Como dijeron ayer, ahoran mismo nos encontramos todos en la camioneta camino al centro comercial, yo voy en los asientos de en medio con Carlos, atras van Santiago y Luis, los señores Montenegro van adelante.
-PIENSA RÁPIDO- se escucho una voz gritar y antes de poder darme vuelta algo grande pero no tan duro se estrello contra mi cabeza.
-¡¡NIÑOS!!- grito la señora Esmeralda -¿PERO QUÉ LES PASA?, LA PUDIERON LASTIMAR- la verdad es que casi no lo sentí, voltee al piso y me encontre con un monton de hojas arrugadas pegadas con cinta.
-No se preocupe- le entregue la pelota a Santiago.
-Perdón, iba para Carlos- dijo Luis y Santiago asintío.
-No quiero esa clase de juegos aquí- dijo y se dio la vuelta en el asiento -denme esa cosa.
Después del incidente los siguientes 10 minutos de viaje nos la pasamos escuchando musica, cada que algúno de los chicos trataba de decir algo su madre los callaba argumentando que queria paz.
-Bien chicos, la cosa sera así- comenzó a decir él señor Roberto cuando nos bajamos todos de la camioneta -su madre y yo iremos por la despenza, ustedes acompañen a Alessa por cosas para ella, y aseguense de que traiga lo necesario.
-Pero... ¿no seriá mejor qué ustedes vayan con ella y nosotros por la comida?- preguntó Luis -digo, mamá es mujer, tal vez la pueda ayudar.
-Creo que tiene razón- le siguio Santiago.
-¿Me creen mensa?- dijo la señora Esmeralda -la última vez que los mande a la despenza no trajeron nada- dijo está con los brazos cruzados.
-¡Eso no es verdad!- dijo Carlos.
-¡Trajimos comida para todo un mes!- le siguió Santiago.
-La pizza congelada y comida chatarra no cuentan- dijo él señor Roberto con una ceja alzada.
-¡Claro que sí!, tu mismo lo acabas de decir, COMIDA- habló Carlos.
-Se te olvido el CHATARRA- contestó la señora Esmeralda.
-Si ti ilvidi chitirri- dijo bajito Carlos.
-¿Qué dijiste?- preguntó su mamá dandole sapes.
-Aaah nada nada nada- decía Carlos tratando de cubrirse la cabeza.
-¡Aparte hasta regalos les trajimos!- dijo Luis alzando los brazos.
-Hijo, ¿yo para qué querría un destapa corcholatas?- dijo la señora Esmeralda.
-Es por si se te atraviesa un refresco, ¿no es obvio?- dijo Santiago con cara de obviedad.
No pude contenerlo más y solte la carcajada ganandome la atención de todos.
-Saben que olvidenlo, con ustedes es imposible razonar- dijo la señora Esmeralda comenzando a caminar -he dicho que la acompañen y PUNTO.
Su padre nos miro y sólo alzo los brazos para luego seguir a su esposa, los hermanos comenzaron a caminar y yo los seguí sin decir nada, de cualquier forma ellos son los que saben a donde ir.
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-¡YA SAL!- gritó Santiago.
Me trajeron a comprar ropa aunque insistí que con la que tengo es suficiente, pero según ellos aparte de que es poca es de abuela; ahora me encuentro en un probador con una blusa que deja al descubierto mis hombros y parte de mi espalda.
Se que no tengo un mal cuerpo, pero gracias a aquellas palizas tengo infinidad de cicatrices, intento ocultarlas con el pelo pero parece que el destino no quiere ayudarme, quize buscar mi propia ropa pero no me dejaron.
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Volviendo A Casa
Teen FictionHola, soy Alessa, o al menos eso pensaba, resulta que lo que yo pensaba que era mi vida, mi casa y mi familia estaba mal, nada de eso era realmente mío. Acompañame a descubrir quien es mi verdadero yo, a reencontrarme con los de mi sangre. Durante e...
