Eran ya pasadas las diez de la noche en la casa de Lincoln. Con todas las intenciones de irse a dormir, el peliblanco fue detenido por Lupa, quien ya estaba más que lista para su sesión de preguntas.
—¿A dónde tan solito, guapo? —preguntó Lupa con una sonrisa ladeada—. Tú me debes unas respuestas.
—¿En serio? Ya es tarde —suspiró Lincoln—. Lemy se tardó mucho bañando al viejito.
—Lincoln, lo siento, yo también escuché lo que le prometiste a Lupa y quiero estar ahí —intervino Lizy, apareciendo a su lado.
—Está bien, responderé lo que quieran, pero no le digan a nadie más. No me molestaría decírselos a todos, pero no me gusta hablar de más si no me han preguntado antes. Las veo aquí en una hora.
—No te preocupes, papá, yo no le diré a nadie, jejeje —susurró Leila desde las sombras, hablando para sí misma mientras observaba cómo se alejaban.
La noche caía sobre la mansión y Lincoln ya esperaba a sus hijas sentado en un gran sillón de la estancia.
—Lincoln, ya estamos aquí —dijo Lizy al llegar—. ¿Nos sentamos o...?
—No, hay que ir a un lugar más privado. No quiero que si alguien se levante por agua nos descubra; además, me gustaría que no tengan ningún recato con las preguntas, así que no se contengan, ¿de acuerdo?
—Vale, tampoco me contendré con las preguntas, papi. Digo, si es que no prefieres hacer esto solo con ellas dos —soltó una voz conocida.
—¡Noooo, mierda! —exclamó Lupa con frustración—. ¿Por qué tú? De todos los que nos pudieron descubrir, ¿por qué tenías que ser tú, Leila?
—Claro que no hay problema en quiénes estén, solo que me gustaría que ellos mismos me lo pidan —intervino Lincoln con calma—. No le digas a nadie, vamos a la biblioteca.
—No mames, Leila —susurró Lupa mientras caminaban—, ¿no se te ocurrió decirles a los demás de esto, o sí?
—Claro que no, tarada. Solo que tú no eres buena con los secretos, "señorita dedos rápidos".
—¡YA ME ACORDE POR QUÉ TE DICEN DEDOS RÁPIDOS! —gritó Lizy de repente.
—¡Si vuelves a decir eso, me como a Blue! —amenazó Lupa.
—Chicas, entren —ordenó Lincoln abriendo las puertas.
Al llegar a la oficina, un lugar que debía ser tranquilo y solitario donde todo estaba en su lugar... se encontraron con doce muchachos armando un auténtico circo y desmadre.
—¡NO MAMES, LEILA, ¡TE DIJE QUE NO DIJERAS NADA! —bramó Lupa.
—Yo no dije nada —se defendió Leila con una sonrisa cínica—. Solo estaba en una llamada grupal.
Lincoln negó con la cabeza mientras una pequeña sonrisa se formaba en su rostro. —Eres fría, malvada y calculadora... me agradas.
—Viej... —intentó hablar Lemy.
—¡Cállate! —lo interrumpió Lincoln alzando la voz—. A ver, todos siéntense y escuchen: solo daré esta plática una vez, así que pregunten con cuidado. ¿Quién empieza? Solo tendrán una pregunta cada uno, recuerden que son muchos.
—¡Yo! —exclamó Loan levantando la mano—. Esta mansión... el dinero... los autos... los lujos... ¿todo los conseguiste de forma totalmente legal? Perdón, pero necesito saber si eres alguien peligroso.
Las chicas sintieron un pinchazo en el corazón ante la crudeza de la pregunta. Antes de que Nakaro pudiera intervenir, Lincoln tomó la palabra.
—La verdad es que no todo es mío. Una parte la conseguí de una persona que hizo cosas muy sucias y me la dio para intentar remediar algo de lo que hizo. Por otra parte, no me enorgullezco de todas las cosas que he tenido que hacer, pero jamás les dañaría.
— WOW ¡ESO FUE MÁS HONESTO DE LO QUE ESPERABA! —exclamó Lyra sorprendida.
—Hace años encontré una pista que parecía que me traería a ti —comentó Liby seriamente—. Una que no compartí con mis hermanos. Solo quiero saber si tenías algo que ver con eso y si yo estaba en lo correcto... ¿tienes algo que ver con el espíritu de los ojos blancos?
—Prometí ser sincero y así seré —respondió el albino manteniendo el contacto visual—. Voy a decir que no, no soy yo.
Liby se sento de golpe y tiro una libreta con datos a un bote de basura —uff no se alegrarme o ponerme triste jajaja
Nakaro, que había estado pensativa, lanzó su duda: —¿Te arrepientes de haberme dejado entrar ese día?
—Dios... ¿a qué viene esa pregunta, hija?
—Necesito saberlo.
—No esperaba lo que me iba a pasar ese día, pero viéndolo en perspectiva... no, no me arrepiento.
—¡Ay, chicas! —intervino Lemy con tono burlón—. Sé que pueden hacerlo mejor. No me quedé despierto después de la paj...página que leí para esto, jajajaja.
—Primero: asco —sentenció Lupa—. Segundo: tiene razón, podemos ponerle sazón. Y tercero: doble asco... pajero¡¡.
—Ok, lo voy a intentar —dijo Lulu tomando aire—. Cuéntame por qué la abuela tenía pistas sobre dónde estabas.
Lincoln suspiró pesadamente. —Diablos... bueno, aquí va.
FLASHBACK
Habían pasado dos años desde que las chicas llegaron a la vida de Lincoln. Las cosas se ponían cada día más extrañas, sobre todo con las constantes insinuaciones de Carol y Cookie.
Ese día había algo extraño en el aire; esa sensación de que algo estaba mal. Tal vez no desayunó bien o quizá un zapato le apretaba, pero no estaba cómodo. Como si de un presagio se tratara, una mujer se presentó a las puertas de la casa del escritor.
—Hola, imbécil —saludó la mujer.
—¿Qué haces aquí? Ya les envié lo de este mes a ti y a papá —respondió Lincoln secamente.
—Hay algo más que tengo que decirte —dijo Rita con frialdad—. Tu padre murió... bueno, lo asesinaron, si así quieres verlo.
—¡¿Quién se atrevió a...?!
—No mames, ¿ahora sí te importa? —rio Rita con amargura—. No sabes lo que es el dolor. Un hombre como él, que hizo todo por mí durante más de cuarenta años... no lo entenderías.
—Sigue siendo mi padre.
—Como sea. Me pidió que si algo le pasaba te diera esto —dijo ella, mostrándole una memoria USB.
Aquella memoria contenía toda la información sobre las cuentas del señor Loud y muchos negocios turbios que tenía tanto él como Rita. También había una nota pidiéndole que no odiara a su madre, pues ella simplemente no sabía cómo lidiar con la situación.
Poco después, frente a la tumba de su padre, Lincoln murmuró: —Ay, Lynn... quién iba a pensar que no eras tan malo como yo creía.
—Bueno, ya sabes cuál es la condición de la memoria, ¿no? —preguntó una voz a sus espaldas.
—Sí, ya lo sé —asintió Lincoln.
FIN DEL FLASHBACK
—Bueno, después de eso, la condición fue hacerme cargo de Rita y de los negocios de Lynn —explicó Lincoln—. Claro que solo me quedé con los que eran legales y los normalicé por completo; los demás los disolví. A cambio, tu abuela debía ayudarles a dar conmigo.
—Vaya, el abuelo no parecía ser así —comentó Liena asombrada.
—¿Cuántos ceros tiene tu cuenta bancaria? —preguntó Leia con interés.
—Varios, jejeje. Es todo lo que diré. Bien, eso fue fácil, ¿quién sigue?
Subaru tomó la palabra, con un tono más sombrío: —Ahora que ellos llegaron... ¿qué va a pasar con nosotras? Digo, siempre estuvimos preparadas para esto, pero no pensamos que llegaría el día bueno talvez no tan pronto.
—Nada —sentenció Lincoln con firmeza—. Les prometí que siempre estaríamos juntos y pienso mantener eso.
—Yo quiero preguntar... —intervino finalmente Lizy—. ¿Por qué intentas ocultarlo aquí sin decirle a nadie?
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Vida En Una Mentira
FanfictionUn escritor que a pasado su vida tratando de llenar el vacío de la soledad...... Solo con sus recuerdos y fantasmas del pasado Que es lo que puede hacer si no es otra cosa que buscar consuelo en sus historias
