Ya estamos a bordo del avión, los señores Montenegro se fueron al dormitorio del fondo a descansar, los hermanos están en los asientos de al lado con cuadernos y computadoras, tal vez sean tareas, mientras tanto yo sólo estoy sentada al lado de la ventana disfrutando la vista, la única ves que subí a un avión no lo pude hacer.
No me había tomado el tiempo en detallarlos, los tres son parecidos de cierta forma, son de piel clara, el cabello de los dos mayores es negro, el de Carlos es más castaño, los tres tienen ojos cafes y fisícamente Santiago y Luis se van más trabajados, Carlos por el contrario se ve más delgado, aunque por las veces que me ha abrazado se que debajo de esa ropa si hay músculo.
Según tengo entendido son como 17 horas de viaje más o menos, intente dormir pero un constante dolor en mi vientre me lo impedia, no es muy doloroso pero si es molesto, tal vez sea mi periodo.
-¿Cómo estas?- voltee la cabeza hacia la persona que habló encontrandome con Carlos.
-Bien- dije sonriendole.
-Me alegro, ¿emocionada por llegar?- me preguntó mientras acomodaba mejor la cobija sobre mis hombros.
-Si- en ese momento llegaron Luis y Santiago con una caja en mano.
-¿Quién quiere jugar?- dijo Luis poniendo la caja en la mesa, un Monopoly.
Mientras ellos repartian el dinero y fichas yo solamente los miraba, dejaron delante de mi un pequeño fajo con billetes de colores y un gatito plateado pequeño, ellos siguieron acomodando todo pero cuando vieron que no movia nada Santiago hablo.
-¿No quieres jugar?- me preguntó.
-Si, bueno yo...- baje la cabeza con algo de vuerguenza, que pensaran cuando les diga que jamás jugue un juego de mesa.
-¿No sabes?- habló ahora Carlos.
-Si- dije sin levantar la mirada, muchas veces vi como lo jugaban más nunca pude hacerlo yo.
-¿Entonces?- volvió a replicar Santiago levantando mi cabeza.
-Yo... no puedo- dije mirando para otro lado.
Los tres se miraron sin comprender nada.
-¿Cómo qué no puedes?- preguntó Luis.
-No me dejan- dije bajando la mirada.
Los vi de reojo y por una fracción de segundo vi algo de duda en su mirada, pero luego está se volvió dura y sus mandibulas se apretaron.
-Explicate- hablaron Carlos y Santiago a la vez.
Mi garganta me ardia un poco por todo lo que he dicho hoy, así que tome el pequeño pizarrón que me dieron y comencé a escribir.
-No puedo jugar eso, tengo prohibido hacerlo, si lo hago él se enojara por perder el tiempo en lugar de hacer mi trabajo- voltee el pizarrón y se lo entregue a Carlos con la mirada baja.
-Escuchame bien pequeña- habló Santiago tomando mis manos y colocandoce frente a mi -apartir de ahora podras hacer lo que quieras, no debes temer porque nosotros tres te estermos protegiendo, si quieres jugar juega, si quieres correr corre, si no quieres trabajar no lo hagas, pero no te limites, ahora estas a salvo con nosotros.
Cuando guardo silencio lo abrace por el cuello, poco después senti otros dos pares de brazos y besos en la cabeza.
-Muy bien- hablo Luis -¿listos para perder?- Carlos y Santiago le dieron un golpe en la cabeza para luego comenzar el juego.
Estuvimos como tres horas jugano partida tras partida, me rei como nunca, gane una partida, esuve apunto de ganar otras pero los tramposos de Carlos y Santiago sabotearon el banco obteniendo dinero ilimitado de forma ilegal, tuve que hipotecar propiedades de Luis para seguir jugando.
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Volviendo A Casa
Teen FictionHola, soy Alessa, o al menos eso pensaba, resulta que lo que yo pensaba que era mi vida, mi casa y mi familia estaba mal, nada de eso era realmente mío. Acompañame a descubrir quien es mi verdadero yo, a reencontrarme con los de mi sangre. Durante e...
