Capitulo III: Cuando todo cambia.

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El momento que lo cambió todo.
Fue un viaje largo y ni siquiera nos dimos cuenta cuando nos quedamos dormidos. Mi relación con los que serían mis coestelares iba muy bien. Me llevaba de maravilla con Nancy y con Carter. A pesar de apenas conocerlos.
Nos hospedamos todos en un hotel cercano a los sets de grabación. Estaba un tanto inquieta y emocionada. Grabar me ponía tan feliz. Pero era el primer día, conocería al director y al resto del elenco. Por lo menos ya no me sentiría tan nerviosa. Ya conocía a Carter y a Nancy.

Desayunamos todos juntos. Yo me senté con Nancy y Carter mientras mi madre y Tony estaban con Nora, la mama de Carter y Gabriel, el hermano de Nancy. Mi mama parecía estarse llevando bien con Nora y Gabriel. Esto estaba marchando bien.
Carter y su mama se adelantaron. Mientras tanto, yo me estuve preparando para ir al set. Mientras tomaba una ducha mi madre toco la puerta y sin entrar al baño me dijo que me pusiera algo lindo, ya que iba a haber una fiesta de inicio en el set.
Cuando llegue al set sentí un nudo en mi estómago. Detrás de mí estaba Tony y mi madre. Pero ellos se quedaron hablando con unos productores.
─ ¿Por qué no te adelantas, Liz?- dijo Tony, preséntate con todos. Están por allá festejando.
─De acuerdo.- dije un tanto nerviosa.

Camine por el set hasta que por fin pude distinguir un gran grupo de gente parloteando alegremente mientras bebían champaña y reían. Me acerque nerviosa. Un hombre mayor y calvo me distinguió y me presento a todos alegremente. Era el director.
Después de estrechar muchas manos, vi a Carter y a Nancy en el fondo conversando con un chico alto y delgado con el cabello corto y una brillante sonrisa.
─ ¡Hey, es Liz!- grito Nancy.- ¡Vamos, ven tenemos a alguien a quien presentarte!
Me acerqué torpemente sonriendo y mire a Carter.
─Bien, pues él es Asa. Ustedes dos trabajaran juntos.
El chico estiro la mano y se la estreche. Y ese…fue el momento que lo cambio todo.

Sentí algo que nunca antes había sentido. No eran mariposas, no. Era algo diferente. Nos miramos a los ojos mutuamente por unos segundos, pero en mi mente fue una eternidad. Fue como si todo el mundo alrededor simplemente se detuviera. Después de esos incomodos segundos sin decir una palabra, pude notar en su rostro un poco de vergüenza. Simplemente sonrió y fue entonces cuando por fin hablo.
─Soy Asa. Es un placer.
─Liz, soy Liz.- dije torpemente.
El soltó una risita burlona y dijo:
─Si, se quién eres. Quiero decir ¡quien no! Es un honor para mí trabajar contigo.
Nos seguimos mirando por unos segundos. Y ninguno de los dos soltó la mano del otro. Después de percatarnos de lo incomodo que eso se volvía y la manera en que los demás nos miraba, por fin nos soltamos.

La fiesta continúo de maravilla. Todos reían y conocí a todo el elenco. Para mí era como un sueño. Trabajaría con personas tan increíbles y superestrellas internacionales que no eran para nada divas. Eran personas, personas increíbles que eran extremadamente agradables.
Al día siguiente arrancaron las grabaciones oficialmente, había cámaras por todos lados y todo el mundo parecía querer una exclusiva. Pero finalmente la prensa abandonó el estudio y comenzamos con las primeras escenas. Mi rutina se forjó aquel ese día. Todo era igual: despertaba, tomaba una ducha, iba al set, filmaba durante cinco horas, y luego iba de vuelta al hotel con mamá y platicábamos. Lo cual comenzaba a agradarme, comenzábamos a entendernos y platicábamos de cosas de las cuales nunca creí poder hablar con ella. Mi relación con ella se volvía mejor cada día.

Falling SlowlyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora