Los Johnson, una familia perfecta, hijos perfectos con las mejores calificaciones, todo era felicidad, los padres de aquellos niños confiaban plenamente en ellos, sabía que nada malo podían hacer, eran demasiado buenos que con tan solo verlos a sim...
Ya había pasado más de dos semanas en la que Jack no le había contestado los mensaje a adriel, estaba actuando como un niño pequeño por una discusión que era totalmente ridícula, aun así adriel no sabía quién era más idiota, si jack por no contestarle o él por seguir intentado localizarlo, aún así estaba decidido a intentarlo aún vez más, así que tomó su teléfono y le marcó a Jack. De nuevo buzón de voz
—¿¡mierda pero quien se cree!? —exclamó molesto dejando su celular sobre la cama.
El remordimiento de que Jack aún seguía enojado con él lo estaba consumiendo poco a poco, adriel realmente no sabía de quién era la culpa pues a su simple vista adriel se había portado bastante bien a comparación de Jack que le había hecho una escena de celos, ¿pero porque era él el que se sentía culpable?
—¡adriel ya me voy!—hablo desde afuera de la habitación astrid pero esta no esperaba que adriel saliera apenas la escucho
—¿A dónde vas?
—vamos adriel no empieces
—¿te veras con Jack?
Astrid había dudado un poco en responder
—no, no, iré con las chicas comer algo.
—¿Jack no ira?
—ya te dije que no
—esta bien—astrid dio por entendido que la entrevista había terminado así que dio media vuelta y dio unos pasos hacia delante—¿y Jack donde está?
Astrid se detuvo y dio media vuelta para verlo de nuevo.
—¿Porque lo preguntas?
—bueno es que el me pidió que lo ayudara con unas firmas para un trabajo de ciencias que tiene—mintió, esperando no ser descubierto
—¿y lo ayudaras?
—si te pregunto por él es por algo.
Astrid algo dudosa frunció el seño, ¿porque de la noche en la mañana su hermano iba a querer ayudar a Jack cuando si apenas lo soportaba?.
—¿me dirás donde esta o no?
—debe estar es un casa, sus padre no están así que de seguro esta cuidando a su hermano.
—¡excelente!
Astrid asintió y estaba decidida a esta vez si seguir su camino.
—¿y donde vive él?
—maldición ¿tengo que hacer todo por ti?–astrid saco su celular y a los pocos minutos el de adriel sonó—ya te mande la ubicación ¿me puedo ir?
Adriel a oír su celular rápidamente volvió a su habitación y lo tomó para ver la dirección que astrid le había mandado
—si, si, ya vete—dijo dándole la espalda y entre un suspiro astrid salió de la casa.
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