En el Sueño
Lincoln intenta ponerse de pie tras haber caído repentinamente por el desmayo. Al darse cuenta de lo que ocurre, corre veloz hacia una camilla.
—Lo siento, amor... Me desmayé. Aún es difícil soportar esta vista —murmura Lincoln.
—Ya no me extraña... —responde una voz—. Mírala, es muy bonita, ¿no crees?
—Claro que sí... Ya tengo el nombre perfecto para ella: Lupa.
Fin del sueño
El albino despierta con una jaqueca insoportable. Tras el golpe, se da cuenta de que está amarrado en el piso, amordazado y con los ojos vendados. De inmediato, comienza a tramar un plan de escape.
«Ok, Lincoln, no te asustes. Has estado en situaciones similares... Revisa tu bolsillo. Mmm... mi cartera, perfecto», piensa para sí mismo.
En ese momento, alguien entra al cuarto. Lincoln se percata y decide fingir que está muerto o, al menos, en estado de shock. Aguanta la respiración lo mejor que puede y entra en un estado de relajación profunda que disminuye su pulso cardíaco.
—¡Ay, hermana! No se mueve y no parece respirar —dice una voz joven.
—¡Con un demonio! Ya te dije que no le pasó nada... Lulú, revisa su pulso —ordena otra.
—¡Ehh, hermanas! No está respirando y su pulso está bajando. ¡Lupa, te excediste!
—¡Mierda! ¡Liby, llama a las chicas! —exclama Lupa con desesperación.
En cuestión de segundos, varias personas entran en la habitación.
—¡¿Pero qué carajos pasó, Rara?!
—¡Yo qué sé! ¡Estaba respirando bien!
—¡Cálmense! ¡Hay que darle RCP! —grita alguien más—. ¡A un lado!
Le retiran la mordaza y Lincoln siente unos labios sobre los suyos que comienzan a lanzarle bocanadas de aire. Con el movimiento, la venda de sus ojos se desliza y logra ver a una chica de unos diecisiete años, de cabello castaño cenizo, piel tostada, pecas en las mejillas y hermosos ojos color miel. La joven intenta continuar con la reanimación, pero se detiene al notar que Lincoln se pone rojo por la situación.
—Así que ya estás bien, ¿eh? —dice ella con malicia—. Dime... ¿lo disfrutaste, papi?
Lincoln sabe perfectamente quiénes son las intrusas. Sabe que no saldrá bien librado, pues buscan respuestas.
—¿Cómo me encontraron? —pregunta Lincoln con tono serio.
—¡¿En serio?! —estalla Leia—. ¿Después de diez años de ausencia es lo mejor que puedes preguntar? ¡Diez malditos años!
—Lo siento, papi. Sé que no debíamos venir aquí —dice Lizi llorando—, pero de verdad te extraño.
—Vaya... ¡¿te gusta hacer llorar a las niñas, no?! —suelta Lupa con amargura.
—Vamos, viejo... esperé mucho para saber de ti. No me decepciones —añade Lemy.
—Yo... los abandoné —responde Lincoln con la voz a punto de quebrarse—. ¡Los dejé a su suerte! ¡YA NO LOS SOPORT...!
Una bofetada de Leia le corta las palabras.
—Sí, sí, ya lo sabemos. Somos estorbos, un error, molestos y bla, bla, bla.
—Si te preguntas quién nos lo dijo... fue tía Leni —interviene Lani.
—Hace un par de años, tía Leni enfermó —explica Lulu—. No era nada grave, pero los médicos confundieron sus resultados.
Flashback
Leni está en su cama de hospital, llorando. El doctor le ha dado la terrible noticia de que tiene cáncer terminal en el corazón y solo le quedan tres meses de vida.
—Hija... parece que no llegaré muy lejos —dice Leni con una sonrisa triste—. Quiero que me hagas un enorme favor. Dentro de mi clóset, detrás de las bufandas, hay una caja pequeña. La combinación es 1-5-9-6-3-2. Hay tres cartas dentro y cosas que te servirán para seguir adelante. Quiero que las leas... y que perdones a tu papi.
—¡Pero mamá! ¿Cómo me puedes pedir eso? ¡Eso jamás pasará! Él se fue... es un cobarde hijo de p...
—No quiero irme con este pendiente —la interrumpe Leni con una dulce sonrisa—. Prométeme que leerás esas cartas. Y no se lo digas a tus primos hasta que sea el momento.
Leni se queda dormida. Liena regresa a casa con las palabras grabadas en su mente y decide cumplir el deseo. En efecto, encuentra tres cartas: la nota de abandono que dejó su padre, una dedicada exclusivamente a Leni y otra con su propio nombre. Conforme lee, las lágrimas inundan su rostro hasta que cae de rodillas al suelo.
—Papi... te perdono... y te esperaré —solloza Liena—. Perdón por haberte odiado... ¡PAPÁ!
Fin del Flashback
—Resulta que tía Leni solo tenía gripe y una jaqueca causada por un golpe mientras arreglaba su cuarto —explica Liby.
—Liena nos lo contó después de un par de meses y así empezó nuestra búsqueda —añade Lupa.
—No fue fácil encontrarte, viejo. Tampoco entrar aquí —concluye Lemy.
—¿Dónde están las demás? —pregunta Lincoln.
—¡Jajaja! ¿Crees que si supieran dónde estamos se quedarían tranquilas? Por suerte, esas bobas no saben nada.
Sin embargo, una joven castaña de cabello largo y ropa púrpura las observa desde atrás. Está furiosa, con ojos que parecen despedir fuego. Lani se abraza a Lulu y esta desaparece junto a la rubia.
—Una gran elección —dice Lyra apareciendo de la nada.
—¡Ahhh! Lyra... hola, hermanita, ¿cómo estás? —balbucea Lupa.
—¡Oh, ustedes están en grandes problemas!
Leia toma a Lizi de la camisa y huyen por el pasillo. Saltan por una ventana, pero son interceptadas por una rubia con overol verde. Los otros intentan correr, pero Lyra logra atrapar a Liby y a Lancy.
—¡Lo siento, Lyra, hoy no tienes suerte! —grita Lupa mientras Lemy añade—: ¡Te faltan cien años para atraparme!
Justo antes de salir por la ventana, una mancha de colores azul, café y dorado cae desde el segundo piso, atrapando a los dos vándalos. Las chicas se acercan; Loan trae a los dos niños inconscientes mientras Liena libera a Lincoln.
—Lo siento, señor... nos retiramos —dice Liena con frialdad.
Lincoln siente un vacío en el pecho ante la distancia en sus palabras, pero apenas logra responder: —Hasta luego, señoritas.
Loan deja caer a sus hermanos y, en un movimiento rápido, le propina una fuerte bofetada. —¡¿Eso es todo?! —grita Loan llorando—. ¡¿Después de diez años ni siquiera nos puedes llamar hijas?!
Lincoln se quiebra por completo. Ya no puede contenerse y las lágrimas fluyen sin control. —Lo siento... hijas... Yo no quería...
Nadie puede contener el llanto. Entonces, una rubia de traje sale de la nada y rodea al albino con sus brazos, dejando que se desahogue en su pecho.
—Vayan a la sala —ordena Lori—. Es hora de hablar.
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Vida En Una Mentira
FanfictionUn escritor que a pasado su vida tratando de llenar el vacío de la soledad...... Solo con sus recuerdos y fantasmas del pasado Que es lo que puede hacer si no es otra cosa que buscar consuelo en sus historias
