El Abrazo

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Pasaron dos semanas en las que recorrimos un poco la ciudad, visitamos lugares cercanos y pareciera que teníamos una prolongada luna de miel. Y como todo iba de maravilla no dude en invitarla a la cena que mi antigua disquera tenía ese día, era una de esas fiestas escandalosas en los clubs nuevos presentando a artistas "innovadores" creo que era lo único que no extrañaba, la música que no sabe a nada.

En cuanto llegamos nos llovieron las fotografías. Y Nere se pegaba a mí como si fuera algo de toda la vida. Dentro brillo como nadie. Ese vestido corto con diseño de pequeñas nubes me estaba volviendo loca. Se veía por demás hermosa, sensual. ¿Qué tenía en la cabeza que no podía amar tanta perfección? Definitivamente me gustaba el infierno. Porque ese cielo, ¡Dios!, ese cielo era mío y no quería tomarlo.

Me dirigí a la barra para inaugurar mi actual felicidad con una buena cerveza. Y para mi sorpresa conocía al barman. Nos saludamos y reímos un rato "tu chica esta de muerte" y eso solo me lleno la cabeza de más humo. Y así fue hasta que mientras giraba el banco para ver el panorama me topé con esos malditos ojos miel... con esa piel morena, con esos labios que se acercaban a mí en combo pronunciando mi nombre...

-¿Laura?-al parecer el guardar mis risos era todo un cambio- ¿eres tú?-

-Ahora mismo no estoy muy segura de eso- dije volteando mi banco a la barra

-LP- me tomo del brazo y como un instinto aleje su mano de mí bruscamente

-Lo siento- recapacite al instante- solo, que no... aun no estoy lista- no quería mirarla ella estaba parada junto a mi intentando decirme yo que sé y yo solo rogaba porque alguien me salvara

-¿Dónde has estado?- pregunto sentándose en el banco de junto- me han dicho que te fuiste de la ciudad, al menos eso me dijo tu casero- me llevaba el demonio. Ahora sabía que me había buscado.

-Ya sabes, trabajando- susurraba intentando que mi voz saliera en un solo sonido- me das...- pedí otra cerveza

-¿Cuándo llegaste?- y yo no podía entender como para ella era tan normal el hablar. Yo quería morirme en ese momento y ella y su tenue voz salían como si nada de ese maligno cuerpo.

-Hace, hace unas semanas...- me gire y la vi con los ojos llenos de lágrimas- mira, yo... yo...-

-Podemos hablar fuera- me interrumpió sonriendo con todo ese mar dentro de sus ojos- necesito... no sabes cuánto tiempo te he...-

-Lo siento... yo... yo vine con alguien- y su cara se desencajo, y sus mejillas se llenaron de lágrimas y todo se rompió en ella y yo... yo quería abrazarla- no, no llores... no puedo...- cruce mis brazos intentando no ir hacia ella

-Felicidades- agacho el rostro- no, no pensé... soy basura ¿verdad?-

-Un poco, quizá...- solté- pero no llores así, al menos no frente a mí...- y me moría por abrazarla

-Te fuiste tanto tiempo...- susurraba y yo me estaba volviendo loca- perdona... perdona... no puedo parar- limpiaba sus ojos y seguía siendo tan o más menuda que antes. Y como si nuestros cuerpos fueran imán con metal, ya estaba poniendo mis brazos alrededor suyo- voy a manchar tu camisa-

-Me rompiste el corazón y te preocupa una camisa- susurre mientras el cantinero me señalaba con los ojos que a unos pasos de pie llena de furia estaba Nerea- ¡Mierda!- la solté inmediatamente levantando los brazos como quien es descubierto por la policía.

-¿Me perdí de algo?- dijo Nerea mirando fijamente a Evergreen, y ese encuentro fue oro puro, mi española le sacaba mínimo 15 cm y eso hacía que la pequeña morena tuviera que levantar la mirada para confrontar a su rival.

En el caféHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora