Epílogo

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La música sonaba fuerte, las risas y a su parecer molestosas voces de la gente se escuchaba en el ambiente, pero tampoco se quejaba, no lo haría, no ese día

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La música sonaba fuerte, las risas y a su parecer molestosas voces de la gente se escuchaba en el ambiente, pero tampoco se quejaba, no lo haría, no ese día.

Sentado en la mesa principal con sus propias manos entrelazadas cerca de su boca, donde sus codos se apoyaban en aquella mesa que relucia un mantel blanco, en general todas las mesas del salón lo eran.

Sin querer empezó a jugar con el dorado anillo que se posaba en su anular, pero tampoco se daba cuenta, sus ojos estaban concentrados en ver como el novio y protagonista de aquella boda disfrutaba demostrar sus mejores pasos de baile en la pista.

Siendo de vez en cuando acompañado en uno que otro vals.

Sus celestes orbes captaban sin duda cada movimiento, totalmente ido ante lo cautivado que le tenía aquel de traje blanco.

Recordando cada momento vivido como si de una película se tratase, nunca le importó nadie, ni a su temprana edad, pero en el momento que conoció al de cresta, entendió que no solo fue una simple casualidad.

Parecían haber estado hechos el uno para el otro, porque cada momento que compartía con el de ojos verdes su cuerpo sabía que ahí quería estar, a lado de aquella persona.

Una melodía tan suave y lenta pero tan armoniosa y tranquila empezó a sonar, simplemente le fue imposible no aprovechar tan especial momento.

Se levantó de su silla, tomando un último trago a su copa, camino con tranquilidad hacía donde se encontraba el de traje blanco.

Tomó su hombro para llamar su atención, el joven se dio la vuelta, donde los celestes y los verdes se vieron, donde solo ellos sabían que pertenecían al quien llamaban hogar.

-¿De casualidad el novio no estará muy ocupado para darme el placer de bailar con usted?

Una sonrisa le fue regalada ante el comentario.

-Sería un placer para mi bailar con usted.

-Haré que sea una gran noche para usted Horacio García.

-Eso espero Gustabo Pérez.

Y sin esperar mucho, ambos acercaron sus cuerpos, acomodando sus manos en la cintura u hombro, donde finalmente una de sus manos alzadas se entrelazaban con la del otro.

Llendo al ritmo de la suave melódia, siendo observados por las demás personas, pues muchos habían llamado a otros para que vean a los recién casados bailar aquel vals.

Una noche tan perfecta para ambas almas, donde después de años de relación y una extensa historia, habían decidido unir cuerpo y alma con la otra.

Una suave melodía, una para cada tiempo o situación.

Una que marcaba aquella historia de amor, una canción con amor.

Una que marcaba aquella historia de amor, una canción con amor

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436 palabras.

A Song With Love || GustacioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora