Mientras ella los revisaba cerraba la cintilla detrás de mí, seguido de eso escuche que alguien grito mi nombre, mi corazón se detuvo, conocía esa voz, era él.
Me giré sobre mis talones, nuestras miradas chocaron, Joshua estaba aquí, estaba agitado, supongo que corría. Se acercó más a mí, miré a la señorita, esperando que me diera permiso de salir, necesitaba un abrazo de él.
- Lo siento, tenemos que abordar, no podemos esperar más – dijo la señorita de la aerolínea, miré a Joshua
- Te amo, Liv -dijo Joshua tomando mi mano
- Te amo Joshua – dije y una lagrima cayó por su mejilla
-Lo siento – dijo el, asentí
-Nos vemos, Josh – me giré para avanzar por el pasillo
Camine unos cuantos pasos, voltee hacia atrás él seguía ahí parado, viéndome, sus lágrimas aun salían, sin dudarlo más corrí hacia él, como pude quite la cintilla y me lancé a sus brazos. Él rodeó mi cintura con sus brazos, hundí mi cara en su cuello, el acariciaba mi espalda, escuchaba como la señorita me hablaba, sabía que debía irme, pero no quería soltarlo.
- Prometo ir a visitarte – dijo Joshua para después besar mis labios
- Terminamos, Joshua, por favor no lo hagas más difícil – volví a besarlo
- ¿Te veré de nuevo? – dijo mientras me alejaba
- Tal vez – corrí para alcanzar a la señorita
...
El vuelo me hizo reflexionar muchas cosas, besé a Joshua porque lo amo, no porque seremos novios de nuevo, claramente él me lastimo y no sé si pueda perdonarlo tan fácilmente o si algún día lo perdonaré.
...
Creí que, al estar lejos de él, al tener a mi familia y amigos cerca todo cambiaria, lamentablemente no fue así. Saber que no lo vería durante meses me hacía sentir peor, Joe salía con Frankie, Sofia con Matt y Milo con Meg, estar aquí solo hace que me deprima más.
Dure tres días en mi habitación, salía cuando no había nadie, lloraba todo la tarde hasta quedarme dormida, despertaba con dolor de cabeza y volvía a dormir, todo iba mal.
Dude tanto en llamar o no a Joshua, necesitaba saber de él, quería verlo, abrazarlo, pero al recordar lo que me hizo todas esas ganas se esfumaban.
Amaba mucho a Joe y Sofia, pero sabía que ellos no serían 100% sinceros conmigo al respecto, ellos nunca querrán lastimarme, aunque sea con una verdad, pero conocía al amigo perfecto para ser totalmente transparente respecto al tema, necesitaba el consejo de Ethan.
...
- Se que me lastimo, me hizo sentir que no valgo nada, pero lo amo, Ethan – dije entre lagrimas
-Escucha, sé que lo quieres, pero ¿alguna vez has pensado en ti antes que en él? - dijo el chico
- No entiendo – negué con la cabeza
- Olivia, eres una gran chica y tú sabes lo que mereces, tú lo has dicho, debes tener un hombre que te trate como tu papá trataba a tu mamá, como Milo trata a Meg – se sentó junto a mi
- Pero ¿y si ese chico nunca llega? – me encogí de hombros
- Llegará, nadie debe conformarse con eso, ninguna mujer necesita a un hombre para nada, no debes llorar por un patán, eres increíble, eres Olivia - me tomo de las manos
- Tal vez debo de cambiar algo en mi – lo miré
- Debes amarte a ti primero para poder amar a alguien más, debes aceptarte a ti primero para aceptar a alguien más, no importa tu físico, no importa lo que otras personas digan, la única que puede darte el valor eres tú, jamás, escúchame bien, jamás dejes que alguien te de menos de lo que mereces, eres perfecta tal y como eres, no debes cambiar nada de ti para ser aceptada por nadie, solo se tu – me sonrió
Jamás creí que Ethan se convertiría en uno de mis más grandes amigos, él tenía razón, nunca pensé en mí, el amor propio es lo más importante en una relación y yo lo ame tanto que deje de amarme a mí, ahora lo entendía, no fui yo quien hizo algo mal, no fui yo la que se equivocó. Era momento de dejar atrás toda esta culpa, esta tristeza, tengo que quererme a mí.
...
- Mira, mamá – dije tomando un pequeño vestido de bebé
- Se le verá precioso, me muro de ganas por que nazcan mis nietos – sus ojos brillaban siempre que decía "mis nietos"
- Igual yo, ya quiero tenerlos en mis brazos – le sonreí
- Bien, ponlo en el carrito, falta comprar la leche y mantequilla – dijo mientras avanzaba para el pasillo
Mi celular comenzó a sonar, miré la pantalla era Milo, rápidamente respondo, él no solía llamarme.
- ¿Hola? – solo rezaba porque todo estuviera bien
- Ya nacerán, Meg y yo vamos camino al hospital, las veo ahí -dijo exaltado y colgó la llamada
Estaba en shock, escuchaba como mi madre me preguntaba qué había pasado, yo no podía reaccionar.
- Tenemos que irnos, ya nacerán – ella me miro sin saber cómo reaccionar, después de unos segundos una sonrisa gigante se formó en su rostro
- Paguemos primero – caminamos con el carrito lo más rápido para las cajas
Al llegar vimos que había demasiada gente, no podíamos esperar tanto.
- Mamá, dejemos las cosas, es más importante Meg, Milo y los bebes -ella asintió y corrimos al auto
Ella conducía algo rápido de lo usual, en el camino llamé a los chicos, ellos irían al hospital en cuanto pudieran.
Llegamos al hospital, mamá estaba muy nerviosa, camine hasta la recepción y pregunte por Meg Robinson, sonaba lindo, me dijeron que aún estaba en el quirófano, pero que podía esperar en la sala de espera asignada para ese quirófano, así que con la ayuda de las indicaciones de la recepcionista pudimos llegar, no había nadie, supongo Milo estaba adentro con ella.
Después de unos minutos los padres de Meg llegaron, yo estaba muy nerviosa, hasta que vi a Milo entrar, llevaba un traje azul, parecía doctor.
- Todo salió bien, son hermosos – corrí a abrazarlo, sentía mis lagrimas a punto de salir
- ¿Podemos verlos? – él negó con la cabeza
-Milo: En un momento, están limpiando a los bebés y llevaran a Meg a una habitación
Todos asentimos y él se marchó, abrace a mamá, estaba llorando, al igual que todos en la habitación, era muy lindo y tierno ver como mi hermano ahora tenía su familia.
Nos llamaron y nos dijeron dónde estaría Meg, caminamos por los largos y blancos pasillos del hospital.
Al entrar pudimos ver a Meg recostada y en cada lado una cuna, mientras los padres de Meg veían a la niña, mamá y yo veíamos al niño
- ¿Ya tienen nombre? – la miré, ella me sonrió y asintió
- Mason y Madison – su sonrisa me contagiaba la gran felicidad que ellos sentían
- Están hermosos – dije mirando al pequeñito
Jamás había sentido tanta felicidad, entonces fue ahí, donde supe que no necesitaba a algún chico para ser feliz, mi familia era más que suficiente para sentirme completa, daría todo por ser la mejor tía para estos dos pequeñitos, ellos ahora eran mi motivación.
FIN
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ɪ ᴛʜɪɴᴋ ɪ ᴋɪɴᴅᴀ, ʏᴏᴜ ᴋɴᴏᴡ (ᴊᴏsʜᴜᴀ ʙᴀssᴇᴛᴛ)
FanfictionOlivia Manheim, después de ser aceptada en la universidad de sus sueños junto a sus mejores amigos, se adentra a la vida de una universitaria experimentando el amor, desamor y el amor propio.