I'm a mess

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Gustabo García y Horacio Pérez, eran sus nuevos nombres desde que llegaron a aquella isla

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Gustabo García y Horacio Pérez, eran sus nuevos nombres desde que llegaron a aquella isla.

Después de varios años de meterse en problemas a sus jóvenes edades, decidieron volver a empezar, donde todo su "profesionalismo" se iría a la mierda, querían ser unos sujetos cualquiera que solo vivian el día a día, tal y como siempre hicieron.

Tan solo su primer día conocieron a dos hombres bastantes simpáticos, y uno de ellos permanecería un gran tiempo a su lado. 

O se intentó.

Para qué engañarse, empezaron a formar un pequeño grupo al que en broma apodaron "La mafia sexy", y a donde iban y se juntaban, eran un completo caos. Ya los habían detenido varias veces, pero de alguna forma, siempre terminaban saliéndose con la suya.

El de cresta desde que se creó el grupo, solo se sentía más solo en cierta parte, se reía y le encantaba hacer tonterías, pero cada persona que aparecía, parecía que lo alejaban del castaño.

Entre ellos se engañaba con que todo ese "falso romance" solo fue una tontería, o eso creía el pelirrojo, pues el castaño sabía perfectamente que sus sentimientos permanecían, pero estaba dado por hecho que el contrario no sentía nada por él.

Simplemente volvería a ignorar aquello, aún que nuevamente seria su tortura silenciosa, porque aún que sea está vez, podía ver sus sonrisa dedicada a él.

—¡Hombre Gustabo!

El gallego se unió a la conversación del dúo, y ahí nuevamente, el castaño bromeaba y ponía su atención en el recién llegado. Se sentía hasta cierta parte asqueado, quería que aquellos celestes orbes le vieran a él.

—¿Y tú qué piensas Horacio?

El de suéter de rombos le dedicó una sonrisa, la misma que tenía el castaño, una burlona y hasta descarada, ¿acaso se burlaban de él? ¡Él era mucho mejor que el gallego!

—No sé, eso suena muy arriesgado, a parte, ¿con que armas piensan hacerlo?

Aunque no quisiera, su voz sonó con asco, y una mirada de odio le terminó dedicando al de rombos. Se sentía una mierda, porque sabía perfectamente que lo estaba siendo con el gallego, solo porque los ojos celestes no le veían.

No confiaba totalmente en que aquellos hombres le ayudarían en algo, o siquiera les eran fieles, pero ahí de nuevo, su querido compañero de la infancia y prácticamente casi toda su vida, estaba compartiendo risas y un tequila con aquellos.

Gustabo había invitado a Pablito y a Segismundo a un trago en el Tequila, pues hace poco habían salido de la cárcel, el menor de todos apenas y podía mantenerse despierto, pues no tenía buena resistencia al alcohol, mientras los otros brindaban por haber cumplido la condena, el brindaba por su gran fracaso, ya no solo por el atraco que hace meses habían hecho y por ello fueron a prisión, si no por todo lo que había hecho mal, porque su mente siempre le recordaba cada y una de las cagadas que había hecho.

El gallego y el mexicano se habían ido a por más tragos, mientras, sus orbes azules veían con atención al dormida expresión del menor, y nuevamente, los recuerdos venían a él, lo sabía, y ya no sabía qué esperar o qué hacer, el joven no sentía nada por él, y hace tan solo unos meses había ayudado al menor a intentar conquistar a uno del grupo, y para su buena suerte no había funcionado, pero sí que habían vuelto a terminar entre policías.

Los tragos llegaron y satisfació a su paladar, ¿Qué más daba? Sus sentimientos no eran correspondidos, la vida era una y no iba a desperdiciarla estando enamorado, la desperdiciaria protegiendo a su amado y emborrachándose como lo hacía ahora.

Esto era una mierda, y aunque no lo diría, odiaba cada persona que se acercaba al de cresta, amaba que lo viera, odiaba que fuera y coqueteara con alguien en su cara, amaba cada vez que lo abrazaba, odiaba cuando se excusaba con ir al hospital solo para follar con médicos, amaba cuando parecía corresponderle.

Era una mierda, porque sabía que muchas veces, por impulso de celos, estropeaba los planes del menor para ser él el único que tenía su atención. 

Y sin querer, ambos tenían un mismo objetivo aunque lo odiaran, porque sin querer ambos se amaban, solo que uno no lo aceptaba y el otro lo ignoraba.

"I'm a mess for your love, it ain't new"

"I'm a mess for your love, it ain't new"

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Una actualización más :D/

Casi y no actualizó, y es que estoy ocupada con la escuela y en twitter esta el Gustacio Week y acá su pendeja no se lo iba a perder, así que si tienen twitter pueden seguirme porque subo varios oneshots y cositas por ahí.

Y ya por fin llegamos a la epoca de SpainRp, Gustabo y Horacio han llegado bitches. 😎✊

732 palabras

A Song With Love || GustacioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora