Capitulo 7.

104 25 18
                                        

Estaba escuchando una de mis bandas favoritas, 5sos y madre mía que me he motivado.

Disfruten su lectura ♥️.

Melody:

Mis pies empezaban a fallar, cada paso que daba dolía más que el otro y es que ahora más que nunca me arrepiento de no salir todos los días a correr con mi madre.

—¡Alto!—gritaron de nuevo, tanto escándalo ya me tenía perturbada si no eran sus gritos de vieja loca era ese maldito silbato.

—Ryan, no me importa si no quieres pero vas a saltar—informe pasandolo a mi lado y yo al suyo.

Ahora el estaba cerca de la puerta y aún no salíamos del aparcamiento, me daba miedo por qué saliendo de este carros empezaban a avanzar y el tiempo está vez era nuestro enemigo.

—Uno—anuncie sosteniéndolo más fuerte de la mano.

—¡Melody, no!

—Dos—y antes de que se atreviera a decir algo lo empuje hacia la puerta con la fuerza suficiente para que entrara al coche.

—¡Maldita sea, no contaste el tres no contaste el tres!—chillo algo histérico.

—¿Crees que este sea el momento para contar un maldito número?—rodee los ojos, mire hacia atras los hombres estaban más cerca que antes y el carro ya casi salía del estacionamiento—. Mejor cállate y aste a un lado para que salte.

—Recuerda contar el maldito tres-se quejo, aún así se acomodo hasta tocar la otra puerta para que yo pudiera hacer lo mismo que el chico.

Solté el aire que guardaba en mis pulmones, de todo esto ya hasta me había olvidado de respirar. Juro que en ese momento mi corazón empesaba a prepararse para un paro cardíaco, si no moría por el miedo a que me atraparan moriría por el salto que tendría que dar.

—¡Hay te voy San Pedro!—y salte.

Mis ojos estaban cerrados cuando caí en algo duro pero cómodo, aún así mis pies colgaban y de momentos tocaba el piso.

Mi corazón empezó a palpitar un poco más lento a como la hacia antes, me mire por un segundo aún tenia medio cuerpo dentro y la otra mitad estaba fuera y colgando.

De forma cuidadosa empezé a acomodarme, me lleve uno que otro raspón pero me importaba un reverendo rábano, solo pensaba en mi y en mis pobresitos pies que tuvieron que correr.

—¿Lo lograste?—pregunto el chico a la vez que cerraba la puerta.

Mire hacia tras mirando como los guardias seguían corriendo.

—¿Me ves aquí no?—lo dije sin pensarlo estaba tan alterada que no me di tiempo a procesarlo—. Digo estoy aquí, me sientes quiero decir... solo olvídalo.

Me enrede yo misma, preferí no decir algo más era mejor a empeorar la situación. Sin embargo, me sorprendió demasiado no ver enfadado a Ryan, por que debería de estarlo ¿no?

—Esto fue tan divertido—el entusiasmo del chico era tan evidente y contagioso.

—¿Que?

—Tendremos que volver hacerlo.

Connor y yo lo miramos como si estuviera loco, prácticamente casi muero de un paro cardíaco con este a mi lado. Mi cuerpo dolía hasta partes en las que ni siquiera sabía de su existencia y el quería ¿repetir?

Definitivamente era un no absoluto, admito que esto jamás me había pasado. ¿Fue divertido? Si, pero no para volver a hacerlo. Creo que tuve suficiente por hoy no quiero más locuras para después.

Vida A Ciegas [EN PROGRESO].Donde viven las historias. Descúbrelo ahora