Dix.

126 12 1
                                        

Matteo.

Sentí como unos labios me besaban, no desperté, pero sentí como una aura calida me recorría, el cuerpo mientras seguía durmiendo.

No sé cuántas horas pasaron o que hora, era en realidad, pero la luz del sol inundaba mi habitación.

-Buenos días- La silueta de un hombre, parado frente a la ventana me saludaba. -Veo que nunca despertaras temprano- Su cuerpo camuflajeado por el sol, se comenzó a acercar a mí, dejando en claro, que se trataba de Simón.

-Mi cama y yo, somos el uno para el otro, a veces nos cuesta separarnos- Solté una pequeña carcajada, y el también lo hizo, para después acostarse a mi lado.

-¿Por qué te fuiste anoche?- Susurro.

-¿Están en casa?- Pregunté asustado.

-No, solo que es algo íntimo- Llevaba puesto ropa deportiva, una sudadera y un pans, algo ajustado. La cuál transmitían calor, por el sol que habían absorbido.

-Los escuché subir, después de que terminamos de eso, pensé que lo mejor sería dormir en mi habitación, para que no pudieran saberlo- Me acerqué a el y recosté mi cabeza sobre su pecho. -¿Te molesto que me fuera?- Giré un poco mi cabeza, para verlo directo a los ojos.

-No, en realidad si no te hubieras ido mi madre nos podría haber descubierto- Soltó una pequeña sonrisa. 

-¿Esta todo bien?- Le pregunte preocupado. No sabia que hora era, pero se notaba que el llevaba, bastantes mas horas despierto. 

-Ella me pregunto si había alguien, quería decir que si, que eras tu, pero no podía hacerlo, así que solo le dije que fue el encuentro de una noche- Dejó de hablar, no sabía que decir, es una de las consecuencias de esta extraña nueva relación. -Matteo, ¿Somos un encuentro de una noche?- Soltó su pregunta. 

-No lo se, ¿Lo somos?- La habitación se quedo en silencio, no sabia que decir, pero cuando se levanto de la cama, sabia que tenía que decir algo. -Si bien esta claro que, lo de anoche fue increíble, esto es algo duro, pero ya lo habíamos hablado, lo nuestro, es precisamente eso, nuestro y lo aceptaste, lo aceptamos, ¿Qué es lo que paso?, ¿Por qué ahora esta pregunta?- Mi mano sujetando su muñeca, fue la que me permitió decirle todo esto, pero sus ojos mirando hacia la puerta no me aseguraban su atención.   

-¿De verdad hay algo entre nosotros?- Volvió a soltar, otra pregunta difícil. 

-Simón, yo...- No sabia que decir, ¿De verdad siento algo mas que pasión por el?. 

-Con eso respondes todo, supongo que tal vez si somos algo de una noche, espero lo hayas pasado bien, yo lo disfrute, así como también te creí- Se soltó de mi agarre y con prisa salió de mi habitación. 

Intente salir, detenerlo, pero su puerta ya estaba cerrada y aunque estuve tocando a la puerta, no abrió. 

-Siento cosas por ti, pero quiero estar seguro de ellas, no te mentí, quiero estar contigo, no solo sexo- Mi mano estaba sobre su puerta, mientras que le decía todo esto. Esperando que el haya escuchado todo lo que le dije. 

Baje a la cocina, pensaba en desayunar, pero vi como salía, desde la ventana de su habitación, pensé en darle su tiempo, pero el recuerdo de lo que me conto, volvió a mi, no quería que se hiciera daño, temí por su vida.

Sali con rapidez del lugar, con los pies descalzos, esperando que no se vaya. 

-¿Simplemente te iras?- Le pregunte, con la suficiente fuerza, para que me escuchara, pero sin que pareciera un grito. 

Me Niego.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora