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HOLA MIS NIÑAS BONITAS 💅🏼

Han vuelto a pasar 84 años...

Draco

Miré a Carlos por unos minutos, y mil cosas que hacer y decirle se me pasaron por la cabeza. No lo conocía, pero no me caía bien.

—¿Qué haces? —escuché hablar a Lethe detrás mío, y rápidamente me di la vuelta.

—Nada —contesté, entrando y cerrando la puerta de cristal. —¿Tú no te ibas a duchar? —le pregunté con una sonrisa.

—Sí, ahora voy —contestó. —¿Te vas a poner una camisa? —preguntó, con la mejillas coloradas y desviando la mirada de mi torso desnudo.

Negué con la cabeza y reí entre dientes.

—No te pongas nerviosa, reina —susurré y ella se puso rígida rápidamente.

Sabía que no le gustaba el apodo esa, a mi tampoco para ser sinceros, solo lo hacía por joderla, se veía sexy enfadada.

—No me llames así —bufó cruzando los brazos sobre su pecho.

—¿Y cómo quieres que te llame? —pregunté mordiéndome el labio inferior para aguantar la risa.

Pero su cara cambió de inmediato.

—¿Estás bien? —pregunté acercándome a ella.

—Llámame por mi nombre —contestó dando pasos hacia detrás.

—¿Por qué?

—Por nada, no me hagas caso —dijo, alejándose en dirección al baño.

Me quedé desconcertado ante ese cambio de humor. Me quedé pensando en si hice o dije algo malo, pero no lo creía.

Lethe

Me paré en la puerta del baño y coloqué mi mano en la manija.

—Preciosa —susurré para mi. —Me encantaría que ese nombre nunca me lo hubieses quitado —dije, antes de abrir la puerta y cerrarla detrás de mi.

Me quité la ropa y dejé que el agua caliente acariciara mi piel. La gotas corrían por ella, deslizándose sutilmente. 

Cerré los ojos fuertemente y me focalicé en lo único que me quedaba; los recuerdos...

—Preciosa —susurró Draco en mi oído. —Deberíamos levantarnos ya, o llegaremos tarde a clase.

—Cinco minutos más —dije, estampando mi mano en su cara.

El agarró mi muñeca con fuerza y empezó a acariciar mi cuerpo desnudo bajo las sabanas. Rápidamente abrí los ojos ante su tacto y solté un leve suspiro.

—¿Ahora si te despiertas? —se burló en mi oído, y yo me di la vuelta para enfrentarlo.

—Buenos días —reí, colocándome encima de él, y besándolo como si no lo hubiese hecho en años. Amaba sus labios, eran la única cosa que me hacía sentir viva.

Mis lagrimas empezaron a caer, ante aquel doloroso, pero a la vez hermoso recuerdo.

Ahora mismo mis emociones penden de un hilo muy fino. Cualquier cosa o cualquier recuerdo puede lograr hundirme.

Quería mi vida de vuelta, quería volver a ser yo y quería recuperar mi novio.

En este momento, soy una persona atrapada en un mundo que no le corresponde. Mi vida entera se acabó en la guerra, y lo no va a volver.

Daría lo que fuera por volver a tener aquella vida.

—Te amo, Draco —susurré.

Me senté en el piso de la ducha y coloqué el agua aún mas caliente, dejando que enrojeciera mi piel.

Quiero ser fuerte, pero creo que ya no puedo más. Cada vez que recuerdo lo que perdí, es como si me restaran tiempo de vida.

Darme cuenta de que Draco no me recuerda es uno de los golpes de realidad más fuertes. Hace tan solo uno minutos me di cuenta. No recuerda la manera en la que me llamaba, tanto así, que ahora llama a otra persona de esa manera. Puede parecer una tontería, pero esa tontería me hace ver que lo perdí de todas las maneras posibles.

Otro golpe de realidad es ver como me mira. Me mira como alguien a quien besas una noche de fiesta. Me mira como a un ligue de verano, o como una persona con la que solo quieres tener relaciones sexuales. Le atraigo físicamente, y eso está claro, pero ya está, no hay nada más, y eso me hace sentir peor, porque el para mi es un lugar seguro, pero debería dejar de serlo.

Mi mente se comenzó a poner en blanco, por el dolor del agua quemando mi piel, y en ese instante me di cuenta de lo que hacía el dolor. Me ponía la mente en blanco, y alejaba cualquier pensamiento de mi cabeza. Alejaba el sufrimiento sentimental...

Me daba miedo lo viva y real que me acababa de sentir. Me había olvidado del mundo y de los problemas, y me asustaba sentir eso.

Rato después salí de la ducha. Colocando una toalla en mi cuerpo.

Abrí y miré a ver si estaba Draco, pero cuando no lo vi, crucé rápidamente hacia mi habitación, cerrando la puerta detrás mío.

Tiré la tolla al suelo y me acerqué al armario. Agarré una sudadera, la cual rápidamente tapó mis mis rojeces por el agua hirviendo, me puse la ropa interior, y luego me coloqué un pantalón del chándal.

Me acerqué a la cama y me dejé descansar sobre ella. Notando como cada musculo se relajaba, y lo único que podía sentir era el leve ardor de mi cuerpo.

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Remember | Draco Malfoy (memoria #2) ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora