SEGUNDA PARTE DE LA TRILOGÍA "FRIENDS AND LOVERS"
Una teoría propone que el caos es provocado por una pequeña y diminuta parte en donde tú no tienes la menor idea de las repercusiones que tendrán a futuro. El tiempo es un ladrón, y las personas como...
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[...Hay personas que no superan el pasado por la existencia de lo indeleble; aquello que no puede ser borrado ni olvidado...]
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||Marinette||
—Es hora...—susurré mientras apagaba la televisión. Me alejé de Adrien un poco para mirarlo— Debemos empezar a arreglarnos o llegaremos tarde.
—Tienes razón —pronunció depositando un beso en mi frente— ¿Cómo te sientes?
—He estado mejor —sonreí nostálgicamente— Extraño a mi hijo.
Y es cierto. Las palabras de Louis se clavan en lo más profundo de mi ser, la manera en la que me miraba y escupía todo lo que tenía guardado desde hace tanto. Sus palabras se repiten una y otra vez en mi cabeza y la culpabilidad no se va.
Siempre existe esas cuestiones que te atormentan con "y si hubiera...", pero no puedo hacer nada, y debo decir que saber que Louis está detrás de unas rejas me hace sentir muy culpable.
—Yo también —susurró y observé como sus ojos adquirían un color rojizo, sabía que quería llorar— Espero el abogado nos ayude lo más pronto posible y ver si por lo menos...se reduce el tiempo de condena.
—¿Crees que debimos cancelar el evento? —pregunté— Es decir, seguro ahora somos una campaña de rumores —el alzó una ceja— ¡No me refiero a que me importe eso! Es más el hecho de que...Louis está...y nosotros acá. No lo sé.
—Creo que esto servirá más para distraernos —susurró— Además, todo estaba citado para hoy, la comida, música, los invitados. No podemos cancelarlo así nada más, sin contar el plan...—recordó—, debemos saber ya quienes poseen el miraculous del pavorreal y la mariposa.
—Tienes razón —suspiré.— Hoy también sería un día grandioso, regresando de la fiesta regresaremos primero a nuestro hogar.
Nuestro hogar, esas palabras sonaban tan reconfortantes, al fin la mudanza se había hecho y podrías volver a nuestra vida habitual, juntos como familia de nuevo, solo que esta vez, uno de mis hijos faltaría.
Me alejé de su pecho evitando querer sentir la misma desolación que abunda en mi al recordar a Louis, estábamos acostados viendo películas; más bien, solo observando las imágenes pasar, pues no prestábamos mucha atención. Me senté y sentí una punzada en mi brazo derecho, inmediatamente lo acaricié buscando minimizar el dolor.
—¿Todo bien? —preguntó preocupado.
—S-Sí —tartamudeé— Solo me duele el brazo, creo que se me entumió —reí— Ugh, aún debo ver que puedo ponerme. Debe ser elegante pero práctico, no tengo muchos ánimos para arreglarme, y si descubrimos quien es el portador, entonces un vestido muy ajustado no ayudará si quiero dar unos cuántos golpes, además tengo un mal sabor de boca.