Capitulo 9

99 25 15
                                        

Melody:

Un paro cardíaco.

Un paro cardíaco es el que me quería dar en este mismo momento, simplemente no me lo podía creer el no estaba aquí solo era una ilusión óptica. Eso era lo que me quería hacer creer para mí paz mundial.

Frote mis ojos con el torzo de mis manos, seguro que era un sueño. Fueron unas cinco veces seguidas que me pase frotando los ojos, por un momento mi vista se torno negra y con un par de círculos flotantes de colores se presentaron con la oscuridad.

Después de recuperar completamente la visión mire al chico que estaba parado en medio de la entrada con una mochila colgando sobre uno de sus hombros. Su compostura era recta lo que lo hacía ver más alto de lo normal, su frente estaba en alto y posaba sus típicos lentes oscuros.

Ahora que lo pienso, en todo el transcurso de que lo llevo conociendo jamás he visto sus ojos. Para ser honesta tengo demasiada curiosidad en saber como son o de que color son. Bien dicen que las expresiones del alma se identifican más en los ojos, pero como podría yo hacer eso o saber si puedo hacerlo si no los he visto.

—Bienvenido señor Brook.

—Su nombre se me hace conocido pero no recuerdo de donde—me susurro mi compañera de asiento, la mire negando y con una mueca en mi rostro—¿Tu lo conoces?

Una bolita de papel se estrelló con mi cabello, la bolita calló al piso, disimuladamente lo tome del suelo y empezé abrirlo.

«¿Acaso el no es tu cita?»

Voltee para encontrarme con el escritor de aquel papel, unos ojos claros se posaron en mi vista. Royer. Al ver cómo discutía "mentalmente" con el ruloso, Sam empezó a leer un poco bajo.

—Usted la señorita de cabello rojo—mi corazón paro al instante en el que mi amiga fue mencionada—¿Que es lo que tiene en la mano?

Note como Sam se ponía tensa al instante, pensé en quitarle la hoja pero fue demasiado tarde cuando lo iba hacer el profesor ya se hallaba enfrente de nosotras mirándonos con detenimiento y precaución. Mire sobre su hombro en busca de la directora pero nadie se hallaba ahí, su lugar anterior estaba vacío ¿Cuando se fue?

Trate de esconder un poco el cuaderno en el que estábamos jugando gato, antes de que este fuera atrapado. Pero igual fue demasiado tarde. Aquel cuaderno ya posaban en las manos del profesor. Trague saliva.

—¿Gato?—su voz sonó demandante y aspera, avergonzada baje la cabeza—. Acaso jugar gato es más divertido que mi clase.

—Bueno en realidad aún no explicaba o ponía algún trabajo así que...—mire a Sam negando con la cabeza para que callara y no la regara más.

—¿Me esta contestando?—pregunto demandante—. Enseñeme lo que tiene en la mano.

¿No les pasa que sienten que los profesores son demasiado metiches? Pero al parecer es natural.

—No tengo nada, solo es basura—obvio que mintió, aunque podía pensar algo mejor eso fue mejor a nada.

—Deme el papel si no quiere ir a dirección.

Paso de mirarme a mi al profesor y de el a mi. Esto era demasiado difícil hasta para mí, sabía que se metería en problemas por no entregarla pero yo perdería la cordura si lo hacía. Mire sobre mi hombro al causante de este debastador desastre, quién en cuanto sintió mis ojos sobre el de inmediato se hizo el tonto persiguiendo una mosca inexistente.

Mire de nuevo a la pelirroja, lamento es lo que podía ver en sus ojos, con la mirada pidiéndome disculpas le entrego el papel.

Este lo abrió encontrándose con una letra cursiva y perfectamente equilibrada. Mis ojos se cerraron tratando de escapar de la realidad. Esto cada vez me estaba matando.

La tensión se sentía en el ambiente y el lugar se había convertido en un completo silencio. No se escuchaba absolutamente nada.

—Miren aquí tenemos una pareja —en voz alta anuncio a la clase y con cara de absoluta diversión, por milésima vez nos miro a nosotras—¿A quién le mandaron esto?

Esto no podía ser más vergonzoso.

—A mi—hable tras un par de segundos de silencio y de indignación, levanté la mano lentamente esperando lo peor del mundo.

—Perfecto—susurró, temía lo peor sus expresiones me hacian dudar de mi existencia. Solo quería desvanecerme, ser parte de la oscuridad quería unirme al monstruo que se escondía en mi armario—Bien haremos un par de cambios de lugar por aqui.

Con autoridad nos pidió a mi, a Sam y a otros seis compañeros más pararnos y ponernos a un lado del nuevo osea de Ryan. No había hablado en todo el rato y cuando lo hice fue más un susurro que nada, no quería que el me escuchará no quería que el supiera que compartíamos salón.

Después de un par de minutos los seis alumnos ya estaban alquilados en un asiento, solo faltabamos Sam, Ryan y por último yo.

—Muy bien, usted—señalo a Sam—Sientese en el fondo justo a lado de su compañero de camisa roja.

Al menos a Royer y a Sam les había tocado juntos y yo solo esperaba por la desgracia. Ya tenía en mente lo que iba hacer el profesor, tenía mi sospecha, solo esperaba equivocarme, que detrás de esos lentes que posaban en sus ojos y que lo hacía ver más serio no cruzará aquella idea fatal.

Y todas mis esperanzas de sobrevivir se fueron al caño cuando me enviaron a mi destino final...

—Muy bien, vamos a poner a los enamorados juntos.

Nota de la autora:

Cabum, cambum cabezas de bola. ¿Cómo están mis queridas estrellas como está esa manada de luces?

Lose lose, capitulo corto pero esque quería ponerle intensidad al asunto, jsjsjsjsjs.

Bueno en fin, se que me tarde con este capítulo pero mi tiempo pasaba demasiado rápido y apenas me daba tiempo de nada.

Bueno no les quitó su valioso tiempo espero que hagan disfrutado este capítulo y si es así háganmelo saber con su voto y/o comentario, saben que me agrada leerlos.

¿Cómo les pareció aquel profesor?

Se les quiere chicxs, hasta la próxima ✨.

Gracias por leerme ♥️.

~A,F.

Vida A Ciegas [EN PROGRESO].Donde viven las historias. Descúbrelo ahora