La habitación era un desastres, gran parte de la ropa estaba por el suelo y la otra estaba siendo probada por Jack. Ya habían pasado 30 minutos desde la última conversación que tuvo con adriel y aún no se encontraba listo, se había probado casi todo su ropero pero ninguno lo convencía… estaba perdido.
—demonios, ¿y si no voy? —pensó en voz alta mientras miraba su celular—le diré que me enferme, ¡no!... Mejor que se enfermo mi perro, si, eso es mucho mas creíble—mordiendo la uña de su dedo pulgar empezó a escribir su estúpida escusa, la cual no terminó porque rápidamente borro—yo no tengo perro—un pequeño sonido de frustración salió de su boca seguido de un pequeño berrinche—muy bien, piensa Jack—volvió a hablar para si mismo está vez poniéndose de pie y dando una que otra vuelta por la habitación.
En ese momento una idea basta ridicula vino a su cabeza, puso su mano derecha sobre su ojos y solo empezó a caminar tomando lo primero que se le cruzará, dejaría de sobre pesar y se lo podría sin ninguna repulsa.
Lo logró, finalmente lo logró, ahora Jack esta fuera de su casa yendo directamente a la de los Johnson.
Al llegar no tuvo la molestia de tocar pues la puesta se encontraba abierta, afuera había adolescentes y adentro ni hablar, Jack son sabia ni por donde pasar
—¡Jack!—casi en gritos astrid se acercó a su novio algo sorprendida—¿que haces aquí?.
—lo siento, ¿no podía venir?—preguntó nervioso mirando su alrededor
Astrid no pudo evitar reír ante la dulzura de su chico, lo miró por unos segundos antes de besarlo apasionada pero con un poco de dulzura
—bebé, tu puedes venir cuando quiera—Jack sonrió nerviosamente y acabo de unos segundos la beso nuevamente.
Ambos estaban en ese bucle de sentimientos en los que no se daban cuenta de que alguien los observa desde cerca.
—¡Jack!—dijo en voz alta para poder llamar la atención de joven
—a-adriel—nervioso y avergonzado Jack trato de sonreírle a él chico que estaba frente suyo con su cabeza ladeada y con una mueca de disgusto—feliz cumpleaños
—gracias—enviando ver a Jack dirijo su mirada hacia su hermana que se notaba enojada por la interrupción—supongo que estoy interrumpiendo algo… los dejo—este dio media perdiéndose en la multitud
—no espe…
—ay dejado–astrid tomó el brazo de su chico impidiendo que siguiera a adriel—compre tus dulces favoritos, ven vamos a comer—astrid lo jalo del brazo para así dirigirse a la cocina
(...)
E
l tiempo transcurrió con normalidad, Jack se la paso con los amigos de su novia, se encontraba bastante aburrido y su único entretenimiento era ver que hacía adriel a el otro lado de la habitación.
“se habrá enojado conmigo”
Se preguntó mirándolo fijamente, viendo cómo sonreía con ese grupo de personas donde la mayoría eran chicas. Su mirada se desvió rápidamente al ver que había logrado llamar la atención de joven, su celular sonó repentinamente y de un leve brinco tomó su celular.
Adriel
—¿que pasa chico?, estas aburrido
Jack
—no, la estoy pasado bastante bien
Adriel
—lastima, pensé que podría recibir mi regalo ahora.
Jack dio un suspiro y miró nuevamente a adriel el cual lo miraba con una sonrisa ladeada.
Jack
—te lo puedo dar ya
Adriel
—te espero en mi habitación, no tardes mucho
Jack observó como adriel se despedida del grupo y subía las escaleras no sin antes darle un último vistazo a Jack guillado su ojos derecho.
—cariño iré a el baño—dijo cerca del oído de astrid la cual asintió para así continuar con lo suyo
Cada escalera que Jack subía sentía que su corazón palpitaba más rápido, no podía negar que adriel aún lo ponía muy nervioso, su mirada, su sonrisa, y su forma de hablar lo hacía temblar como nadie lo había logrado antes. Ya estaba en frente de la puerta, lentamente acercó su mano hacia el cerrojo, lo giro con despacio y abrió la puerta encontrado a adriel sentado sobre la cama revisado su celular y con sus piernas semi abiertas
—cierra la puerta Jack— Jack como un perrito faldero obedeció, se acercó lo más que podía a adriel parándose justo frente a él
—t-tu regalo…
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Él novio de mi hermana.
RomantikLos Johnson, una familia perfecta, hijos perfectos con las mejores calificaciones, todo era felicidad, los padres de aquellos niños confiaban plenamente en ellos, sabía que nada malo podían hacer, eran demasiado buenos que con tan solo verlos a sim...
