Los días pasaban sin cambios para los niños de la casa. Se reservaban las ganas de gritar las mil y una palabras que les venían a la mente. Sus madres —esas personas que los habían mantenido en una mentira y les habían hecho creer, o al menos ayudado a creer, que su padre era un monstruo sin corazón— seguían con su día a día como si nada les molestara.
Todos pactaron no decir ni una sola palabra hasta encontrarlo, pero necesitaban pistas.
—¡AHHH! Ya van tres meses desde que encontramos la última carta y no podemos avanzar —se quejó Leia.
—Sí —suspiró Lupa—. Pareciera que se lo tragó la tierra.
—No creo que el esfuerzo esté sirviendo de algo —añadió Lyra, desanimada.
—No se rindan, hermanas —intervino Lulu—Es muy probable que haya dejado alguna pista en las cartas, ya sea en las nuestras o en las de nuestras madres.
—¡¿Pero qué?! Ya revisamos todo... —exclamó Liby—. Tipo de letra, caligrafía, marcas de agua, tipo de papel... ¡No hay nada!
—Bueno, sí hay algo... —murmuró Lemy.
—No, ni siquiera lo menciones —advirtió Liena.
—La abuela...
—¡Tenías que decirlo! —exclamaron todas al unísono.
— Vamos, es lo único que tenemos. — dijo lemy
Habían encontrado un anagrama hecho con unos dígitos en la parte interna del sobre que, al acomodarlos por las edades de sus madres, formaban un mensaje extraño: "Rita tiene el conejo".
Los niños no se llevaban bien con su abuela, ya que tanto ella como su abuelo siempre sacaban a relucir lo "cobarde y malnacido" que, según ellos, era Lincoln. A los niños les dolía su partida, pero lo querían tanto como si jamás se hubiera ido. Ir a buscar a Rita era una tarea titánica; pocos podían soportarla mucho tiempo. Pero ¿qué más podían hacer? Tal vez ella sabía dónde estaba.
—Está bien, yo iré a visitarla —se ofreció Lemy.
—No te ofendas, hermano, pero eres el menos indicado —dijo Liena.
—Yo soy la más lista y serena... iré yo —sentenció Lulu.
—Yo también voy —añadió Liby—. Si algo llega a pasar, necesitaré tener el control para que no la mates.
La tarea resultó ser, tal como esperaban, un total desastre. Rita esquivó sus preguntas, cambió el tema y nada salió de esos arrugados labios más que una frase burlona: "¿Un conejo? ¿Cuál es su nombre?".
Cada intento resultaba en un fracaso peor que el anterior. Iban en parejas, luego en grupo, hasta que un día llegaron todos molestos, le llevaron todas las pruebas y exigieron la verdad. Ella solo repetía: "¿Un conejo? ¿Cuál es su nombre?". Habían pasado ocho años y diez meses, y no sabían nada de su padre. Su ánimo estaba por los suelos.
Una tarde, mientras jugaban, una fotografía cayó del estante, rompiendo el cristal.
—¡Lupa! Ten más cuidado, es la foto favorita de nuestras madres —gritó Lyra.
Era una fotografía bastante normal de todas las hermanas Loud. Al recogerla, Lyra se cortó. —¡Carajo! —Soltó la foto y el marco terminó de quebrarse—. ¡Mierda, ahora sí nos jodimos!
—¿Qué pasa, hermana? —preguntó Loan.
—Lupa, Lancy, Lemy y Leia... ¡eso pasa! ¡Rompieron la foto! — Lyra respondio
Al desplegar la imagen, notó que estaba doblada en una esquina, revelando la única foto de su padre que aún quedaba en la casa.
—¡JUNTA DE HERMANOS Y LEMY, YA! —grito Loan.
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Vida En Una Mentira
FanfictionUn escritor que a pasado su vida tratando de llenar el vacío de la soledad...... Solo con sus recuerdos y fantasmas del pasado Que es lo que puede hacer si no es otra cosa que buscar consuelo en sus historias
