Vemos a los once niños Loud sentados donde pueden, alrededor de un sofá. Una rubia de cuerpo prominente descansa en una esquina, mientras un albino ocupa un cómodo sillón individual. El resto de las chicas permanecen de pie, regañando sin descanso.
—¡¿CÓMO MIERDA SE LAS INGENIARON PARA AMENAZAR A LA HERMANA MENOR DE CAROL PARA QUE LES DIERA ESTA INFORMACIÓN?! —gritó Lori fuera de sí—. ¡Y por si fuera poco, la extorsionaron!
—En mi defensa —respondió Loan—, nuestra misión era detener a estas tontas, pero llegamos tarde.
—Pero... ¿cómo se enteraron de lo de la carta? —preguntó Lucy.
—Agradece a la señorita "Bocafloja" por eso —dijo Lisa con sarcasmo.
—¡Estaba a punto de morir! —se justificó Leni.
—¡TENÍAS GRIPA! —le gritó Lisa.
—¿Por qué no nos dijeron algo así? —cuestionó Lynn.
—No es gracioso, algo pudo pasar —añadió Luan.
Lincoln suspiró y miró a su alrededor. —Hay algo que quiero saber... ¿Cómo es que entraron aquí? ¿Qué pasó con mi seguridad y el resto del personal?
—Ay, no fue fácil —explicó Lancy—. Con los guardias no tuvimos problemas... el verdadero reto fueron unas chicas que están bien locas.
—Es más que claro que yo las neutralicé —presumió Lulu.
—Genial, estás más que castigada —sentenció Lisa
—¿No te las comiste, o sí? —pregunto lola con algo de miedo
—Están en un armario —respondió Lani con naturalidad.
Lori suspiró, agotada. —Pidan una disculpa y vámonos... Los niños miraron al hombre. Él solo sonrió de forma melancólica.
—Chicas, no veo el caso de dejar que esto se haga más grande. Además... supongo que ya saben la verdad al estar aquí. ¡Subaru! —Lincoln aplaudio
Una chica de baja estatura, con cola de caballo y un traje de mayordomo, apareció de la nada junto a él. —Disculpe la tardanza, estaba librándome de unas telarañas —dijo Subaru.
«Hija de per... ¡la maldita se soltó!», pensó Lulu con rabia.
—¿En cuánto tiempo tienes la cena lista para veintidós personas? —preguntó Lincoln.
—Veinte minutos. —respondió con calma subaru
—Te lo encargo. Y, por favor, alista unas habitaciones, ya es de noche.
La chica se retiró. Lincoln rompió el silencio incómodo. —Veo que nadie quiere decir nada... Cuéntenme, ¿cómo han estado?
Las hermanas sintieron un balde de agua fría. El motivo de separarse hace diez años fue cumplir sus sueños, pero la realidad era distinta: Lori, Leni y Lola habían iniciado un negocio de ropa que no iba nada bien. Lisa era maestra en una universidad comunitaria, al igual que Lynn en deportes y Luna en música. Luan seguía haciendo fiestas infantiles, Lana trabajaba en una veterinaria, Lucy era bibliotecaria y Lily impartía clases particulares de arte a niños de preescolar.
—Y eso es todo lo que hemos logrado —confesó Lori—. Tuvimos que regresar a Royal Woods. Literalmente fracasamos en casi todo. ¿Y tú? Mira el tamaño de esta casa... tienes personas a tu cargo. No cabe duda de que solo te estorbábamos.
Lincoln soltó una carcajada suave. —¿Esta casa? Lori, todo esto fue un esfuerzo para que algún día fuera de ustedes. Aunque me rechacen, todo lo que tengo es para ustedes y para los niños.
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Vida En Una Mentira
Fan-FictionUn escritor que a pasado su vida tratando de llenar el vacío de la soledad...... Solo con sus recuerdos y fantasmas del pasado Que es lo que puede hacer si no es otra cosa que buscar consuelo en sus historias
