Cápitulo 19

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-Que gusto volver a vernos panquecito- dijo Leon cuando estuvo frente a mí.

-Lo mismo digo- hable al no saber que más responder.

-¿Y qué haces por estos rumbos niña merengue?- preguntó mientras me hacía señales de que lo siguiera.

-Vengo con alguien- dije.

-Que bien, ¿quieres que te muestre un poco?- asentí.

Realmente lo que quería era salir, no tengo nada en contra de esté lugar pero en serio quiero ver a la señora Ofelia, caminamos un poco más hasta que frente a mi aparecieron los camiones de bomberos, una cosa era verlos de lejos pero al tenerlos frente a mí se ven realmente intimidantes.

-¡Eh candidato!- gritó un hombre arriba del camión -¿quién es tu amiguita?- me volteo a ver y me dio una sonrisa un poco extraña.

-Es una amiga señor- dijo Leon como si nada.

-¿Sabes qué los candidatos no pueden traer visitas?- volvió a insistir él hombre viéndome de arriba abajo.

-¡Eso es mentira!- reclamo Leon.

-¿Y eso qué?, soy tu superior así que yo mando- él hombre se bajó del camión y se colocó frente a nosotros, definitivamente es más alto que Leon.

-Yo creo que debo irme...- dije bajito comenzando a caminar en reversa.

-No, tú te quedas- dijo Leon tomando mi muñeca.

-No quiero causar problemas, mejor regreso- dije tratando de soltarme.

-Dije que no- Leon apretó más su agarre.

Él hombre se acercó más a Leon y esté en vez de alejarse se puso más recto, para este punto el miedo comenzaba a hacer acto de presencia en mí, después de lo que viví la violencia es lo que menos quisiera presenciar ahora mismo.

-¿Por qué no la dejas ir?, ¿tienes miedo de qué también te abandone?- Leon al escuchar eso soltó mi brazo bruscamente haciendo que el pequeño casco que cargaba en la otra mano saliera volando por la fuerza –miren nada más, la princesa nos salió ladrona- me señalo él hombre.

-Eso no es verdad- dije juntando el casco.

-Claro que sí, absolutamente nadie puede tomar ese casco- dijo arrebatándomelo con fuerza -¿estás son tus amistades candidato?- le preguntó a Leon señalándome.

-¿De dónde lo tomaste?- me pregunto Leon -no puedes tomar eso.

-Me lo dieron- dije mirando al piso.

-Di la verdad niña- hablo él hombre.

La tención era tanta que me estaba empezando a agobiar, al ver que no conteste él hombre dio dos pasos hacia mí y me tomo la muñeca.

-Suéltame- dije jalando mi brazo.

-Sólo dime de donde lo agarraste, no me enojare- dijo Leon tratando de agarrar el casco.

-Ya les dije que me lo dieron- dije pegando el caso a mi pecho y abrazándolo con mi mano libre.

-Ya veremos si dices eso cuando la policía llegue- dijo él hombre y me arrastro por donde llegue.

-¡SUELTAME!- exclame asustada –Leon- le llame pero esté sólo me negó con la cabeza.

-Lo siento Alessa no puedo intervenir- dijo levantando ambas manos mientras nos seguía -no debiste tomarlo.

-Pero yo no lo tome, me lo dieron- dije apunto del llorar –tienes que creerme, me lo dio Marcos.

-JA JA- se rio falsamente él hombre que me jalaba -él teniente sería la última persona en darte ese casco niña tonta.

Volviendo A CasaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora