Simón.
-Simón, Simón- Alguien estaba intentando despertarme, sentía como una mano me movía de una lado para el otro.
-¿Hola?- La luz caliente del sol, comenzaba a salir, mi madre estaba de pié, intentando despertarme. -¿Está todo bien?, ¿Qué hora es?- Me senté sobre mi cama, esperando su explicación.
-¿Tuviste algún invitado?- Soltó la pregunta, y por inercia, asustado, golpeé la otra parte de mi cama, pero al golpearlo, no encontré a madie. ¿Y Matteo?.
-¿De qué hablas?- Sabía a lo que se refería, la ropa por los suelos, los preservativos usados en el cesto de basura, sin mencionar los restos de ropa, rota, de aquél "invitado".
-Te escuchamos cuando llegamos, no quisimos interrumpir, así que no dijismos nada, pero, ¿Trajiste a alguien?- Tomó asiendo sobre mi cama, esperando una respuesta.
-No quiero hablar de eso, ¿Iremos a correr o solo me despertaste para hablar de eso?- No me miro convencida, pero sabía que venía a despertarme, para salir a hacer deporte, por la vestimenta que llevaba.
-Si, solo vistete, te espero abajo- Se levantó, suspiro y salió de mi habitación.
Me vestí lo más rápido que pude, y antes de bajar, me acerque a la habitación de Matteo. La puerta estaba abierta, había un bulto en su cama, el cuál era él.
Entré lentamente, me acerqué a su cuerpo dormido y me incliné hacía el, dejando un beso en su frente, para después salir de su habitación.
Baje las escaleras y ella, ya estaba esperándome, sentada sobre el sofá, pensando que no bajaría.
-Simón, me gustaría que el día de hoy habláramos de algunas cosas- ¿Por qué tenía tanto miedo?, No había hecho nada malo, ¿O sí?.
-¿Entonces no iremos a correr?- Le pregunté ingenuo.
-Hoy no, tal vez el próximo domingo- Se levantó del sofá y me dirigió a la salida. -Hoy iremos a desayunar, solo tu y yo, a menos de que tengas algún inconveniente- Extendió sus llaves del auto hacía mi, para que las tomará, hace meses que no conducía.
Subí a su auto y lo encendí, no me sentía cómodo, me recordaba a la vez que huí, tomando su auto, para, supuestamente no volver.
Lo encendí y comencé a conducir, saliendo en reversa de la cochera, ella estaba a lado mio, me miraba analizando cada acción que hacía.
-¿Estas bien?- Me preguntó, pero parecía solo un murmullo a lo lejos. -¿Simón?- Volvía a sentir aire frio sobre mi rostro, autos pasar por detrás de mi. Y mis dedos resbalando del borde, de aquel puente. -¡Para!- No habia avanzado ni media calle, pero ya había perdido el control. Bajamos del auto e intercambiamos lugares.
El viaje fue rápido, pero silencioso, llegamos a un restaurante, "vegetariano", no es que yo lo fuera o ella, en realidad no sabía que haciamos en ese lugar.
-¿Por qué no probamos algo nuevo?- Bajó del auto, esperando que hiciera lo mismo, cosa que hice.
Enteramos en el lugar, ella pidió una mesa y la seguí hasta la que nos asignaron.
-¿Por qué estamos aquí?- Le pregunté, bastante seco, me sentía atacado, era un nuevo lugar, ella me trajo a un lugar "nuevo", con una intención clara.
-Me recomendaron el lugar, prometí darle una oportunidad y que mejor que, con mi hijo- "Ahora si soy tu hijo", pensé.
-Sabes de lo que hablo, ¿Qué es aquello de lo que quieres hablar?- Tomé la carta y comencé a inspeccianarla.
No tardó mucho en que alguien viniera a tomar la orden, pedí lo primero que vi, esperando que sea un desayuno, mientras que mi madre, decidía que ensalada pedir. Después de casi quince minutos, el mesero pudo irse.
-Simón, ¿A quién llevaste el día de ayer?, ¿Y por qué no estuvo al amanecer?- Ella era directa, ni siquiera me dejo prepararme, para pode inventar alguna historia.
-A nadie, solo fue un encuentro de una noche, no lo volveré a hacerlo- Pareció convencerle, aunque haya tardado mas de lo esperado en contestarle.
-Sabes que eso es peligroso, no puede estar metiendo extraños- Asentí, sabia que se venía un sermón y quería evitarlo.
-¿Eso era de lo que querias hablar?- Pregunté cortante, y hasta un cierto punto mal educado.
-¿Estás bien?, ¿Por qué me tratas así?, ¿No te gusta dónde estás?, ¿Qué es lo que pasa contigo?- Me miro sería, pero preocupada.
-Estoy bien, ¿Así cómo?, No sé de que hablas- La comida llegó, no presté atención a lo que estaba comiendo, aunque tenía un buen sabor.
-Sabes que puedes hablar conmigo, ¿Te gustaría volver a terapia?, ¿Te gustaría eso?, ¿Hay algo malo?- Cada vez parecía mas preocupada y recuerdos de ella, deteniendo el que saltará, volvían a mi cabeza.
-No, ya me dieron de alta, estoy bien, me agradan los Balsano, Matteo es agradable, y su padre es carismático, combina bien contigo- Comencé a sincerarme, no quería preocuparla demasiado, pero tenía miedo, de lo qué podría pasar, si descubre que mi "invitado", la noche anterior es Matteo.
-Es que debo decirte algo- De su bolsillo, saco una pequeña caja, aterciopelada. ¿Le había propuesto matrimonio?. -Anoche, cuando salimos después del trabajo, me llevó al bar donde nos conocimos, y me pidió ser su esposa, no le respondí, primero quise pregúntate, ¿Estas de acuerdo con eso?- Me extendió la caja, para que la inspeccionará, el anillo era precioso, pero yo sabía que eso era una probabilidad.
-Estoy bien con eso, debes ser feliz y si el te hace feliz, estoy bien con eso, mamá, es algo increíble- Le sonreí de oreja a oreja, estaba feliz con ella, aunque eso significará, que definitivamente no podría tener nada con Matteo, nada al menos que no sea a escondidas.
-No te ves tan contento- Volvió a guardar la caja en su bolsillo y tomó mi mano, por sobré la mesa. -¿Hay alguien que te esté haciendo algo?- Aunque intentará que no se preocupara, era parte de su instinto.
-No es nada malo, pero si hay alguien, es un chico, lo conocí hace unos mese, pero no podemos estar juntos- No le había mentido, aunque tampoco le dije la verdad.
-¿Es de clóset?- Me preguntó incrédula.
-No, es complicado, pero todo esta bien- Ella aceptó, mi historia, terminamos nuestro desayuno, y volvimos a casa.
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Me Niego.
FanfictionNo quiero ser tu hermanastro, no puedo verte de esa manera, no después de haber probado el sabor de piel y saber que eres lo que necesito.
