El albino conducía a toda velocidad hacia su casa. No era para menos: acababa de dejar a dos hombres sin vida en un contenedor, traía a cuatro niñas heridas en su auto una de ellas sangrando y otra desmayada y él mismo cargaba con una puñalada en la espalda.
A pesar de la pérdida de sangre, logró llegar a tiempo. Con ayuda de Nakaro, metió a las niñas a la casa.
—¡¿Qué vamos a hacer?! —gritó Nakaro desesperada.
Lincoln la ignoraba mientras buscaba algo frenéticamente entre sus cosas. —¡Aquí está!
—¡Recuesta a la rubia en el sillón! —ordenó Lincoln. Sacó una jeringa y la inyectó directamente en el pecho de la niña.
Nera reaccionó de forma brusca, pero logró despertar. Lincoln comenzó a revisar sus síntomas; era una neumonía grave. Luego revisó a Subaru, quien solo tenía raspones menores. Nakaro, no soportando más la fatiga, cayó al suelo. Lincoln vio que la menor, Sera, seguía inconsciente, pero antes de poder hacer algo más, la puerta se abrió.
—¡Qué hay, Lincoln! Hoy es día de pelíc... —Mart entró sin tocar y se quedó mudo ante la sangrienta escena.
—¡Mart! Por favor... ayúda... me... —logró decir Lincoln antes de caer desmayado.
Pasaron dos días con sus noches. Lincoln despertó confundido en su habitación. Al principio no notó nada extraño.
—¿Acaso lo soñé? —Se movió un poco y sintió un dolor punzante en la espalda—. ¡AHHH, MIERDA! Ok, no lo soñé.
—Qué onda, bello durmiente —dijo Mart entrando al cuarto.
—Hola, Mart... Gracias por todo. ¿Y las niñas? —preguntó Lincoln mientras se vestía a toda prisa.
Mart le pidió que lo siguiera hasta la cocina. Allí estaban las cuatro: Sera, la más pequeña, devoraba una montaña de comida; Subaru comía fresas tranquilamente; Nera, ya recuperada, masticaba un pan tostado; y Nakaro solo las observaba en silencio.
—Deberías comer algo tú también —le dijo Lincoln a Nakaro.
—¿Y qué hay de ti? ¿Ya te puedes mantener en pie? —replicó ella con dureza.
—Soy más resistente de lo que parece.
—Lincoln, me necesitan en la oficina, debo irme —intervino Mart—. Por cierto, Carol vino a ver por qué no contestabas. Le expliqué lo que sabía y dijo que, hasta que no te recuperes, ni se te ocurra pisar la editorial.
Tras la partida de Mart, Lincoln se sentó a platicar con las niñas y descubrió la tragedia detrás de cada una:
Sera: Nació en un refugio de trata. Las mujeres eran forzadas a dar a luz constantemente para vender a los bebés. Ella no fue vendida por un problema grave en el corazón y los pulmones, que con el tiempo fue sanando milagrosamente.
Subaru: Hija de un mafioso rival. Fue rescatada tras el asesinato de sus padres, solo para ser entregada a aquel lugar de mala muerte.
Nera: Fue arrebatada de las manos de su padre, quien luchó hasta su último suspiro para protegerla.
Nakaro: Hija de una adicta que la obligaba a trabajar para costear sus vicios. Al final, su propia madre la vendió.
Contaron que una chica mayor de quince años, llamada Asia, las ayudó a escapar, pero ella fue capturada en el intento. Aquel lugar era una clínica de venta de niños y un prostíbulo subastando la virginidad de menores. Nera logró escapar poco antes de cumplir los diez años, y llevaban más de un año viviendo en la calle.
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Vida En Una Mentira
Fiksi PenggemarUn escritor que a pasado su vida tratando de llenar el vacío de la soledad...... Solo con sus recuerdos y fantasmas del pasado Que es lo que puede hacer si no es otra cosa que buscar consuelo en sus historias
