Cápitulo 14

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POV ALESSA

Llevo al rededor de media hora despierta, todo el cuerpo me duele mucho, en el brazo izquiero tengo varios cables e intravenosas conectados a mi, el brazo derecho lo tengo en un cabestrillo, mi pie derecho tiene una ferula y mi torzo está lleno de vendas al igual que mi cabeza.

Vuelvo a recostar la cabeza en la almohada al no poder alcanzar el botón rojo nuevamente, ahora soló me toca esperar a que un enfermero venga, no pasa mucho cuando la puerta es abierta por una enfermera.

-Ya despertaste, que bien linda- dijo en un italiano -ire a avisarle al doctor Ricci- lo único que entendi fue el linda, no es que haya estudiado pero aveces a Mauirzio y a la señora Carina les daba por hablarme en italiano.

-Buenos días, usted no habla italiano... ¿verdad?- me preguntó en español y asentí -de acuerdo, yo soy el doctor Franco Ricci y soy tu medico general, por ahora te realizare unos chequeos de rutina y después hablaremos sobre unos temas- no conteste, de todas formas no podría hacerlo.

Tal cual dijo, costo un poco ya que el simple hecho de que un hombre me tocara me daba muhco miedo y asco, aun así me reviso todas y cada una de las heridas, incluso me hizo levantarme la bata para revisarme la sutura de una operación, UNA OPERACIÓN, ¿cuándo rayos me operaron o por qué?.

Se fue y poco despúes entro con un policia y una mujer a sus espaldas, en cuanto vi al policia agache la mirada, se que no debería pero les tengo un poco de miedo, él animal siempre decía que si me atrevia a hablar con un policia me mataria con sus propias manos.

-Hola hermosa, ¿cómo estas?- preguntó la mujer con un muy buen español, yo sólo asentí -relajate ¿si?, no estamos aquí para dañarte- dijo y él policia camino un poco haciendo que yo aun con el dolor me hiciera para atras en la cama.

La mujer estiro la mano en señal de que se detuviera, los dos hombres salieron de la habitación y eso fue un verdadero alivio, no quiero ver a ningún hombre, no por ahora.

-Seremos sólo tu y yo, pero necesito que seas sincera- intento tomar mi mano pero yo la retire -no tengo idea de lo que sientes, pero puedo ayudarte, puedo hacer que se haga justicia y que seas revisada, sólo permiteme ayudarte- la mire otra ves y no se veía peligrosa, aun así no hay que fiarse, en aquellos lugares hasta la mujer más pequeña y aparentemente más inofensiva puede ser el mismísimo diablo encarnado.

Duramos unos 5 minutos en silencio y ella parada con ambas manos a la altura de sus hombros mostrando sus paldas como en señal de que no es peligrosa, lentamente asentí y ella camino a la silla al lado de mi cama. 

Estuvimos "hablando" como por una hora, aunque realmente sólo era ella haciendo preguntas y yo negando o asintiendo. Las preguntas fueron básicamente sobre mi vida, sobre mi paradero y mi familia. 

No habia pensado en eso hasta ahora, hace mucho no veo a mis padres, sonará muy mal o lo que sea, pero no los extraño, me di cuenta que cuando ellos eran parte de mi vida está se basaba en constantes gritos, regaños, amenazas e incluso golpes, y sea o no cierto eso de que me vendieron el cariño que les tenía con el tiempo fue desapareciendo.

Nuevamente me encuentro sola en la habitación, la señorita Colombo dijo algo sobre informar a una pareja o algo así, poco después de que ella se fue entro otro doctor y me explico que debido a las violaciones tenia unos cuantos desgarres y que había otro tema pero este sería tratado con mis próximos tutores también.

Ahora sólo diria que me gustaría estar en mi casa, acurrucada en mi cama con mi mamá diciendome cosas reconfortantes, aunque eso es imposible ya que ahora no tengo ni casa ni mamá, mucho menos cama.

Volviendo A CasaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora