¿Los puestos?
Me quiere, según lo que me dice. La quiero, muchísimo más de lo que le digo. Estamos muy bien juntos, pero tampoco es que lo estemos tanto. Tiene novio, mayor. Ama a su novio, según lo que me dice. Le creo, se le nota. Le creo dudas, muchísimas más de las que me demuestra. Me llama y contesto sin pensarlo para decirle <<¿Dónde estás? Ven>>. Ella responde que no la busque más. Al día siguiente, apenas en la mañana, me pega contra una pared de la facultad y me da un beso de sentimientos contenidos. Al mediodía aún no sé reconocer si sus sentimientos contenidos son por mí o por la impotencia que le trae el hecho de tener problemas en su relación.
Soy su segundo plato, cuando me acuesto a dormir y me como la cabeza al pensar. Soy su primer plato plus, cuando estoy en el último pensamiento antes de quedarme dormido. Soy su amor desfasado, cuando siento palabras sinceras salir de su mirada.
La veo a diario, sin falta. Nunca falta, a menos que nos fuguemos al centro de la ciudad. Nunca le faltó la regla, hasta un día. Específicamente fueron nueve, contando el día que me lo contó con los ojos ahorcando las lágrimas. Siempre lo hacíamos con preservativo, siempre menos...
ah... no, no, siempre lo hicimos con preservativo. Su novio explotó en una alegría, como natural orgullo de macho semental. Ella le dijo que no lo iba a tener, obviamente. Él la apoyo, coherentemente. Fueron jornadas decisivas, cada partido de acciones contó. Fueron momentos determinantes a la hora de repartir puestos. ¿Los puestos? Él, tomándole su mano. Ella, esperando para entrar a la sala de la regulación. Y yo, en casa, preguntándome si tal vez esto de ser comemierda es gracias a un gusto raro que le tengo al sufrimiento.
ESTÁS LEYENDO
AGNIP
PuisiEste libro llega a usted de manera digital a través de pedido vía Whatsapp o perfil en la plataforma de Wattpad, y totalmente gratis, pero está sujeto a donaciones (que serán a pura conciencia, posibilidad, corazón y criterio) a través de saldo móvi...
