Capítulo 15

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Cuando Frederick salió de la oficina, Valentina se levantó inmediatamente, yendo a su lado y buscando signos de maltrato físico, pero no había encontrado ninguno. Eso significaba que no había peleado con Alik, soltó un suspiro, aliviada.

—Hemos estado hablando, solamente, Valentina. No tienes nada de qué preocuparte. —Alik sonreía de lado, desde la puerta, cruzado de brazos. —Además, Frederick y yo somos buenos amigos, no nos liaríamos a golpes en una oficina. —Miró a su secretaria—¿Alekxa, le ofreciste algo para degustar a nuestra invitada?

—Por supuesto, Señor, pero se ha negado a probar bocadillo alguno.

Frederick seguía sin mirarla, a pesar de que ella estaba prácticamente abrazada a él. Valentina sintió deseos de llorar, sintiendo como le ardían los ojos.

—Nos veremos mañana por la mañana para terminar de ajustar unas cuantas cosas—la voz de Frederick era neutral, sin emoción delatora en su tono.

—Cuenta con ello, amigo mío.

Valentina se despidió de Alekxa y Alik, y ambos bajaron por el ascensor. Estando en recepción, Valentina detuvo a Frederick. —¿No vas a hablarme?

—Aquí no.

La estoica y seca respuesta de él hizo que se le acelerara el corazón a ella al momento en que sentía su estómago apretarse. Asintió sin decir nada y lo siguió fuera donde ya los esperaba el auto. Frederick le abrió la puerta a ella, dándole algo de dinero al ballet y luego subió arrancando sin problemas el auto. Valentina se mordió el labio inferior, mirando por la ventana mientras se abrochaba el cinturón de seguridad.

—Debes abrochar tu cinturón, Frederick—le dijo ella tímidamente, sintiendo un nudo en la garganta. Él solo hizo un sonido de negación, por lo que ella lo intentó nuevamente—No debes conducir sin el cinturón puesto.

Lo escuchó soltar una maldición entre susurros al momento que se abrochaba el cinturón de mala gana. El resto del camino a la casa de Alik, donde iban a hospedarse, se le hizo eterno a Valentina. Frederick no hablaba y la única voz dentro del auto era la del gps dando indicaciones. Cuando finalmente se detuvieron frente al porche de entrada, Valentina bajó antes de que Frederick pudiera abrir su puerta. No tuvo tiempo de apreciar la casa de su anfitrión antes de que Frederick la tomara suavemente por el brazo, llevándola dentro y directo al pasillo del fondo de la enorme estancia, hacia la habitación donde dormirían.

—Ya dilo de una vez...—soltó ella, tragándose el nudo en la garganta. Al ver que él no decía nada, continuó:— Yo sé que estás molesto por la llamada, Frederick, peo...

—Confiaba en ti, Valentina, confiaba en que serías la única persona que confiaría en mí para hacer frente a mis amigos—le interrumpió él. Valentina sintió sus palabras como el más fuerte de los golpes, dándose una vez más cuenta del error que había cometido. —Confiaba en que me darías la suficiente fuerza para no hacer eso solo y al final resultó que tú pensabas lo que los demás piensan: que soy malditamente vulnerable.

—Yo no pienso eso, Frederick, yo...

—Un maldito voto de confianza era lo que necesitaba de tu parte y me traicionaste haciendo esa llamada. Alik me dijo todo lo que le dijiste por teléfono. ¿Es en serio, Valentina? —la mirada azul de Frederick comenzaba a ponerse roja, igual que su nariz. Al verlo así, Valentina no pudo contener por más tiempo sus lágrimas. — "Frederick ha pasado por mucho y lo más difícil para él no ha sido verse descubierto y encarcelado"—citó él las palabras que ella le había dicho a Alik—eso es una mierda, Valentina. ¿Tú crees que eso me importo un maldito demonio estando encerrado? Solo podía pensar en una maldita cosa, incluso después de eso: hacerte sentir segura. Estabas en un maldito país que no hizo ni una mierda por ti y estabas nuevamente sola, al alcance de esos hijos de perra que te tuvieron en contra de tu voluntad e incluso tu maldito y desgraciado padre. —Valentina jadeó, saltando un poco ante lo violento de ese comentario. —Mande al demonio mi ética, moral y valores por ti una vez, fui a prisión por ti, aguante cada maldito anhelo de abrazarte en ese tribunal, esperando un voto de confianza de tu parte para dejarme arreglar las cosas que habían salido mal.

Valentina®️Donde viven las historias. Descúbrelo ahora