Las puertas del Banco se abrieron con un estruendoso sonido metálico y desde la distancia se escucharon los flashes de las cámaras como un montón de abejas pululando el jardín. Los rehenes contuvieron la respiración, temblando inmovilizados desde el suelo con las vendas haciéndolos aún más sensitivos al horror, sin atreverse a emitir los sollozos que tanto deseaban dejar salir. Estaban todos ellos aparcados como autos, de espaldas al escritorio administrativo cuyo letrero indicaba sobriamente "Préstamos y Retiros", completamente desnudos. Así los vio el Oficial Dominick Stern cuando cruzó el portón.
Fue, tal y como la señorita Queen dictamino, con las manos en alto. King, su socio, se apresuró hacia el policía apenas las puertas volvieron a cerrarse, con el cañón de una 9 milímetros por delante. El policía formó una mueca. Con la mano libre, procedió un breve cacheo, comprobando que no trajese armas o micrófonos; al confirmarlo, le hizo a Queen un asentimiento de cabeza que ella correspondió con una vaga risita. Cruzo las piernas desde su asiento en el escritorio administrativo, cambiando de posición, y jugueteo con el cable del teléfono fijo.
– Muy bien, Inspectora Stern – Su voz era empalagosa, acaricio el auricular con mucho cariño – Parece que todo está en orden.
El otro lado de la línea se removía, inquieta desde el convoy estacionado a 10 metros de la entrada del banco. Mordía un bolígrafo y tenía los nudillos blancos apretados en torno al receptor; sin embargo, al responder su voz se mantuvo con su caracterizada calma adusta.
– Ahí está mi acto de buena fe. –La Inspectora Donnie Stern mantenía los ojos fijos en la pantalla. Medía menos de un metro sesenta y los nervios que tenía superaban más allá de eso –Ahora te toca. Libera a la mitad de los rehenes.
Queen se relamió los labios, y la inspectora pudo escuchar como sonreía al decir:
– No seas impaciente –Acomodo su pelo hacia atrás –Te di mi palabra ¿no?
El robo había empezado a las 7:00 de la mañana, y la policía junto con la Guardia Nacional habían terminado de instalarse en el perímetro a las 7:26. Ahora mismo estaban a mitad de la tarde; nadie de los dos bandos había almorzado todavía, y se hallaban indudablemente irritables a esa hora.
– Prioridad a mujeres y niños. –Dijo la Inspectora autoritariamente y después colgó. En el convoy Donnie se permitió por fin respirar sin ritmo, en un fútil intento de calmar su corazón apretujado. No podía dejarse llevar, no lo haría, pero...
Queen, suspirando ante esa última declaración, se bajó del escritorio de un salto, bajando el teléfono con lentitud. Cruzó a través de las filas de rehenes, quienes se encogían en sus lugares al sentir las botas de la perpetradora saltando cerca de ellos. Queen tenía una voz dulce; pero ni aún el meloso timbre de su voz podía superar al chocante contraste de una pistola en sus manos. Se había pasado el día riendo, cual niña pequeña en un parque de diversiones; King era más que todo silencio mortal. No obstante, ninguno de los prisioneros podía asegurar nada una vez fueran liberados, porque ambos tenían puestas mascaras; así que en realidad Queen podría tener cualquier gesto lejano a una sonrisa en el rostro y King una jocosa expresión de alegría escondida en su mutismo.
Queen llegó hasta el Oficial, examinándolo con cuidado de arriba-abajo, disfrutando solemnemente del miedo latente que este se esforzaba por esconder. King no lo había atado todavía, simplemente lo mantenía en el lugar apuntándolo con el arma. Cuando termino de sondear a profundidad al asustado policía, se lo hizo saber a King con un gesto de cabeza, por lo que él puso manos a la obra; bajó su pistola y ahora era la chica quien le apuntaba directo al pecho. El Oficial tragó saliva, detallando las extrañas mascaras que portaban los criminales; con complementos y colores invertidos que daban el desagradable aire de circo. La de Queen era blanca, y la de King, negra; a pesar de la notable diferencia, entre ellos existía cierta similitud inquietante.
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Alternative
DiversosMundos distintos, vidas distintas. En todas ellas se encuentran, pero no en todas son felices. (Serie de AUs)
