Capitulo 11

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1 de abril, año 2023 6:58 am

La pelinegra abrió los ojos lentamente, le dolía un poco la cabeza, no vió a nadie en su oscura habitación, observó su reloj electrónico que reposaba en su mesita de noche, eran casi las 7 am, rodó en su cama más tranquila, tal vez lo que había pasado era producto de un sueño lúcido, era extraño tener un sueño demasiado consciente para ser lúcido parecía real. Se quitó aquella sabana que cubría su cuerpo dejando expuesto las únicas prendas que traía puesta, una camiseta holgada y su ropa interior, las persianas estaban cerradas dejando pequeños destellos del amanecer relucir por aquella ventana, un paso en falso en el lado equivocado de la cama le hizo volver a la extraña y confusa realidad, había caído encima de alguien, era el mismísimo Eren debajo suyo con esos ojos verdes intensos viéndolos en plena oscuridad.

—Lo siento...— dijo la pelinegra un tanto avergonzada, aquel castaño sonrió y con una de sus manos tocó las mejillas de la chica.

—Yo también pensaba que estaba soñando, pero sigo en la época equivocada, pero me alegra que estés aquí, al menos sé que una parte de mi esposa está en tus genes— Mikasa se movió torpemente e intentó gatear fuera de aquel burrito humano, pero el castaño se quitó rápidamente la frazada intentando detenerla ya que ella iba a pararse.
Mikasa sintió una manó en una de sus nalgas abriendo los ojos sorprendida y con la cara totalmente roja volteó a ver al castaño que sin querer tocó aquella área apretando de más.

—Eren, ¿Acabas de tocarme una nalga?— cuestionó la pelinegra un tanto enojada por aquel gesto de ese chico tan peculiar y extraño. ¿Acaso no le habían enseñado modales en su época?

—¿Era una nalga?, lo siento, creí que era tu pierna, de hecho son muy suaves— aquel castaño tenía las mejillas calientes por el momento un poco incómodo y raro que acababa de suceder.

—Más te vale, me disculpo por haberte hecho pasar un cumpleaños de mierda, vamos a desayunar— aquella chica se levantó del suelo para acercarse a aquella cortinas e iluminar toda la habitación, para su grandiosa suerte, había recibido la mañana con la mejor vista de su vida, Mikasa en ropa interior que dejaban a la vista sus glúteos y trasero, era ropa interior demasiado corta. Eren observó cual Niño en una dulcería el cuerpo de aquella chica, era admirable, hermoso, majestuoso, como el cuerpo de una diosa, a sus ojos Mikasa era una diosa.

—Eres una diosa— susurró el castaño sin querer levantándose de su cama de gusano para ir a pasos lentos hacia la pelinegra, para abrazarla por detrás y olisquear su cuello, tenía un olor muy profundo, parecido al de Kyomi, tal vez pudo haber sido el olor de su alma o eso había leído en un viejo libro que había encontrado en una biblioteca clandestina en un sótano, el libro era de un autor anónimo escrito en el ano de 1892 se titulaba "El olor de una alma perdida", en aquel libro describía exactamente el olor de una alma, era por el aroma que emitía al estar en un estado de profunda relajación y esto podía suceder, meditando o con tu alma gemela. Mikasa no estaba meditando, solo estaba parada rígidamente sin saber reaccionar a lo que Eren acababa de hacer, se sentía tan bien, su nariz hacía cosquillas y tenía las ganas de estar así todo el rato como si éste fuera su pareja, pero no eran ni siquiera amigos porque apenas acababan de conocerse.

—Eren... por favor, no hagas eso— cerró sus ojos retorciéndose por el contacto del castaño, sus manos pasaron a sus muslos, un gemido ronco se le salió al ojiverde, Mikasa estaba hipnotizada por el tacto de aquel chico, su subconsciente la estaba controlando, aquel chico parecía un experto en lo que hacía.

—Mikasa... ¿Crees en las almas destinadas?— susurró en su oído la chica ni siquiera podía responder por aquel tono tan seductor que salía de la boca de Eren. Sus dedos pasaban una y otra vez en los muslos gruesos hasta que comenzó a introducirse dentro de la camiseta holgada tocando aquel abdomen plano y marcado con suma gentileza.

Viaje a lo desconocido (EreMika AU)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora