— ¡Buenos días niño perdido! –saludó eufórico Felix.
— ¡Cállate! –me quejé– Dios.. me muero de sueño..
— ¿Que no te basto con todo lo que dormiste? –preguntó burlón.
Me levanté del duro e incómodo suelo, saliendo con dificultad y pereza de mi tienda que me resguardaba del mundo exterior las veces que yo quisiera. Con ayuda del poste, digo, Félix me levanté del suelo, acomodando mí pijama sucio que no me había quitado desde que llegué, claro que no lo podría hacer, no me han dado ropa, y no pienso hacer que mí ropa de todos los días aparezca así como así.
— A que te refieres –solté sin más.
— Peter nos ordenó que no te molestemos, parecía algo.. "protector" ante el pensamiento de tenerte a ti, durmiendo en uno de sus campamentos.. –aclaró con una sonrisa en su rostro pálido.
— ¿Campamentos? ¿Hay más? –interrogé al rubio.
— Si –contestó– Hay más campamentos por la seguridad de todos, si alguno de estos sufre un ataque sorpresa.. y el campamento termina dañado los niños perdidos que se encuentran ahí van a los demás campamentos o a los que tengan más cerca.
— Genial.. –murmuré– Bien.. ¿Quien me entrenará?
— ¿Entrenarte? –preguntó incrédulo Felix.
— Si ya sabes.. arco, espadas y bla bla bla.. lo que hay en un entrenamiento –respondí– no pienso quedarme de brazos cruzados.. no soy un bebé del cual todos ustedes deben de cuidar, yo soy Draegan Strum.. Un chico valiente y curioso de dieciséis años -–claré con egocentrismo.
— Pan es una mala influencia para ti –soltó entre risas.
Ambos nos miramos con una sonrisa en nuestros rostros, como si el incidente con aquella piedra nunca hubiera pasado entre nosotros dos, al estar junto con Félix, me siento como en casa, pero era más que claro que no era cierto, esto no es Londres, es Neverland, la tierra en donde cada niño quiere estar al ser fanático del grandioso Peter Pan.
— Perdón por lo de la piedra.. –comente apenado.
— Oh, no te preocupes, no me diste en este hermoso rostro –respondió haciendo una pose de diva.
— Pan es una muy.. pero MUY mala influencia para ti.. –reí remarcando el muy.
Los dos nos reímos del comportamiento del contrario, parecíamos amigos desde la infancia, cosa que sería imposible porque nunca eh conocido a un chico como Félix, aunque sea más grande que yo, parecemos de la misma edad.
Un llamado algo agudo nos saco a ambos de nuestras burbujas de felicidad, uno de los niños perdidos había llamado a Félix en busca de ayuda, este se despidió con un apretón de manos, dándose la vuelta y llendose de mí campo de vista. Me di la vuelta, imitando la acción que había sido llevada a cabo por parte del "poste", caminando con mis pies descalzos y sucios por el campamento del cual ahora yo era parte, algún que otro niño me saludaba con educación, siendo igualmente correspondido, otros se me acercaban y se presentaban ante mí persona, dándome su apoyo por cualquier necesidad que tenga.
"Pensaba que serían salvajes y brutos"
"Ay no digas eso, son solo unos niños, los cuales necesitan educación"
— ¿Preparado, Draegan? –preguntó una voz, Pan.
— Yo nací preparado, Pan –conteste de la misma manera.
— Bien vamos, iremos a la playa para tu entrenamiento.. debes de concentrarte, y aquí como que digamos no será algo bueno. –finalizó, tomándome por mí antebrazo.
Sus pasos eran más rápidos, parecía que estaba trotando si no fuera por mí, mientras que el caminaba como si nada, yo iba por detrás, quejándome de las pequeñas ramitas o piedras que se clavaban en mis pies descalzos, dolían como si me estuvieran torturando por un pecado no echo por mis propias manos. Sus pies dejaron de moverse, el ruido de las olas era lo que me permitían escuchar mis oídos, la bella vista del horizonte, el cielo celeste y despejado, el mar azul como el cielo, chocando contra las piedras en donde sirenas se posaban para cantar con sus voces de ángeles.
— No te acerques a ellas.. intentarán ahogarte –advirtió Pan, sacando de un cajón un arco y flecha– Bien, para tu primera lección deberás de aprender Arquería, tu deberás de vez en cuando buscar el desayuno, almuerzo o cena.
— Bien.. –conteste, tomando el arco.
Me posicioné de costado, acomodando el la flecha en el arco, listo para disparar a uno de los blancos que seguramente habían sido preparados por Pan horas antes. Tomé una gran bocanada de aire, relajándome y poniendo toda mí atención en aquel blanco, solté la cuerda, escuchando el sonido que era emanado de la flecha al ser lanzada con fuerza hacia un punto fijo.
— Ta-ra –mencione con una sonrisa en mí rostro.
— Bien echo.. pero no todo se basa en un arco y en una flecha –aclaró, tomando ahora dos espadas.
— Para mí si lo es, soy bueno en el arco –conteste con una sonrisa nuevamente egocéntrica.
Dejé aquel arco sin flecha en el suelo, cerca de uno de los árboles que daban a la entrada hacia la selva o bosque. Tomé una de las espadas con mí derecha, preparándome para mí próximo entrenamiento con el superior de esta isla, su rostro, iluminado por los tibios rayos del sol era iluminado, aún conservaba su hermosura, era más que claro que la conservaría, Peter Pan es el chico que jamás crece.
Ambos nos pusimos en una posición perfecta para dar comienzo al entrenamiento, los primeros pasos o movimientos eran de Pan, yo esquivaba como podía la espada nunca había sido mí fuerte, en esgrima iba de mal en peor, pero en arquería, era el estudiante favorito de mí profesora. Con torpeza, mis piernas se entrelazaron, provocando que mí cuerpo hiciera impacto contra el suelo duro y arenoso, dejándome en la misma posición en la que me encontraba cuando llegué, mí espada cayó a nos centímetros lejos de mí, dejándome indefenso ante los ojos de Pan el cual sostenía su espada contra mí pecho.
— Tuche –mencionó con un aire egocéntrico– Peter Pan nunca falla.
— Te felicito, ahora ayudame a levantarme.. ¿Quieres? O te cuesta mucho, Pan –contesté malhumorado.
Aún con su típica sonrisa egocéntrica me ayudó a levantarme, sacudí mí ropa cubierta por pequeños granos de arena, ahora que las aprecio con mayor luz, mí pijama estaba echo un asco, rasgado, sucio y desacomodado, genial, deberé de tirarlo cuando me lo quité al tener mis nuevas prendas.
— Ven, iremos al campamento para dejar esto.. comeremos algo y nos iremos en dirección a donde se encuentran las hadas –comento, entregándome su mano.
Chasquié mí lengua, pasando a su lado recordando el camino por el cual había venido, detrás mío venía Pan, gracias a él crujido de las ramas era fácil descifrar que era el y no un animal salvaje y hambriento que al verme "solo" pensaba en devorarme como una pequeña e indefensa presa. Debo de dejar ver películas de suspenso o terror.
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𝐦𝐢 𝐧𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐞𝐬 𝐏𝐞𝐭𝐞𝐫 ᶠᵃⁿᶠⁱᶜ ʳᵒᵇᵇⁱᵉᵏᵃʸ
FanficDraegan, hijo de Killam Jones, alias el capitán garfio, se enamora del enemigo de su "padre", un demonio sin poder comprender aquellos sentimientos que aparecían gracias a la precensia del azabache, ¿Será que por fin Peter Pan se estará enamorando? ...
