Capítulo 26: Volver a empezar

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La canción que acompaña este capítulo es "Volver a empezar" de Pandora... ¡Qué lo disfruten!

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-¡ESTOY BIEN!-Gritó Ángel molesto.

-Solamente quiero que estés cómodo-Le responde Alondra cansada y suelta un suspiro.

-Ya te dije que sí-Alondra suelta un bufido.

-Desde que no estás con Maura eres insoportable.

-Si no me aguantas pues vete.

-¡ERES INSUFRIBLE, DE VERAS!-Le dijo ya molesta-Soy la única que está contigo.

-Sabes que no te lo pedí, ¡IGUALMENTE VOY A MORIRME!

-¡CÁLLATE, ÁNGEL!-Le gritó y en ese momento la puerta se abrió, ambos voltearon a verla.

-Maura...-Murmuró Él.

-¡Gracias a Dios estás aquí! Ya no lo aguanto.

-¿Tú la llamaste?

-Tú la necesitas, Ángel-Respondió cruzada de brazos.

-No te correspondía, Alondra.

-No me importa lo que pienses, habla con Ella. Luego hablaremos, Maura-Dice retirándose de la habitación.

Se quedaron mirando durante un buen rato hasta que Ella se acerca a la cama.

-¿Por qué me mentiste?

-No te mentí, es cierto que no te amo-Dijo seco. No importaba que Ella supiera la verdad, debía tratar de que sufriera lo menos posible.

-¿Y por qué no me dijiste que tenías un tumor?

-Porque no era tu problema.

-Eres el padre de mis hijos, ¿No crees que un poco se vuelve mi problema?-Preguntó dulce, logrando desarmarlo-Quieras o no, estaré contigo y no podrás evitarlo-Las lágrimas comenzaron a bajar por su mejilla, mientras Ella trataba de eliminar sin éxito. Su fortaleza cayó... No podía más, no le quedaba tiempo.

-Perdón, Maura. Por favor, perdóname, mi amor-Su corazón se aceleró al oírlo llamarla de esa manera-Solamente quería evitarte un dolor.

-Somos un equipo, Ángel-Le responde mientras acaricia su mejilla con ternura.

-No sabes lo que fueron estos dos meses lejos de ti.

-Y lo que yo sentí...

-Déjame hablar, por favor-Maura calló mientras lo miraba fijamente-Necesito explicarte-Ella asintió-Necesitaba que te acostumbraras a mi ausencia porque no sé cuánto tiempo más estaré vivo.

-Ángel...

-No, es así, mi amor-Tomó su mano-Tengo un tumor en el cerebro.

-¿Qué?-Los ojos se le llenaron de lágrimas-¿Cómo? ¿Hace cuánto lo sabes?

-Desde que te fuiste a vivir nuevamente con Salazar.

-Eso es hace cuatro meses, ¿Por qué no me dijiste nada?

-Traté pero... ¿Cómo te decía que me iba a morir?

-Ángel, no digas eso, mi amor-Le pide mientras las lágrimas bajan por sus mejillas y acaricia su rostro, intentando que por no oírlo desaparezca esa posibilidad-Tú saldrás de esto.

Un nuevo comienzoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora