Capítulo 7

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Cuando despertó, escuchó a Frederick discutir con alguien por teléfono.

—No iré y está decidido. —Lo escuchó pausarse—sé que ayer dije que quería ir directamente ahí, pero tengo que hacer una cosa antes de ir a mi empresa. Algo importante. —otra pausa. —Piensa lo que quieras, Aden, me importa un bledo.

Valentina se acomodó en la cama de modo que cuando Frederick se girase, sus miradas se encontraran. Cuando así lo hicieron ella pudo ver que Frederick estaba frunciendo el ceño.

Ha peleado con Aden por teléfono. Fue lo que pensó tras la poca conversación que había alcanzado a escuchar.

—¿Cuánto tiempo llevas escuchando? —Frederick se acercó a la cama sonriendo, aunque Valentina podía decir que no era una sonrisa auténtica, su marido estaba estresado, ella podía sentirlo.

—No mucho—admitió—solo lo suficiente para saber que estabas discutiendo con Aden—se levantó y fue a sentarse en el regazo de Frederick cuando este le abrió los brazos animándola a que se acercara. Valentina se acurrucó en su regazo y contra su torso sintiéndose agusto. Ya no se sentía incomoda estando desnuda junto y frente a él.

—Aden estaba esperando que fuera a la empresa hoy—le contó él después de unos minutos en silencio, con él acariciándole la espalda en suaves y circulares caricias. —No iré... al menos no hoy.

—¿Por qué, Frederick? —Valentina levantó el rostro para ver directo a sus ojos azules, pero él estaba mirando por el balcón, su mirada perdida.

Cuando los minutos pasaron en silencio, pensó que no iba a contestar y ella no lo obligaría, no sabía muy bien cómo se encontraba Frederick después de la experiencia horrible que había vivido, ella no quería ser una razón más para que él siguiera tan tenso.

—Siento que no quiero salir de casa, Valentina, pero en algún momento tengo que hacerlo, no puedo evitar el mundo exterior para siempre. —Lo miró suspirar y tomar otra pausa larga antes de hablar:—tengo que ir a ver a mis padres primero, Valentina. Antes de hacer cualquier otra cosa, tengo que ir a verlos.

Valentina sintió cómo se le oprimió el pecho ante la mención de los padres de Frederick. No había tenido comunicación con ellos en esos dos meses y Sophie y Kendall tampoco, por lo que sabía. Al único que había escuchado hablar de ellos había sido a Aden y no creía que hubiesen sido cosas buenas, ya que su cuñado no había dicho nada al respecto, aunque Aden apenas decía algo a alguien.

No podía imaginarse cómo se estaría sintiendo Frederick en ese momento, había pensado, creído, que sabía cómo se sentía su marido, pero la verdad era que no tenía ni la más remota idea. Porque para saberlo tendría que haber pasado lo mismo que él. La impotencia volvió a apoderarse de ella ante ese pensamiento.

—No tienes que hacerlo ahora mismo, cariño—Valentina tomó su rostro entre las manos haciendo que agachara la mirada para mirarla a los ojos. Podía ver en los ojos azules, que tanto había añorado, el pesar y el dolor. —Estoy segura que tus padres entenderán que ahora mismo necesites tiempo.

—El cumpleaños de mi madre fue mientras yo estuve en prisión, Valentina—la interrumpió él. Valentina se congeló unos segundos, no sabía eso. La verdad es que no sabía mucho de la familia de él, se dijo. —Creo que debo ir a pedirle una disculpa antes de que me muestre nuevamente al mundo tras haber cometido un crimen. Mi madre...

Valentina esperó a que él continuara, sabía que Frederick quería hablar con ella, pero que no sabía cómo.

—Mi madre siempre estuvo ahí para mí, Valentina, no puedo imaginarme cómo ha sido para ella enterarse de toda la situación, ni siquiera se enteró por mí, sino por los medios de comunicación. Siento vergüenza de solo imaginar que ella pueda ver un criminal en mí ahora.

Valentina®️Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora