Capitulo XX: Muriendo por dentro.

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Los meses pasaron y de nuevo sentía ese vacío en el estómago. No quería hablar con nadie al respecto . No podía. Lo mío con Asa era demasiado bueno para durar. Yo solamente estaba ahí, sentada en mi habitación pensando, y a veces lloraba...y odio hacerlo. Jamás hago esto y menos por un chico, por él...me odiaba tanto a mi misma.
No importaba nada. Aún seguía en estado de shock. Es difícil recordar lo que se siente ser feliz cuando estás tan triste. Entonces creí que jamás volvería a sentirme normal.

Narra Morgan

Habían pasado tres meses desde que vimos la entrevista. En casa nos empezaba a preocupar el comportamiento de Asa otra vez. Su mirada estaba vacía, tenía los ojos rojos la mayoría del tiempo y no lograba descifrar las emociones en su voz. Estaba vivo, pero parecía que cada dia estaba muriendo.
No hablaba con nadie, ni siquiera nos miraba. Su mirada deambulaba y no sabíamos que hacer. Realmente estaba hecho pedazos. Jamás lo había visto tan...vulnerable. Mi hermano, el chico fuerte y rompe corazones, había sido derrumbado.

Jacqueline, mi madre, pensó que debería hablar con el antes de que las cosas se pusieran feas. Hasta ese grado habíamos llegado: a pensar que él podría cometer alguna estupidez. Comenzábamos a dudar de su estabilidad
Entré en su habitación y ahí estaba el: sentado en el borde de la cama mirando fijamente a la pared.
─ De acuerdo, esa imagen fue bastante perturbadora. Dime qué demonios te sucede.
─Ahora no, Morgan.
─Estás preocupándonos.

─Tengo que salir a tomar aire.- dijo evitándome mientras tomaba su chaqueta y se marchaba. Lo detuve.
─Viejo, ¿Qué demonios anda mal contigo? Nunca habías sido tan....bueno, no quiero decirlo, pero estas siendo una niñita.
─Vete al diablo, Morgan.- dijo Asa mientras abandonaba la habitación. Lo detuve en el pasillo de nuevo.
─Lo lamento, no fue lo que quise decir. Pero escucha: tienes que seguir con tu vida. Fue doloroso, incluso yo me sentí avergonzado al ver la entrevista. Pero ya basta, es solo una chica. Ellas van y vienen.
─No lo entiendes.
Él se marchó estrepitosamente dando grandes zancadas. Esta vez, no quise intentar detenerlo. Él tenía razón: nadie entendía, ni siquiera el mismo.

Falling SlowlyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora