Capitulo 1.

249 59 34
                                        

Melody:                      Años atrás.

Apenas cumplía los nueve y mis padres habían organizado una fiesta "sorpresa", que por cierto ya no era una ya que me enteré.

Aún así puse mi mejor cara cuando mi madre me destapó los ojos para poder ver lo que tenía en frente, no era tan lujoso ni nada y eso era más que suficiente.

Al menos lo hicieron bien. Habían globos de diferentes colores por todos lados, una mesa larga y grande que alcanzaba para que se sentarán todos. La comida se encontraba encima de la mesa y aunque no era mi favorita lo agradecí.

Nunca me gustaron las fiestas siempre ponía mala cara cuando iba a una y está no fue la excepción, sin embargo hice todo lo posible para que no lo notaran.

Salí a tomar un poco de aire para relajarme, digo hoy era mi cumpleaños debería de estar allá dentro y disfrutar aquella fiesta que con mucho esmero hicieron mis padres.

Tome una bocanada de aire y segundos después lo expulse, sonreí y me arregle aquel vestido floreado, al menos eso sí me había gustado.

Estaba apunto de meterme cuando vi a una mariposa en uno de los arbustos y está vez si sonreí de verdad, ver a mi animal favorito me motivaba, iba a tocarla cuando de repente empezó a volar, con torpeza empecé a perseguirla tratando de ir por ella.

Una pequeña risita salía de mi boca cada vez que escapaba de mi atrapé, estaba tan concentrada en atraparla que ni siquiera me di cuenta que estaba en medio de la carretera. Sonreí cuando la tenía.

Te atrape—dije haciendo un pequeño hueco en mis manos para que pudiera respirar.

Voltee al escuchar un grito que pude identificar que había sido de mi madre, alzé las manos para mostrarle a la mariposa pero ella seguía gritando, no entendía hasta que escuche un claxon.

Sentí un ardor por la parte derecha de mi cuerpo, cai inconscientemente al piso rocoso sintiendo como unas piedritas se enterraban en mi piel, mi vista se puso borrosa y la mariposa ya no estaba conmigo.

¡Mi niña!sentí unas manos suaves tocar mi piel—¡Llamen a una ambulancia! ¡Amor no me dejes!—eso fue lo único que escuche antes de cerrar los ojos.

***

Tiempo actual.

Me encontraba admirando el hermoso paisaje que deslumbraba mis ojos, ver la naturaleza me ponía de alguna forma de buenas.

Lo único que me fastidiaba era el maldito calor que desde hace rato estaba presente. Mis manos empezaron a sudar y el lápiz que estaba en una de ellas se resbalaba a cada rato.

Me desespere tanto que no pude evitar arrancar la hoja, empecé hacerla bolita, mordí mi labio inferior para evitar soltar maldiciones a todo mundo.

Por qué así era yo cada que algo me irritaba me descontrolaba y terminaba haciendo cualquier tontería, luego me arrepentía y empezaba a buscar culpables aunque no los hubiera.

Cerré mis ojos, tome un poco de aire y luego lo deje escapar. Este literalmente no era mi día, hay pero que digo nunca tengo un buen día.

Resignaba tome mis cosas y empecé a guardarlas en la pequeña mochila que se encontraba a mi lado.

Me levanté cuando ya no vi rastro de alguna de mis pertenencias, con una de mis manos tome el pedazo de papel, que ahora estaba arrugado.

Me maldije mentalmente por eso.

Este es el momento en el que empiezo a arrepentirme de mis actos, simplemente no contaba con buena economía para estar gastando cada vez que me dé uno de mis ataques.

Aunque ahora que lo pienso no todo fue mi culpa, la culpa fue del maldito sol acaso no pudiste llegar en otro momento. Nosé, no si que lo se por ejemplo esa vez que llovía y que no llevaba un suéter conmigo ¿No pudiste hacerte presente?

Pero bueno no todo es perfecto así que te perdono, querido sol te dedico mis disculpas—espero que entiendas mi sarcasmo—.

Iba a mitad de camino cuando mi celular empezó hacer presencia con su —ya típica— vibración, lo saque y desactive la alarma. Gire un poco mi mochila para poder tener acceso a esta, del pequeño bolsillo que tenía en frente saque mi botecito de pastillas y mi botella de agua.

No me gustaba tomarme las pastillas pero se lo había prometido a mi madre y no me gusta romper promesas.

Cuando estaba apunto de colocarle la tapa a la botella alguien se estampó conmigo provocando que yo me callera de espaldas y que todo el agua se me viniera encima mojando mi camisa y parte de mi pantalón.

Abrí mi boca formando una "O" con esta, mis ojos se encontraban cerrados debido al impacto, así que se podría decir que la escena era graciosa.

—¿Que te pasa, que no ves?—solté sin siquiera medir mis palabras.

—Lo siento esque y-yo...—tartamudeaba y cada palabra que salía de el era torpe.

Iba a interrumpirlo para reclamarle por no haberse fijado pero me quedé callada y con la boca abierta al ver qué de sus manos sobresalía un bastón, alzé la mirada para verlo, pero lo peor de todo esque ni siquiera me miraba a mi.

Ahí me di cuenta de algo y fue la peor humillación que me haya podido pasar.

Gracias por leerme.♥️

Atte:Aline F.

Vida A Ciegas [EN PROGRESO].Donde viven las historias. Descúbrelo ahora