Capítulo 2: El día llegó.

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Luego de la eterna espera, se llegó el día de empacar, me sentía tan emocionada y con muchas ganas de ir y conocer la universidad, pero a la vez me daba nostalgia ya que dejaría mi casa, mi familia, solo los vería en periodos vacacionales, no sé cómo sobreviviría sin mamá y Milo, somos muy unidos y el hecho de estar lejos me parte el corazón, desde que comencé a pensar en la universidad sabía que este día llegaría, sabía que en algún momento me separaría de ellos, estoy consciente de que es normal y que es un paso más en la vida, pero me es tan difícil aceptarlo y poder asimilarlo.

De tan perdida en mis pensamientos no me di cuenta en que momento termine de empacar y organizar todo lo que me llevaría, había sido un día bastante largo y cansado, así que pensaba pasar el resto del tiempo que me queda en casa para pasarlo con mamá y mi hermano, aunque creo que Milo no se encontraba en casa.

Salí de mi habitación, caminé por el pasillo hasta llegar a la puerta de la habitación de mamá, al llegar toqué la puerta y ella asintió para que pudiera entrar.


–Hola, mamá ¿Cómo estás? – dije entrando a la habitación.

–Hola, nena, muy bien ¿y tú? – dijo mi madre mientras daba unas palmadas a la cama indicando que me sentará.

–Bien mami, algo triste, no quiero dejar de verte por mucho tiempo – me acerqué a ella y recosté mi cabeza en el regazo de sus piernas.

–Tranquila, mi cielo, es normal, me siento igual, incluso peor, pensé que el primero en irse seria tu hermano – soltamos una pequeña risita – no estoy preparada para dejar ir a mi bebé.

–Te quiero, mamá – dije con un nudo en la garganta.

–Y yo a ti, mi niña – dijo mi madre mientras acariciaba mi cabello.

–¿Quieres ver una película conmigo? – dije haciendo un puchero, ella rio.

–Solo si vemos una película de Disney o Pixar – me advirtió.

–¿Nemo? – dije mirándola.

–¡Nemo será! – celebró emocionada.


Amo ver a mamá feliz, es lo que me hace seguir adelante, mi mamá es mi mayor inspiración, después de la muerte de papá ella siempre se mostró fuerte y feliz para nosotros, aunque sabía que ocultaba lo que sentía para no preocuparnos.

Mi madre y yo bajamos a la cocina para prepararnos unos pequeños snacks para ver la película, regresamos a su habitación y nos recostamos en su cama para poder disfrutar de la película, ella me abrazaba como cuando era pequeña, de pronto todo se volvió nostálgico, todo era tan tierno, tan lindo, solo nos faltaba mi papá.

Sin darme cuenta, de lo relajada y tranquila que estaba envuelta en los brazos de mi madre caí en un profundo sueño, me quede dormida ahí, en la habitación de mi madre, a ella al parecer no le molesto que me dejo pasar la noche ahí junto a ella.

Comencé a escuchar como mi madre me llamaba, me sacudía de los hombros para que despertara, su intento por despertarme era tan suave que yo lograba escucharla, pero por decisión de mi cuerpo no podía abrir los ojos, me sentía tan cansada aún.


–Cinco minutos más, por favor – dije sin aun abrir los ojos mientras me hundía entre las sábanas.

–Liv, ya levántate, cielo, se te hará tarde – dijo ella – bajaré a hacerte el desayuno, que digo desayuno, almuerzo, son casi las once – dijo ella alzando la voz tratando de despertarme, lo logró.

ɪ ᴛʜɪɴᴋ ɪ ᴋɪɴᴅᴀ, ʏᴏᴜ ᴋɴᴏᴡ (ᴊᴏsʜᴜᴀ ʙᴀssᴇᴛᴛ)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora