27. Chris Evans

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Chris Hemsworth, tu hermano, un hombre realmente dulce. Sin duda su signo era Leo, aunque en realidad no creías en nada de eso. Pero, era divertido que ciertas cosas si eran reales. Bueno, tenías la suerte de haberte casado con su compañero, Chris Evans. El cual por cierto, era un amor total. No podías creer que de verdad fuera géminis, y, aunque fuera todo de juego en cuanto a los signos, decías que era el único géminis al que ibas a soportar. 

—¿Ya no surfeas?—preguntó Elsa llegando y sentándose junto a ti en la arena. 

—Sí, es solo que... a Chris no le gusta del todo, cree que me hago daño, y aunque no me puede prohibir nada, no quiero preocuparlo. 

Elsa asintió. Ella era tan malditamente linda. Tu papel de hermana menor era odiarla, pero, ¿Cómo hacerlo cuando era tan amable?

—Bueno, él y Chris estarán un momento dentro de la cabaña... puedes ir y volver en menos de una hora, con eso estarás bien y te quitas las ganas, porque se ve que amas el mar. 

Sonreíste. 

—De hecho, sí. Gracias, Elsa, espero no tardarme. 

Comenzaste a correr, con tu tabla, lista para esas olas que tanto amabas, y esperabas darte prisa. Como mencionaste, Chris jamás controló lo que podías o no hacer, pero verte hacer cosas que son riesgosas siempre lo ponían nervioso, así que... era algo lógico que si te veía, más tarde no te dejaría en paz en cuanto a cuidados. 

Elsa te miró un segundo, pero, el sol resultó sorprendentemente relajante, así que, sin saber cuanto, se quedó dormida. Chris y Chris, buena combinación, se encontraban tomando unas cervezas mientras hablaban de algunos temas, y, como Evans estaba de espaldas, no pudo verte, tu hermano, no ponía atención, así que estabas fuera de peligro...o quizás no. 

Una ola bastante grande comenzó a formarse, y no esperaste. Rápidamente te pusiste de pie y comenzaste a pasearte en ella, como te habían enseñado, como amabas hacer. Sentías algo similar a volar, aunque no supieras como se volaba. Te gustaba el mar, lo amabas; la playa, las olas, el sol mismo. 

—Perfecto—murmuraste, sin embargo, resbalaste un poco de tu tabla cuando cerraste los ojos para sentir el viento, y finalmente... caíste. 

—¡_____!—gritó tu hermano al ver como caías de la tabla. Sí, a él también lo ponía nervioso. 

Evans volteó, y cuando no te vio, pero sí a la tabla flotando, se asustó demasiado. Corrió hasta la playa, en donde Chris ya había despertado a Elsa. La española se sobresaltó un poco, y supo de inmediato que algo había pasado. 

—¿Por qué no la cuidaste?—le reclamó levemente mientras se metía de a poco en el mar. 

—No soy niñera—respondió riéndose, pues algo le decía que estabas bien, pero, ambos hombres estaban estresados y asustados. 

Finalmente te encontraron. Estabas en un lugar algo profundo, pero estabas bien. Flotabas y tratabas de calmarte, te habías asustado. 

—____—Elsa nadó hasta ti y te abrazó de forma rápida—. Sabía que estarías bien. 

La latina sonrió. 

—Nena...—Evans se te acercó y buscó en tus brazos y rostro algún indicio de dolor o herida, pero, no encontró nada—. ¿Todo bien?, ¿que pasó? 

Negaste sonriendo. 

—Me resbalé y caí, pero estoy bien. Es solo agua, Chris. 

El rubio asintió, pero, sin duda alguna no estaba convencido. 

—Chris, cielo, ¿podrías prepararme algo de ropa? Me asusté un poco y me quiero duchar y dormir. 

Tu esposo asintió y salió corriendo. 

Entonces tu hermano se acercó. 

—Ay no puede ser—dejaste caer tu cabeza en su hombro mientras retenías las lágrimas que querían salir. 

Hemsworth lo notó. 

—____, ¿qué tienes? hey, mírame—te tomó del mentón y obligó a que lo miraras. Sip, tenías los ojos llorosos. Incluso Elsa se angustió. 

—¿Qué sucede, linda? 

—Caí y una estúpida roca me hizo daño—te abrazaste a tu hermano. Parecías una pequeña niña. 

—Okey, niña, suficiente del agua por hoy—te cargó al estilo princesa y Elsa rio un poco. Amaba la relación que tenían—. Amor, trae su tabla, por favor. Yo mismo me encargaré de quemarla. 

—NOOO—gritaste y te apegaste más a él—. Fue tu culpa, no del surf. 

Chris bufó. 

—¿Cómo sería mi culpa? 

—No estabas para cuidarme—colocaste tus manos en su cuello y te acomodaste de otra forma. Haciendo que tus piernas rodearan un poco más arriba de su cintura, eras algo baja de estatura. Pero, tu gesto causó ternura en tu hermano y en su esposa. 

—Sí, sí, fue culpa mía. 

(. . .) 

Te dejó en la cama de tu habitación. Podía oír a Chris sacando cosas y acomodando dentro del baño para tu ducha. 

—Escucha, ____, si no pasa el dolor llamaré a un doctor, ¿bien? 

Asentiste. 

Chris abrió la puerta del baño y sonrió al verlos a todos. 

—Que bien que llegaron, estoy preparando el baño para _____. Después podemos ir a cenar si quieren. 

La sonrisa de tu esposo se fue cuando notó que un poco arriba de tu pie, había una cicatriz que sangraba un poco. 

—¿Qué te pasó?—preguntó algo serio, pero no enfadado. 

Elsa notó que su hermano parecía querer quedarse y escuchar todo, así que ella se encargó de tomarle la mano, hacerle señas y tratar de todo para que se fueran silenciosamente, pero no hizo caso. 

—Bueno, aquí sobramos—habló finalmente y sacó como pudo a tu hermano de ahí. 

Chris te miró y se acercó a ti. Acarició tu pierna y no tocó el lugar dañado. 

—____, ¿qué pasó realmente? 

Mordiste tu labio nerviosa, pero, le contaste. 

Era casi imposible que Chris se enojara contigo. Él era un amor total, jamás te haría daño, y jamás haría algo malo para ti. De hecho, te cuidaría siempre, y por eso mismo, pocas veces se enojaba. En temas como el surf no solía molestarse, pues sabía que te gustaba y que desde mucho antes lo hacías, incluso tu hermano te ayudó un poco, pero, últimamente se mostraba más ansioso, y todo porque hace dos semanas, subiste a una motocicleta, y caíste de ella. Estuviste tres días en el hospital, nada grave, pero a Chris lo puso nervioso. Desde entonces te cuidaba más. 

—Y, ¿por qué no me lo dijiste cuando te lo pregunté?—se acercó y besó tu frente. 

—Ya tienes muchas cosas en la cabeza, Chris. Pronto volverás a grabar para The Gray man, y no sé hasta cuando vayas a volver. Y no quiero que te vayas pensando que no sé cuidarme sola. 

Chris suspiró. Se acercó a ti y besó tu frente. 

—Hermosa, solo quiero que estés bien, y si no me ocultas cosas me siento mejor—te sonrió—. Vamos, te darás una ducha y luego llamaremos al doctor. 

Chris te tomó en brazos y te llevó al baño. Ambos se metieron a la tina, Chris parecía muy relajado con eso, incluso casi se quedan dormidos en el agua. Fue uno de esos momentos más íntimos, en los que no se necesita de sexo para sentirse bien, aunque claro estaba, más tarde, si te sentías bien, pasaría. 

—Te amo, Chris—susurraste cuando colocó la toalla alrededor de tu cuerpo. 

—Y yo a ti. Te amo mucho más, preciosa—te besó lento y con amor. 

Ese hombre era todo para ti... Chris Evans... era todo. 

Para  @reginaesquitinpavon

Por pedírmelo. Espero que te haya gustado y que por lo menos se parezca a lo que querías. 

Un beso. Cuídense. 







Chris Evans. |One Shots, Imaginas|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora