijo en un suspiro viendo la pantalla de su celular.
—pues parece que no, porque no me contestas.
—no me ha vuelto a llamar—su mirada fue hacia su amiga demostrando su tristeza.
—que esperabas, has ignorando todas sus llamadas.
—sí, pero si me hubiera llamado otra vez, le hubiera contestado, ¿y si fue a mi casa?, mi hermano esta halla, quizás lo esté golpeando o amenazando con esa mirada de diablo que se carga, no, pobre de mi bebé, debo ir a buscarlo—está se levantó rápidamente dispuesta a ir a casa.
—¡no! —la mayor se acercó a Astrid tomando su mano y volviéndola a sentar a la cama.
—no creo que sea tan estúpido como para dejarse manipular de tu hermano—agrego otra chica metiéndose en la conversación.
—lo extraño—Astrid se acostó en la cama mirando hacia en techo formando un puchero.
—qué asco, te vez tan enamorada—la pelinegro entro a la habitación con un litro de helado sabor fresa en sus manos.
—lo dices por tu odias él amor—la mayor de todas 4 rodó sus ojos y con un tono grosero le contesto a la pelinegra.
—qué me dices tú, que lo Único que buscas en un hombre es putear—contesto la pelinegra en forma de defensa.
—óyeme bien...
—ya basta ustedes dos, no ven que Astrid está mal—cruzando sus manos la chica de ojos verdes las regaño, siempre con sus actitudes de niñas pequeñas.
—es nuestra primera pelea, y todo por culpa de Adriel.
—no me gusta decir esto, pero... te lo dije—de nuevo la pelinegro intervino
—sí, ¿pero que podía hacer?, tarde o temprano Adriel se daría cuenta de lo nuestro, solo no pensé que se comportaría como un niño pequeño.
Las tres amigas de Astrid se quedaron un rato en silencio buscando una solución para que su amiga ya no estuviera tan mal, había hecho de todo aquella tarde, ver películas, peinarse, chismosear, comer de todo lo que tuviera la mayor en su casa, pero ninguna de esas cosas funcionó para que su amiga estuviera mejor.
—lo que debes hacer es buscar un hombre que te quite el despecho—sugirió la mayor, pero la mirada de todas le hizo saber que es una pésima idea.
—yo nunca le seria infiel a Jack.
—por favor, debe estar con una chica en estos momentos, por eso no te llama—la pelinegra se sienta sobre la cama abriendo el litro de helado.
—oye, no hables así de él, saben que nunca me haría algo así, el sería incapaz—mirando de mala manera a sus amigas Astrid se levantó de la cama-me voy a casa.
—no te vayas—dijo la de ojos verdes con un puchero.
—déjala que se vaya—el carácter de la pelinegra era bastante molesto para todas.
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Él novio de mi hermana.
RomanceLos Johnson, una familia perfecta, hijos perfectos con las mejores calificaciones, todo era felicidad, los padres de aquellos niños confiaban plenamente en ellos, sabía que nada malo podían hacer, eran demasiado buenos que con tan solo verlos a sim...
